viernes, 12 de julio de 2013

Consejos y pautas para una sumisa sola

Hace ya algún tiempo, escribí una serie de artículos sobre “La sumisa sola.” Principalmente, estaba dedicada a distintos tipos de sumisas y sobre cómo una sumisa sin pareja, podría llegar a realizarse o vivir momentos D/s.

Hace poco, escribí sobre cómo una sumisa sola podía mantener su fiebre de mujer sumisa, incluso, sin ser estimulada por un dominante.

Pero, ¿qué pasa con una sumisa sola, consciente de su naturaleza, que no está buscando un dominante, pero sí pasar momentos agradables? ¿Cómo una sumisa sola “podría tener una sesión” y qué consejos puedo ofrecerle para que su juego sea prolongado y seguro?

Estoy pensando aquí en la mujer sumisa, aunque estoy seguro que la mayor parte de estas pautas pudieran aplicarse también a al hombre sumiso.

Antes de llegar mucho más lejos en esta discusión, creo que es importante para tí, mujer sumisa, que tengas claros tus objetivos. ¿Estás buscando sexo? ¿Estás buscando servir? ¿Estás buscando experiencias sadomasoquistas? ¿Estás buscando la aventura de una sesión o una relación ocasional? Tal vez, ¿sólo estás buscando un amigo para follar con algo de perversidad? O, ¿sólo quieres a alguien para sexo telefónico sin necesidad de conocerle? Ninguna de estas cosas es mala, pero, a menos que realmente conozcas lo que quieres, creo que no será muy difícil encontrarlo.

A mi modo de ver, hay dos grandes opciones disponibles. La primera es usar los recursos locales (por ejemplo, las kedadas o los posibles grupos D/s) y la segunda es buscar a un Buen Dominante a través de anuncios, foros o chats online. En principio, quiero compartir mis pensamientos sobre el acercamiento vía Internet.

Por supuesto, unirse a cualquiera de los sitios webs de Dominantes y sumisas, etc. Anunciarse en ellos y participar. Estos son excelentes recursos puesto que aumentan las posibilidades de encontrar lo que estás buscando. Por otra parte, también atraen a un gran número de personas que probablemente no estén buscando nada. El problema es tratar de separar estos dos grupos. Además, en este tipo de grandes comunidades, es fácil para una sumisa sentirse abrumada con mensajes y mails de gente que está convencida de que ellos son la persona que necesitas. Entonces, ¿cómo evitar una avalancha de comunicaciones electrónicas y mejorar la oportunidad de reducir la búsqueda a unas pocas personas seleccionadas, mientras, al mismo tiempo, ser respetuosa con las demás y obtener una buena información de su formación como dominante? la respuesta ha de ser respetuosamente asertiva.

El error que muchas sumisas cometen es asumir que, puesto que ellas son sumisas, se deben mostrar a sí mismas y esperar a ser contactadas por un “Dominante.” A su vez, el dominante que estás buscando, puede indicarte que él está buscando una pareja sumisa para jugar, es poco probable que él quiera contactar contigo primero. La sumisa debe acercarse al dominante. La naturaleza de la sumisa experimentada comprende esta dinámica y la usa para su propio beneficio.

Por lo tanto, lo primero que debes hacer es escribir lo siguiente en tu perfil:  “Le invito a ponerse en contacto conmigo, pero no me comprometo a responderle. Estoy aquí buscando a alguien y cuando lo encuentre, contactaré con él directamente. Si necesitas ponerte en contacto conmigo, entonces, no eres la persona que estoy buscando esta vez.” O si, de verdad, no deseas tener personas que contacten contigo, entonces, escribe: “¡Por favor, no contacte conmigo! Si usted me contacta, entonces, usted no es el que estoy buscando en este momento. No contestaré.” O lo que sea. El languaje debe ser de tu propia elección.

Incluso después de haber dicho que se preparara para recibir un buen número de respuestas. Por desgracia, esa es la naturaleza de muchas de estas comunidades online. Puedes leer e ignorar a tu gusto. Le recuerdo que cuestione las motivaciones de aquellas personas que le contestan.

Si quieres atraer una gran cantidad de respuestas, entonces, publica una foto. Si, incluso, quieres atraer muchas más respuestas, publica una foto de tí misma desnuda. Si decides publicar una foto, asegúrate de que sea actual. Asegúrate también que todas tus respuestas al perfil sean honestas.

Manténgase alejada de cualquier persona que busque una esclava. Generalmente, estas serían relaciones de más larga duración.

Considera la posibilidad de una pareja más joven y preferentemente sin experiencia. Los hombres jóvenes tienen mucha energía pueden ser entrenados. Por supuesto, necesitarás encontrar a alguien que tenga el poder latente del dominante, el cual debería ser más fácil de detectar.

Otra alternativa es presentar el rol de una “mujer nueva” en un hogar establecido de forma periódica. Podrías estar buscando una pareja D/s que estuviera buscando una segunda sumisa para el hogar. Debes estar preparada para ser utilizada, tanto para las tareas domésticas como para lo sexual.

Si tu interés es principalmente sexual, considera buscar a un Dominante. Estos pueden no ser dominantes, pero podrían proporcionarte una ilusión decente durante un breve periodo de tiempo. También podrías desear que este dominante fuera de tu mismo sexo, o Dómina, para jugar y para sesiones de servicio.

Si, en especial, estás interesada en servir y no estás interesada en alguien más joven y no quieres ser la segunda sumisa, entonces, busca a dominantes disponibles hasta que encuentres a alguien que te atraiga. Lee lo que han escrito. Aprende todo lo que puedas antes de que te acerques a ellos con tu solicitud. Escríbeles con el mayor respeto que puedas y anticípales lo que estás buscando, tus objetivos, límites, etc. A continuación, espera su respuesta. Si es negativa, o no obtienes respuesta de ninguno, que suele ocurrir en muchos casos, entonces, debes dejar que el asunto corra por sí mismo. Si es positiva, entonces, no te pongas muy nerviosa ni excitada porque no tienes mucho que hacer antes de la sesión. Recuerda preguntarle y comprobar las referencias.

O bien, deja que la puta interior que llevas dentro de tí salga hacia fuera y selecciona al azar la pareja de la larga lista de invitados que te han contestado y ve lo que sucede.

A pesar de que estas opciones sean elegidas, debes tener un cuidado extremo para jugar con seguridad. En las relaciones de largo plazo, esto no es realmente un problema, puesto que te tomas un tiempo para descubriros el uno al otro, pero en las de corto plazo, que son de usar y tirar, la seguridad se convierte en fundamental. Por lo tanto, hazlo todo correctamente. Asegúrate de tener a una amiga de confianza para llamarla en su momento y decirle que estás a salvo y segura. El primer encuentro debe ser en un lugar público. Con respecto al sexo, practícalo con seguridad y prevención. Establece los límites y unas pautas estrictas, etc. Usted debería saber todo esto.

Si usted elige usar los recursos de grupos de D/s locales o conocidos, tendrá menos personas de donde elegir, pero, sin embargo, le será mucho más fácil saber de ellos y comprobarlo. Además, puesto que las asociaciones locales tienen reuniones de juego, aparte de las kedadas, puedes observar y participar con parejas potenciales con relativa seguridad. También, algunos grupos locales pueden tener “sesiones en reuniones privadas” donde el sexo incluso pudiera ser permitido.

Como reflexión final, considera el contratar a una Dómina. Es posible que haya alguna en tu ciudad. Ellas saben lo que hacen y puedes disfrutar del lujo en sesiones de gama alta y que aportan una gran experiencia. Obtén referencias y disfrute.


 Por ahora, suficiente. Más adelante, es posible que escriba algo más.

martes, 9 de julio de 2013

Flujo de energía

Un buen director de cine conoce que así como es necesario mostrar el argumento central de una película a la audiencia, él/ella necesita buscar ese argumento momento a momento. La manera que él la mira, el modo que la cámara sigue a sus ojos o la selección de la música para esa escena, todo puede influir en el resultado, en la manera que es percibida por el espectador.

Lo mismo es igual para una relación D/s. En el corazón de la relación, está el intercambio de poder, donde uno tiene el poder y la otra renuncia al mismo. Sin embargo, el corazón de la unión está realmente en los momentos, de momento a momento. Su respuesta determina su próxima decisión. Él puede decidir en este momento que la felicidad de ella es más importante que su poder para salirse con la suya. Es una cosa fluida y los pasos de la danza deben ser capaces de ajustarse de acuerdo con el ritmo de la música de cualquier situación en particular, estado de ánimo o resultado. Más que ser algo rígido, como puede parecer a los novatos, la D/s demanda que los participantes sean flexibles de mentes.

Creo que el único error que un dominante puede cometer en la mente de la sumisa es no demostrar su compromiso. Como los niños que quieren que, por encima de todas las cosas, ellos sean las personas más importantes en la vida de sus padres. Por lo tanto, la sumisa puede llegar a estar un poco harta de hablar de las ocupaciones de su dominante.

Hace muchos años, cuando estaba aprendiendo a hablar francés, una compañera de estudios se quejaba de que ella no tenía tiempo para aprender su vocabulario. La profesora se volvió hacia la chica y le dijo:

“Nosotras buscamos el tiempo para las cosas que queremos hacer.”

Y, así lo hacen. Si quieren hacer algo, lo hacen. La opción es de ella.

Es fácil para un dominante salir diciendo a su sumisa que sea paciente, que ella tendrá una oportunidad para destacar “pronto,” que la conexión tiene flujos y reflujos, etc. Él se está engañando a sí mismo.

El flujo y el reflujo es la energía sentida de una persona a otra, momento a momento. El flujo y reflujo no se mueven por si mismos. Por el contrario, la energía es creada por el contacto de las dos personas, la electricidad se genera entre ellas.

El péndulo oscila y, por lo que es lógico, que si tú das energía suficiente, recibirás algo de retorno. Algo que finalmente va a suceder. Al igual que el diálogo hablado por los intérpretes en una película, las palabras hablan entre el dominante y la sumisa. En esas palabras, están las oportunidades para el intercambio de energía.

Que nunca se olvide. Ella no ha sido llamada “sumisa” para no ser nada, ella quiere someterse. Esperar que ella dé el primer paso no tiene ningún sentido.

Un hombre dominante debe dedicarse a su sumisa, no solo con regularidad, sino con la energía que esté dispuesto a intercambiar con ella. Una vez que esta tenga la chispa, la conexión se encenderá automáticamente. No habrá ninguna necesidad de esperar más allá del flujo.

Se necesita ser muy dominante para hacer el día de una mujer sumisa. Ella no busca rubíes ni diamantes, sino más bien un flujo estable de afectos, en cualquier forma que se adopte.


Un dominante puede cavar su propia tumba y, ¿para qué?

Control del pensamiento

“Usted puede controlar mi mente seductora y, tiernamente, a través de sus labios y dejarla escapar por el suave tobogán de mi pecho izquierdo. Sus pensamientos, sus palabras escritas mordisquean mis pezones provocando a mi pequeña almohadilla roja, adornada con una aureola básica y remanente. Los recuerdos asoman en mi cabeza despeinada. Los echa fuera y usted fuerza su errante cerebro profundamente en el montículo de mi pálido vientre.  Sus reflexiones cosquillean mi clítoris antes de entrar en mi coño.”


“Kilómetros de distancia… gimo, suspiro, anhelo y deseo por tener su permiso para tocarme.” Me escribió una sumisa anónima.

sábado, 6 de julio de 2013

Por Internet

Es la primera vez. Durante un tiempo ha estado entrando, pero ella trataba de demorarlo. “Dame tiempo” - dice ella. Y para ser justo, él se lo dio, pero ella sabía que no podría posponerlo indefinidamente. Él tenía su camino planificado.

Ella no se atreve a mirar a la pantalla y cuando habla, apenas es un susurro. Él habla con ella durante un rato sobre esto y aquello. Sabe que él está intentando ponérselo fácil. Pero, todo lo que ella puede pensar es que, en cualquier momento, puede empezar. Solo de pensarlo, le produce pánico.

“Quítate la camiseta”, dice él. Hay un cambio muy sutil en su tono de voz; difícil de ponerle su dedo encima, pero inconfundible. Y no puede ser negado. Ella no puede rechazar lo que vuela en el ambiente. En una especie de trance, ella saca su camiseta blanca por su cabeza y se sienta allí en sujetador. Es llanura blanca, nada de fantasía. Nada que le pudiera llamar la atención por sí misma. Excepto que ella puede sentir sus ojos sobre sí misma, casi como si estuvieran aburridos.

Durante un tiempo, hay un silencio sepulcral. Ella no va a ser la primera en romperlo. No tiene nada que decir, absolutamente nada. Ella está en un espacio vacío, esperando que sus palabras lo llene.

“Ve y trae unas pinzas para la ropa,” le dice. “Diez.”

Su cabeza nada. ¿Debe ser eso? Sí, por supuesto, debe ser. ¿Qué espera ella? Va hacia la cocina, retorna con las pinzas y las pone sobre la mesa delante del ordenador.

“Eres muy buena,” dice él.

Normalmente, ella hubiera sonreído con esas palabras. Pero, su cara se sintió congelada. Ella mira a las pinzas, esperando las instrucciones que le diera a continuación.

“Quítate el sujetador,” dice.

Así pues, por fin, ha llegado el momento que ella tanto estaba temiendo. Exactamente, ¿es la palabra temor? ¿No ha sentido ella, cuando ha anticipado esto, una punzada de excitación en su plexo púbico? ¿Una contracción en su coño? Si él dijera: “No, después de todo, no lo haremos hoy, prefiero en otro momento” ¿Qué sentiría ella? ¿Alivio o decepción?

Ella aproxima sus manos hacia su espalda y desabrocha el sujetador. Se siente   ruborizada. Ella quiere, torpemente, mantener sus pechos entre sus manos, protegiéndose a sí misma de sus ojos curiosos. Pero, sabe que él no aceptará eso. Y si quiere que él los vea, ¿por qué no se quitó el sujetador desde el primer momento?

Hay una pausa muy larga, luego él habla nuevamente. “¿Sabes lo que viene ahora?”

En silencio, ella asiente con la cabeza.

“Buena chica,” dice él.

Ella intenta sonreír. “Debe parecerle como una mueca,” piensa ella.

“Trae unos cubitos de hielo,” dice él.

No es exactamente lo que ella esperaba. Piensa que él siempre tiene un cierto refinamiento. Nunca son iguales dos veces seguidas. Por lo general, ella disfruta de su ingenuidad. Pero, ahora, piensa que prefiere acabar de una vez y sin grandes lujos.

Ella vuelve con un bol con cubitos de hielo. Sus pezones se han “despabilados” anticipadamente. “Siempre me traicionan,” piensa ella. Simplemente, les encantan ser expuestos, mostrarse. Con solo mirarlos al sentarse, tienen ganas de hacerse notar. Y el dolor, también les gustan. Están orgullosos de lo mucho que pueden recibir.

Ella se siente muy susceptible entre sus piernas. Sabe que se está humedeciendo, incluso aunque tenga un nudo en su estómago. La última vez que él le hizo daño fue terrible. Y después, le dijo que pudiera ser incluso peor que la última vez. Ella puede sentir que su corazón se desboca.

“Ponte el hielo en tus pezones, primero en uno, luego, en el otro,” dice él.

Ella coge un cubito de hielo y lo pone contra su pezón derecho. El hielo empieza a derretirse, bajando hacia su vientre. Ella coge otro cubito y lo pone contra el otro pezón. Siempre duelen más cuando están fríos, ella lo sabe.

Ella mira a la pantalla, para ver sus ojos fijos en sus pezones. Ahora estaban grandes, rígidos e inflamados. Dolían un poco por el hielo y la anticipación.

“Usted sabe exactamente dónde van las pinzas, ¿verdad?

Ella asiente con la cabeza.

“Cuatro alrededor de cada pezón, como los puntos de una brújula. Cuando yo te lo diga.”

Ella guarda silencio.

“Y, luego, sólo existe un sitio para la quinta pinza, ¿no?

De nuevo, ella asiente con la cabeza.

“Pídeme que te duelan,” lo ordena él.

“¿Debo pedirlo? Sí, supongo que debo,” piensa ella. “Pero, no estoy segura si puedo.”

“Estoy esperando,” dice él. Este mantiene todavía su tono de voz.

“Quiero que usted me haga daño,” dice ella susurrando.

“Pídeme que te haga más daño,” dice él.

Ella aspira profundamente. “Por favor, ¿Quiere hacerme más daño, Señor?


“Sí,” dice él. “Te lo haré.”

miércoles, 3 de julio de 2013

El poder de la sumisa

La otra noche, yo estaba chateando por Internet con una mujer que conocía muy bien. Ella me hizo una pregunta muy interesante.

He publicado a continuación la conversación que tuvimos haciéndola más legible y, también, con algunos añadidos propios. Es cierto que, a partir de esta conversación en el chat, me he dado cuenta que el estilo del lenguaje que empleo es más suelto del que normalmente suelo emplear.

Nota: Las palabras de ella están en cursiva.

A esta mujer le encanta hablar sobre la naturaleza del poder. Lo que me hace pensar de esta manera, es el comentario que hiciste en el sentido de que ella es una de las sumisas más profundas y poderosas que has conocido, que usted la hace pensar y reflexionar, es fácil ver por qué un dominante sería considerado poderoso, que es una especie intuitiva, pero casi ilógico, sugerir que una sumisa sea muy poderosa. Así que la pregunta es: ¿Qué constituye el “poder” en una sumisa? ¿Qué hace a una sumisa poderosa?

“Es una pregunta muy buena.”

“La respuesta puede tardar más del tiempo que tengo esta noche, pero empezaré y veré dónde llegamos. En mi experiencia, hay una serie de diferentes aspectos del poder cuando se trata de la mujer sumisa. El más obvio es el poder sexual, su habilidad para atraer a los hombres en particular. Creo que sería justo decir que contra más hombre, una mujer puede atraer a los más poderosos que ella pueda considerar. Una analogía pudiera ser un imán.”

“Por supuesto, es posible que algunas mujeres que no sean sumisas, puedan también atraer a los hombres y, por lo tanto, hay que mirar más profundamente para descubrir el poder de la sumisa.”

“El poder también puede ser definido como una motivación para estar al servicio de algo externo para sí mismo. Creo que para la mayoría de la gente, la realización de tales resultados (por ejemplo, las buenas acciones, los actos de amistad, etc.), son naturales y normales.  Son comunes para una gran parte de la población. Sin embargo, hay algunas personas que sienten esta necesidad de servir más fuerte más poderosamente que otras. Y, por lo tanto, para conseguir que se dediquen ellas mismas a Dios o enfermeras que trabajan en condiciones terribles en inhóspitos y remotos lugares, Debe haber un gran motor dentro de ellas para que las motiven. La necesidad de servir.”

“Por lo tanto, sería mi confirmación de que todavía existen otras personas que sienten muy vívidamente esta necesidad para estar al servicio de otras personas a la vez, tanto es así que están dispuestas (necesariamente) a ofrecerse por completo y sin reservas. Mientras que esto pudiera estar al servicio de una religión u otra organización, el enfoque de su deseo pudiera ser un solo individuo. Porque, en esta forma de servicio, ellas encuentran un propósito profundo y un sentido de realización verdadera. Además,  es mi convicción de que, debido a la necesidad de satisfacer este deseo, irán muy lejos, por encima de los límites de la mayoría de la gente que se considera “normal.”

“Por lo tanto, esta es otra manera de que una sumisa pueda ser considerada como una mujer de gran poder.”

“¿Todavía conmigo?”

“Sí, señor.”

¿Pregunta?”

“Sí…”

“Concedida.”

Esta mujer sólo sintió una vez el deseo de ofrecerse totalmente a usted… esta no era una necesidad general en términos de otros, así que ¿cómo puede usted explicar esto? ¿Cómo se traslada esto al poder?

“Me gustaría decirle que usted siempre se ha dado a conocer como una mujer muy ponderosa y cuando digo ponderosa, me refiero a sus energías emocionales y carismáticas, ¿estaría usted de acuerdo?”

Sí.”

“Es obvio para mí y estoy seguro de que para usted misma, en este sentido, está fuera de los límites de lo que el resto de la gente llamaría “normal”

“Tal vez.”

“¿Conoce usted a muchas otras personas con el mismo sentido y de la misma energía que tiene usted?”

“No, usted está en lo correcto.”

“No estoy tratando de adularla, señora o señorita, solamente estoy siendo objetivo. Por lo tanto, tiene su lógica que cuando se llega a algo así como su sumisión o más correctamente, a su naturaleza sumisa, ¿ello traería toda la fuerza de tu energía (por ejemplo, tu poder) al juego o a la sesión?”


“Sí.”

“Usted no podría haber hecho cualquier otra cosa. Por lo tanto, en el mismo sentido que es más poderosa que el resto de la gente con energías intelectuales y emocionales para estar con su sumisión, usted no ha sido muy cuidadosa al permitir que alguien tenga la llave de su naturaleza sumisa, tal vez sin saberlo, pero, ciertamente, lo ha sabido tapar muy bien. Seamos realistas, si todo el mundo supiera que eres una puta fácil, no habría perdido los últimos treinta años de su vida con  sus piernas abiertas y sabiendo que eso no era lo que usted quería.”

“¿Tiene esto sentido para usted?”

“Sí.”

“Así, usted se mantuvo bien escondida y nadie lo sabía y luego se enteró que otra persona tenía un duplicado de la llave y este anhelo poderoso que ha estado embotellado en su interior durante años, se liberó repentinamente para expresarse por si mismo. ¿No es de extrañar que ese impacto debiera ser sentido con toda su fuerza por usted?”

“Por lo tanto, existe otro aspecto del poder de la sumisa, el poder de ofrecer cualquier cosa y, todo y esto no todo el mundo puede hacerlo. La mayoría de las sumisas tienen  límites muchos muy duros de los que la gente piensa. Todo el mundo tiene límites. Pero, usted puede estar muy cerca de no tenerlos.”

“Y un fuerte sentido de mi misma, un sentido de certeza sobre una misma.”

“En efecto. De ahí la fuerza interior de la que hablo.”

“No hay más que decir, pero tendrá que esperar a la próxima vez que chateemos.”

domingo, 30 de junio de 2013

Algo especial

No tienes que perder mucho tiempo leyendo los blogs para darte cuenta de que hay muchas maneras de organizar las relaciones sexuales. La monogamia en serie, que es la posición por defecto de la sociedad occidental, parece estar cada vez más cuestionada, si no en teoría, sí en Barcelona, Madrid, Londres, Nueva York, París, así como en muchos puntos de en medio. La gente está explorando todo tipo de opciones. Confieso que el polyamor es una de ellas. Sin embargo, también confieso que siempre he tenido mucha curiosidad por saber cómo funciona en la práctica. Tengo la sensación que es un trabajo muy duro. Si usted desea pasar el resto de sus días trabajando sobre sus relaciones, tal vez, sea muy gratificante, pero, muchos de nosotros tenemos otras cosas en nuestra mente. Y hay otros aspectos prácticos que se entrometen. Ir al supermercado, reunión con el profesor de su hijo o, simplemente, mantenerte al día con tus amigos habituales. Sin mencionar el futbol…me prometí a mí mismo que no lo mencionaría, que este blog sería una zona libre de fútbol.

Otro modelo es la amiga para follar o la amiga con derecho al roce. ¿Todas las relaciones sexuales tienen que ser profundamente serias? ¿Siempre tienen que involucrar a los sentimientos más profundos? O, ¿existe una manera de gestionar los deseos y necesidades apoyándose mutualmente, pero que no exigen compromisos de exclusividad?

Me gustaría pensar que sí. Yo tuve una vez un matrimonio abierto, por lo menos, yo pensaba que lo era y se suponía que las actividades extracurriculares estaban bien con tal de que estuvieran controladas, que no implicara demasiadas conversaciones significativas sobre la medianoche sobre hacia dónde va todo esto, cuánto significábamos el uno para el otro, etc.

En cierto modo, todavía sigue siendo mi ideal el tener una relación realmente importante, otras agradables y gratificantes. Pero, ahora soy un hombre más triste y más sabio y creo que he aprendido algo. Puedes tener tantas relaciones sexuales como quieras e intentar ser abierto y honesto respecto a ellas y puedes tener a alguien con quien estés absolutamente comprometido o no. Pero, al final del día, siempre te enfrentas con el problema de la relación especial.

Quiero decir en el aspecto sexual. Y, en especial, el emocional, ¿puede ser significativo el sexo sin la emoción? Según mi experiencia, todos nosotros queremos ser especial para alguien y esto es más un sentimiento atávico que el deseo de tener a alguien que sea especial para usted. Para ser el número uno de alguien, la persona que todas desean y aman sobre los demás, ¿no esperamos esto todos nosotros?

Creo que la promiscuidad adopta muchas formas y una de ellas, es el deseo de ser una persona especial para más de una persona. Por definición, sólo se puede tener una persona que sea especial para usted, si tienes muchas, estas no serían muy especial, ¿verdad? Pero, esto no impide que quieras ser especial para los demás. Este deseo puede persistir incluso después que todas  las brasas se hayan apagado. Aún así, se tiene el anhelo de ser especial para él o para ella, la esperanza de que todavía conserve un lugar privilegiado en su corazón, incluso aunque no llegues a verla de nuevo. Me parece que parte de nuestra naturaleza, esencialmente narcisista, anhela ese lugar especial en la mente del otro. Es posible que nos hayan permitido irnos, o que podamos tener que dejarla, pero nosotros esperamos que no solamente la olvidemos, sino que la recordaremos como la mejor.

¿Cómo se relaciona esto con la D/s? De acuerdo con mi experiencia, la mejor relación D/s fue muy profunda, muy profunda. Una vez que has estado allí con alguien, la tocaste tan profundamente, que esperas que no la olvide, incluso a pesar de que te hayas alejado. Usted espera que haya dejado algo de sí mismo detrás, algo que permanecerá con vosotros. Por lo tanto, aunque no vaya a ser más especial para usted, espera amablemente que siga todavía con ella. No es lógico. Tal vez, no sea muy agradable tampoco. Pero, es así como pasa con algunos de nosotros.


Pero si, a continuación, usted encuentra a alguien nuevo que sea especial para usted, usted quiere ser también su persona especial. De hecho, usted quiere ser su persona muy especial. Y, quizás, entonces usted pierda ese deseo de ser especial para los demás. Es entonces cuando algo importante está sucediendo, un cambio decisivo y un momento realmente emocionante.

viernes, 28 de junio de 2013

La confianza

La confianza en mi relación D/s lo es todo. He encontrado una confianza consciente que crea las bases de la relación y otra forma de confianza esotérica inconsciente que perdura en el tiempo.

Primero, me gusta tocar el “lado de la relación”. Uno debe, en el sentido de que “yo te conozco, por lo tanto, sé que no vas a hacerme daño.” Dentro de esta confianza, existe el ser humano que comprende que el Dominante es una buena persona que no intenta hacer daño o decirle a una mujer algo que ella no pueda soportar; porque puede dar lugar a predisponer a una mujer a una decepción. También se debe confiar en que el Amo puede ver más allá de los típicos daños a los sentimientos que salen de un falso sentido del control.

Si yo desobedezco o no realizo una tarea, yo pediría ser castigado – castigada – mi disculpa sería aceptada – y el asunto terminado. El Dominante no le dice todo sobre cómo tiene que hacer esto o aquello para hacerle daño. Ella sabe que la mala conducta le decepciona y es difícil para él castigarla. Esto no es decir que él no tiene sentimientos, los tiene.  Él no es sólo un hombre muy apasionado; sino que lo mantiene bajo control.

La “parte del conocimiento” es interesante porque la mujer no entrenada piensa que ella lo sabe todo, sabe lo que es mejor para ella, para su Dominante, y la relación. Malo… la sumisa aprenderá muy rápidamente que el Dominante sabe más. Aprenderá que para evolucionar como sumisa, tendrá que dejar de lado lo que pensaba y confiar en su Dominante para que le muestre los caminos por donde una sumisa deberá comportarse, las maneras que una sumisa deberá presentarse por sí misma, interactuar con otras y así sucesivamente.

La “confianza inconsciente” se construye con el tiempo. Se siente natural. Esta clase de confianza es duradera e incondicional. Está basada en el compromiso que el Dominante  ha hecho para cuidarla y protegerla. Lo que la sumisa debe entender por compromiso, no significa que tiene que estar casada, significa que alguien ha demostrado que están comprometidos en el amor y el respeto entre ellos y han demostrado que se valoran por encima de los demás. Esto no es algo que la mente pueda poner en una caja y etiquetarla con la palabra “confianza”. Es una sensación o una unidad completa con el otro, la unidad con el amor en su relación.


jueves, 27 de junio de 2013

Qué prefieres, ¿los pechos o el trasero?

Soy un hombre del trasero que le encantan los pechos.

No estoy muy seguro de cómo explicar la cosa del hombre del trasero. Visualmente, me siento atraído por todas las partes del cuerpo de una mujer  que transmitan feminidad. Piel suave, su pelo, rasgos delicados, curvas, etc.

Por ejemplo, me encantan los pechos (no por el tamaño, sino por la forma y lo suave que parecen), pero puedo recordar la última vez que pude lamer un par de pechos. O el cabello. O la piel. O su figura y eso incluye una cara bonita. Registro la hermosura como el que más, incluso mis ojos también se fijan en una mujer mayor.

Sin embargo, me inclino por una cintura definida y un cuerpo generoso, por debajo de la cintura. A menudo, cuando una mujer llena sus vaqueros con caderas curvilíneas y un culo redondeado o, cuando se puede ver un atisbo de su cuerpo a través de la tela de su falda, me quedo paralizado.

Algunos hombres, proclives al trasero, se inclinan por la parte inferior del cuerpo de una mujer excluyendo todo lo demás,  así que siento la necesidad de explicar que soy un hombre que me encanta el culo de una mujer, pero que ama los pechos de una mujer. Me puedo pasar la vida jugando con los pechos y los pezones y me puedo perder en un escote bien formado, pero es la cintura, las caderas y las nalgas las que impulsan “la quilla de mi barco”.

Con demasiada frecuencia, oigo a las mujeres quejarse de sus culos y quiero exclamar: “¡Eh, señoras, no es demasiado grande!” Lo más probable es que, si una mujer piensa que su trasero es demasiado grande, yo creo que es perfecto. No veo la celulítis y las pistoleras. Solamente veo las curvas femeninas y quiero algo de ellas. Muchas gracias

Supongo que es por eso  el concepto que tengo del hombre del culo. Sin embargo, tenga en cuenta, que yo también soy un hombre cerebral, un hombre de piel suave, manos delicadas y viriles, un hombre de corazón cálido y generoso, alguien a quien respeto como hombre, un hombre con pezones sensibles y así sucesivamente. Pero, por ejemplo, el mejor culo del mundo no puede compensarse con una falta de conversación.

martes, 25 de junio de 2013

Quítate las bragas

“Quítate las bragas.”

Un mensaje inesperado en su teléfono móvil. Ella está sola en su casa. No existe ninguna prohibición para obedecerle de una manera inmediata. Pero, él sabe que ella obedecerá sobre la marcha.

Ella se siente tan abierta, tan accesible, tan vulnerable… Sus pantalones están sueltos. Sus dedos podrían deslizarse fácilmente en su agradable vagina a través del agujero de la entrepierna.

“Coge la cadena y manténla contigo toda la noche.”

Ella está en el dormitorio. Da unos pasos y descuelga la cadena del armario. Se gira y se la coloca alrededor de su cuello. La echa hacia sus hombros como si fuera un pañuelo de seda suave. Pero, sin colores de aguas azuladas, verdes o púrpuras. Y la deja caer sobre su espalda. Es una bufanda dura, fría y rígida. Eslabones de acero gris plata apretando su tráquea. Esto le recuerda quién es ella.

Está excitada, le duele.

“Me duele el coño de tanto quererte,” le contesta a su Dominante.

Siente sus dedos dentro de ella. Follándola fuerte, hambriento y sin piedad.

“Puedes tocártelo ligeramente con la  cadena. Eso es todo,” le sugiere por el móvil.

“La cadena está fría y dura y rígida.  Sin embargo, besa mi coño con ternura, como un precioso regalo. Mi coño se abre y llora con deseo; no quiere nada más,” piensa ella.

Él quiere hacerle cosas. Sus pensamientos, probablemente, la asustarían.

Es una danza constante, delicada, sin coreografía fija. Lo que él quiere hacerle. Lo que ella quiere darle. De lo que él intenta protegerla. Lo que ella no puede controlar. Lo que él no puede impedir que suceda. Lo que ella no puede impedir que suceda.

Ninguno de los dos quiere la música hasta el final.

Él la está entrenando. Enseñándola  a recibir el dolor. A querer el dolor A someterla más,  antes de sentir el dolor.

A pedirlo.

Aprender muy de prisa. Ella quiere aprender más rápido.


“Me gustaría poder aprender más rápido para que él pudiera hacer todas esas cosas terribles que piensa – y que no se deshagan. No habrá nada más que su placer y su orgullo y mi gratitud porque le puedo dar mucho – especialmente – esa exquisita intimidad que se crea mientras, dando y sufriendo, compartimos el dolor,” pensaba ella.

sábado, 22 de junio de 2013

Agujas

Nada de sangre, ella lo había dicho justo desde el principio. Nada de cuchillos, nada de cortes, nada de agujas. Es un límite absoluto, es mí límite. Él lo acepta sin chistar. Pero, un día, ella vio una foto de una sumisa con una serie de agujas a lo largo de toda su columna vertebral. Todo el conjunto parecía una espiga preciosa. Y una cinta rosa atravesaba las agujas, como si ella estuviera envuelta de cintura para arriba como un regalo para alguien.

Ella se estremeció cuando vio la foto, se movió a toda prisa. ¿Cómo podría alguien permitir eso? Sin duda, este dolor y este peligro. Pero más tarde,  ella volvió para echar otro vistazo. Y, al día siguiente, otro. ¿Cuánto tenía que doler, verdad? Ella investigó un poco. Las agujas eran fuertes y afiladas. Y esterilizadas. Las consiguió en una tienda que vende suministros médicos o por Internet.

Ella encontró algunos relatos escritos por mujeres que habían soportado estas experiencias. Mujeres que hablaban de las increíbles alturas que habían conseguido y de las profundas satisfacciones al ser traspasadas de esta manera. “No sé si yo soy tan sumisa como para llegar a eso,” pensó. “Me gustaría serlo, pero no lo sé.”

Ella le habló al respecto. Notaba que él estaba excitado. “¿Qué se siente con este dolor?” preguntó él. Ellas dicen que es como cuando vas al médico para que te ponga la vacuna contra la gripe. No es peor.

“¿Eres aprehensivo?,” le preguntó ella. “¿Serías capaz de hacérmelo a mí?” Él pensó en esto. Siempre y cuando no haya mucha sangre, dijo él. Parece que no, apostilló ella.

¿Es eso lo que quieres que te haga? Preguntó él. ¿A lo largo de la espalda? Ella estaba mirando a más fotos. Mujeres con agujas a través de sus pechos, a través de sus labios. No, ella pensaba, no ahí. No ahora; tal vez, nunca. Pero, y ¿por la espalda?

Me hicieron una vez la acupuntura, dijo ella; ¿te lo dije? Me imagino que esto tiene que ser un poco como eso.

Cuando las agujas fueron quitadas, ella las guardó. Al día siguiente, ella fue y las miró. Quizás, el dolor no sea tan malo, pero era la idea de las agujas traspasando su blanda y tierna carne… A ella, le daba miedo. Supongo, él dijo cuando ella se lo dijo, que si no existiera el miedo, no tendría mucho sentido. Ella tuvo que admitir su lógica.


Necesitaré una palabra de seguridad, dijo ella. Y quizás, también, una buena copa.

jueves, 20 de junio de 2013

El juego de la edad

Cuando Marilyn Monroe canta: “Mi corazón pertenece a mi papi,” hay alguna ambigüedad, aunque quizás, no mucha. Sí, es posible que ella sea solo una hija obediente expresando su afecto. Pero, por la expresión de su cara y su voz burlona, asumimos que hay algo más de lo que ella está cantando. Tal vez, sea un papi dulce (ella también canta que los diamantes, después de todo, son los mejores amigos de una mujer). Pero, podría ser simplemente ese hombre familiar, pero siempre un personaje ligeramente dudoso, un hombre más mayor…

Yo no he hecho un estudio estadístico, pero está claro que, en realidad, a algunas mujeres sumisas, les gustan los hombres mayores. Quizás, exista la sumisa ocasional que, incluso, los prefiera. Es difícil de decir si esta preferencia está realmente relacionada con su sumisión. Obviamente, depende de la mujer. Y de muchísimas  otras cosas también; después de todo, a algunas mujeres vainillas también les gustan los hombres mayores. Y depende de lo que quieras dar a entender. Hay hombres mayores y hay hombres viejos. La edad, tal como la conocemos, no es sólo como está en tu certificado de nacimiento. Es principalmente de cómo está en tu cabeza. Algunas personas nacen viejas. También es relativo. Para una mujer de veinte años, un hombre de cuarenta es mayor; incluso, tal vez, un hombre de treinta. Si ella tiene cuarenta años, entonces, ¿a quién considera ella mayor? ¿A un hombre de sesenta?

La pregunta interesante es, hablando por mí mismo como hombre mayor, (ahora, hay una golosina interesante para ustedes, queridas lectoras), ¿por qué una mujer prefiere que haya una cierta diferencia de edad? He oído decir (y, por supuesto, me ha encantado oírlo) que los hombres mayores tienen más experiencia, son más maduros en sus emociones, más fiables, menos volátiles. Son más propensos a apreciar lo que una mujer puede ofrecer, no es que ellos tengan que coger lo que sea, sino que ellos conocen el valor del cerebro al igual que el de la belleza, de la sinceridad al igual que el de la sensualidad. Y si una mujer es sumisa, puede ser que atribuya al hombre mayor más autoridad que es lo que ella está buscando.

Estas observaciones sobre lo que el hombre mayor tiene que ofrecer, pueden o no pueden ser exactas. Obviamente, no soy un observador imparcial. Pero, existe un tema aparte sobre la edad. Existe la diferencia de edad y existe el juego de la edad. Todas mis parejas sumisas han sido bastante más jóvenes que yo. Pero, en nuestras relaciones del día a día, no creo que esto fuera de una manera habitual un problema. La mayoría de las veces, yo apenas lo noté; ni creo que ellas tampoco. Nosotros éramos solamente dos personas. Pero, el juego de la edad es un tema diferente. Ahí, estás erotizando deliberadamente la diferencia de edad (la cual, por supuesto, puede ser puramente una invención). La mujer se anima a expresar sus fantasías de ser una niña pequeña. Puede ser hasta que se vista de colegiala, quizás, peinada con cola de caballo, ropa interior de algodón, calcetines blancos y así todo. O, puede ser que ella quiera jugar incluso como si tuviera menos edad. A ella le gusta actuar como una inocente, ser seducida por un hombre mucho mayor sin escrúpulos, que la “fuerza” a hacer cosas que se supone que las niñas buenas no hacen. O existen cosas “malas” que ella necesita saber ahora que está creciendo  y él se las va a enseñar. Ser seducida por un hombre mayor puede conseguirse con una combinación de amenazas y recompensas. O, tal vez, ella tenga que admitir que ya ha sido mala y ha dejado que los niños le hayan hecho cosas que están prohibidas, robar besos y cosas peores. Las niñas, después de todo, no son siempre tan inocentes.

Lo que sea. He actuado en esos escenarios más de una vez y algunas mujeres los encuentran increíblemente excitantes. Es más inquieto, pero, por supuesto, con nosotros, la gente perversa siempre forma parte de la atracción. Mentalmente, tengo muy claro en dónde están los límites. No creo que el juego de la edad tenga algo que ver con el abuso infantil, de la misma manera que el spanking no tiene nada que ver con la violencia doméstica, a pesar de esto, puede crear confusión en la mente de la gente ignorante y llena de prejuicios. No creo que si una mujer en una relación D/s, llama a su dominante “papi,” esto sea un incesto del poder, aunque podría ser una forma de trabajar algunos temas en esa área. No estoy seguro si yo me sentiría completamente cómodo llamándome a mí mismo “papi.” Yo preferiría actuar como “tío” o bien como un viejo pícaro (Amo o Dominante, por ejemplo).

Mi sentido de lo que está en peligro en el juego de la edad, es que es, parcialmente, una variante muy particular, en general, del juego de poder en la D/s. Al convertirse en una niña, ella se absuelve de toda responsabilidad de lo que pueda suceder y es aliviada de la necesidad de tomar iniciativas. No está relacionada, creo, con el escenario de la violación o la fantasía de un secuestro, que es muy poderosa, aunque a menudo reprimida, la cual forma parte de las fantasías de las mujeres, tanto vainillas como de la D/s.


Pero, no se trata solo de ceder el poder, porque sé que es un hecho de que las niñas también quieren ser atendidas, quieren saber cuánto son de queridas, quieren ser mimadas, quieren ser acariciadas. Algunas veces, les gustaría que su tío les diera un baño y les lavara la cabeza, tal vez hasta pintarles las uñas de los pies, vestirlas para ponerlas de dulce y bonitas. Y luego, si ella es muy, muy buena, pudiera tener un tratamiento muy especial.

lunes, 17 de junio de 2013

La D/s y el amor

He aquí, cómo respondí a la pregunta que una joven Dómina me hizo recientemente con respecto a la D/s y el amor.

Siento decirle que tengo un punto de vista opuesto al suyo. Después de muchos años de tener varias relaciones D/s, he llegado a darme cuenta que los desafíos más difíciles son aquellos que involucran al amor y, en particular, al amor romántico. Como dominante que debe regular, estructurar y, de vez en cuando, castigar a una sumisa, me parece que el amor, a menudo, se interpone en el camino. Hay que ser muy fuerte para castigar a la persona que se ama.

Cuando la base de la relación (y aquí hablo del estilo de vida actual, no de las sesiones) es estrictamente D/s, es mucho más fácil mantener la estructura. En cuanto al sexo, en pocas palabras, es genial. La falta de romance es en realidad una ventaja. Mantiene la relación pura, equilibrada y centrada.

Ahora, no me gustaría dar la impresión de que me opongo al amor y a la D/s juntos. Conozco a Dominantes que están casados desde hace muchos años con sumisas excepcionales y, para uno de ellos, ella era su alegría y su perfección. Su matrimonio era un modelo de lo que es posible cuando el romance y la D/s están perfectamente equilibrados. Pero no es fácil, se requiere una constante atención a los detalles y existen veces en que les debe resultar como un desafío, (como ella lo hace).

Si eres dominante, como dices ser, entonces no puedo comprender por qué estás buscando alguna de esas experiencias que son negativas. Usted está al frente de la relación. Es la única responsable de la calidad de su relación. Usted debe aceptar la responsabilidad de los resultados.


¿Es íntima la D/s? Por supuesto que sí. Tan íntima como se quiera. Pero, esto no significa que sea romántica. El divorcio de las dos está en su mente y luego, pregúntese si todavía le aporta una gran satisfacción y placer el simple control de su pareja. Si la respuesta es sí, entonces, adelante. Si la respuesta es no, entonces, yo debería sugerirle que revaluara sus premisas básicas.

domingo, 16 de junio de 2013

En el suelo

Él está sentando en la silla de la mesa de su despacho y la gira alrededor de la  cara de ella.

“Ven aquí,” le dice.

Ella se acerca con cautela. La mira durante un minuto antes de hablarle. “Quítate tu falda.”

Ella la desabrocha y la coloca sobre una silla cercana.

“Ahora, el sujetador.”

Él la mira. A ella, le parece duro mirarle a los ojos.

“Pon tu pezón derecho en mi boca,” dice él.

Ella se inclina hacia adelante, apoyando sus manos sobre los brazos de la silla, y presiona su pezón contra sus labios. Él abre boca y lo chupa. Continúa chupando, sintiendo como se endurece. Luego, aleja su boca.

“Ahora, el otro.”

Con mucho cuidado, ella pone su pezón izquierdo en su boca abierta. Se lo chupa hasta endurecerlo; luego, cierra sus dientes alrededor del mismo, presionándolo. Ella gime. Él aprieta el pezón endurecido entre sus dientes.

“¡Por Dios!” dice ella.

Él saca su boca. “Ahora, quítate tus bragas,” le dice.

Ella se desnuda por completo, excepto sus zapatos. Él se desliza sobre su silla giratoria  hasta sentarse en el suelo.

“Presiona tu coño contra mi boca,” le ordena.

Ella se inclina hacia adelante, aún apoyada sobre la silla y frota su coño contra sus labios. Él abre la boca y succiona su clítoris. Ella gime. Él desliza su mano hacia el interior de su entrepierna y mete dos dedos en su vagina. Está resbaladizo. Saca uno de los dedos y se lo inserta en su ano. Ella está ahora doblemente penetrada con su mano.

“Frota tu clítoris contra mi lengua,” le dice.

Gira sus caderas  lentamente mientras ella presiona fuerte contra él. Sus dedos están todavía en su interior. Ella está rozando su clítoris contra la punta de su lengua a la vez que él intenta endurecerlo.

“Demuéstrame lo mucho que te gusta correrte,” le ordena a ella.

Esto lleva su tiempo, pero, al final, su esfuerzo es recompensado. Ella se estremece de placer.


“¡Qué buena sumisa eres!” le dice.

jueves, 13 de junio de 2013

Tu destino

Llegará un día en que me pidas permiso para llamarme “Señor,” para ofrecerme la formalidad de un título honorífico, como una muestra de las necesidades de tu  despertar como sumisa.

No te lo concederé.

Llegará un día en que anheles arrodillarte a mis pies, para separar tus rodillas en un reconocimiento impulsivo del poder de la energía emergente entre nosotros, de mi dominio sobre tu sumisión, que no habla todavía, pero que es tangible y real.

No te lo permitiré.

Llegará un día en el que me solicites que te ate, el deseo burlante de sentir las cuerdas  firmemente en tu cuerpo, haciendo cumplir mi voluntad sobre tu carne, manteniéndose lista para mi uso. Te imaginarás cautiva, un receptáculo esperando mi oscuridad, las cuerdas mordiéndote mientras te retuerces, un presagio del dolor de mi fusta o implementos más oscuros. La fantasía te obsesionará. Una suma de miedo y excitación.

Rechazaré tu petición.

Llegará un día en que me ofrezcas tu cuerpo para mi deleite y placer. Estarás ardiente y ansiosa para que te trate con brusquedad. La tensión de las libertades denegadas convertirán tu piel en un campo eléctrico de hambre y sexo radiante. Impulsos vibrantes y profundos viajarán desde tu coño hasta tu cerebro, marcando un ritmo primario e impidiéndote un pensamiento racional. Tu aroma impregnará la habitación y serás incapaz de controlar la rapidez de tu respiración. Tu mente y tu cuerpo se abrirán a mí y, silenciosamente, me rogarás que acepte tu invitación.

No la aceptaré.

Llegará un día en que te encontrarás a tí misma desnuda y vulnerable, yaciendo en el suelo, tus necesidades desbordándose, locas y fuera de control. Te arrastrarás lentamente por la distancia que nos separa, sollozando por la intensidad del momento, atrapada por una mordaza entre las garras de la sumisión y el miedo, incapaz de no hacer cosa que acercarte a mí. Tu vientre estará a mis pies y tus lágrimas caerán suavemente sobre mis zapatos.

Entonces, me rogarás.

Me pedirás ser mi sumisa y que te controle. Me declararás tu deseo, tus necesidades y tu excitación. Me ofrecerás todo lo que te pida, me permitirás que te use como yo quiera, de cualquier manera y en cualquier momento. Los gemidos de tu garganta expondrán tu miedo y desesperación interior. Temerosa de mi rechazo y, aún, desesperada por tus anhelos, me pedirás ser mi puta y me rogarás que te acepte como mi esclava. Una terrible tensión te invadirá a medida que tú permanezcas allí, rogándome para que te acepte, aterrorizada por las consecuencias.

Entonces, y sólo entonces, te concederé tu destino.