martes, 27 de agosto de 2013

¿Una mujer buena?



“Ven y siéntate en mi regazo,” dice él.

Ella está un poco cautelosa, nunca segura de qué esperar, una bofetada o una caricia, una bofetada y luego una caricia, una bofetada que también es una caricia…

Él pone sus brazos alrededor de ella y presiona su boca contra su oído.

“¿Eres una chica buena?”

Ella asiente con la cabeza.

“¿Siempre eres una mujer buena?”

“Intento serlo, Señor,” dice ella.

“Algunas veces,” dice él, “quiero que mi chica haga cosas que una mujer buena no debería hacer.”

“¿Cuáles son, Señor?” Ella está hablando tan bajo que él apenas puede oírla.

“Te las mostraré, ¿de acuerdo?”

Ella asiente con la cabeza otra vez. Él pone su mano sobre rodilla desnuda. Ella lleva calcetines blancos tobilleros y zapatos planos. ¿Es sólo un accidente que ella esté vestida como su niña pequeña? ¿O había algo en el aire? Él mueve su mano a lo largo de su pierna, levantando su falda hasta la mitad de su muslo. Ella pone su mano sobre la suya.

“¿Señor?

“¿Sí?”

“No estoy segura de que las chicas buenas permitan que los caballeros hagan eso.”

“Pero si ellas son realmente buenas, ¿no quieren agradar?”

“Sí, Señor, eso sí, ellas lo hacen. Pero…”

Él mueve su mano más hacia arriba. Ella presiona sus piernas entre si fuertemente. Él presiona su mano entre ellas. Él le susurra al oído y se ella se sonroja, pero separa las piernas un poco.

“Buena chica,” murmura él.  Su mano se mueve hacia arriba por el interior de sus muslos. Ella se siente un poco caliente y nerviosa. Ella no está segura de lo que él quiere de ella. ¿Se suponía que ella tenía que ser todavía una buena chica? Ella empieza ahora a sentirse un poco mal. ¿Qué hacen las buenas chicas en estas situaciones? ¿Están obligadas a un caballero? Sus dedos rozan la entrepierna de su ropa interior, sus bragas de algodón blanco coinciden con sus calcetines. Ella se sonroja de nuevo, de color rojo oscuro, porque ella sabe que están húmedas. Incluso, mojadas. Bien, las niñas buenas no son así. ¿no?

“¿Por qué estas mojada?” pregunta él.

A ella no se le ocurre nada que decir. “Por favor, no me vuelva a preguntar de nuevo,” se decía a sí misma.

Él la acaricia suavemente, luego empuja su mano con más fuerza entre sus piernas. Ella se retuerce.

“¿Qué te pasa, mi niña?”

Ella se alegra de que su cara esté oculta, apretada contra su pecho. “Estoy intentando ser buena, Señor.”

“Creo que estas bragas están tan mojadas que es mejor que te las quites,” dice él. “¿Me ayudarás en esto?”

“Si usted lo desea, señor,” dice ella. Juntos las bajan con facilidad hasta sus tobillos.

“Ahora,” dice él. Voy a preguntarte que hagas algunas cosas que una niña buena sería demasiado tímida para hacerlo. Pero, de cualquier manera, espero que las hagas.”

“Lo haré si usted me lo hace, Señor.”

“Bien. Abre tus piernas y déjame verte.”

¿Es posible sonrojarse más de lo que ella está ya? “¿Debo, Señor?”

“Me gustará” dice él.

Ella abre sus piernas solo un poco. Él la mira, luego extiende su mano y toca allí, entre sus piernas. Ella tiembla y le agarra fuertemente con sus manos. Muy despacio, él empuja su dedo dentro de ella. Esta gime suavemente.

“No creo que puedas ser buena durante mucho tiempo, ¿verdad, chica mía?

“No, Señor,” susurra ella. “No, si usted me dice que no es necesario.”

“Haz lo que digo,” él dice. “Déjame que me preocupe de lo demás.”

Y así, la chica hizo cosas muy malas. Pero, le sentaban muy bien y ella sabía que le agradaban, por lo tanto, era bueno también, ¿no? Y después de todo, no es para que dijera lo que es bueno y qué es malo, ¿verdad?

domingo, 25 de agosto de 2013

En público



Era un requisito que ella llevara, en algún momento de la semana, su plug de entrenamiento en público. Ella no se había quejado. Estaba ansiosa por obedecer.

Aunque, estrictamente hablando, tenía cinco días por delante, durante los cuales podría satisfacer su requerimiento, no vió ninguna razón para retrasarlo. Sin embargo, su día estaba lejos todavía. Un trabajo tenía que llevarle a otro.

Ahora, con solo una hora antes para llevar a su hijo a la escuela, se preguntó si, por primera vez, se atrevería a usar su plug metido en el culo en esta ocasión formal. Siempre la acompañaba en su bolso, pero hoy, este era un asunto completamente diferente.

Conforme los minutos pasaban, la idea la atraía más y más. Fue a su dormitorio y se lo insertó. Preparó la cena y siguió con sus tareas.

Mientras esperaba su turno en el hall para hablar con los profesores, se sentó en una silla y era consciente de sentirse llena. Apretó sus músculos a su alrededor y sintió que el plug estrechaba su control. Se mantenía por sí mismo en el interior de su cuerpo.

Pronto, la llamaron para que entrara y saludó efusiva y graciosamente a cada maestro estrechándoles la mano. Habían sonrisas a su alrededor. En el exterior, ella era una madre atractiva, vestida elegantemente de negro. Interiormente, con otro accesorio negro. Sin embargo, su progresiva transformación no podía ser vista, solamente sentida.

Su primera incursión pública, como juguete de follar, le gustaba muchísimo.

sábado, 24 de agosto de 2013

Sumisión: ¿Liberación o validación?



Recientemente, he leído muchos blogs de sumisas. En todos, siempre les he echado un vistazo a los perfiles de sus protagonistas con el fin de comprenderlas mejor, quienes era, de dónde venían, qué las motivaban hacer preguntas y ofrecer sus comentarios. Después de un tiempo, no he podido evitar el dejar de clasificarlas en varios grupos.

Uno de estos grupos, son mujeres normales y sus objetivos es encontrar a su otro “Yo” o si los han encontrado ya, dejarles bien claro a cada uno que ellas sólo se someterán y servirán a su Dominante o Amo o marido actual. Se hacían muchas declaraciones de amor y lealtad.

No quiero denigrar a esas personas, pero al leerlas, me han llevado a hacerme a mí mismo muchas preguntas. Esas mujeres que se declaran a sí mismas únicas y sumisas y están buscando a su “otra pareja,” ¿están buscando la liberación de sus “cadenas” que proceden de la satisfacción de su naturaleza o, simplemente, están buscando a alguien para convalidar su valor como ser humano? Después de todo, un caso pudiera ser que si un hombre acepta a una mujer como su sumisa o esclava, entonces, ella debe tener algún valor. En este sentido, ser sumisa o esclava es una validación. También, ¿están ellas contemplando la relación Dominante/sumisa como otra manera de decir Esposo/esposa?

Por lo tanto, podría ser que existan ciertas mujeres que bajo el pretexto de declararse a sí mismas preparadas para ser la perfecta sumisa para un hombre. ¿Están ellas buscando secretamente una manera de manejar sus propios problemas sobre su autoestima, su propio valor y su propia imagen, etc.? Esto no me parece muy exagerado, ya que sospecho que, esto ocurre siempre en el mundo vainilla. Sólo que en ese mundo, en vez de sumisión, se habla de amor y matrimonio. Si un hombre le dice a una mujer que la ama y desea casarse con ella, entonces, ¿esto no convalida la dignidad de la mujer?

Las personas que siguen de mi blog desde hace bastante tiempo, probablemente, serán capaces de adivinar mi propia opinión sobre este asunto, pero, este no es realmente el problema. Mi preocupación es que demasiadas mujeres puedan estar recurriendo a un estilo de vida de la D/s, no como un medio de satisfacer su naturaleza, sino, más bien, porque dependerían de otro para hacerlo conjuntamente.

Como siempre, he sostenido que la sumisión es parte de la naturaleza de una mujer y si acepta esa naturaleza, entonces, no requiere ninguna convalidación. Además, la satisfacción no requiere al “Otro,” dado que el servir a alguien puede ser y es, de por sí, una satisfacción. Por ejemplo, he visto que una sumisa que me escribe sirve a un hombre y a una mujer. Ella no lo hace porque necesite su aprobación, sino más bien, porque esto es lo que ella es en realidad. Se siente bien justo cuando está sirviendo. El servicio no tiene que ser sexual. Puede ser cualquier cosa, desde servir una bebida, realizar una misión para otra persona o, simplemente, ver lo que ella necesita hacer para otra persona y lo hace. Esas sumisas no están sola en esto. Cada mujer que he asesorado (bueno, casi todas), lo han sentido de la misma manera. Otra maravillosa mujer que conozco, tiene su propio eslogan: “Alegría a través del servicio.” Yo no lo podría definir mejor. Aquí hay una mujer que conoce y acepta su naturaleza y no busca nada más que una oportunidad para satisfacerla.

Lo que busca la sumisión es la liberación de las “cadenas,” de las que he hablado varias veces, es lo que la sumisa busca. La oportunidad de ser ella misma. La oportunidad de comportarse de una manera que sea consistente y coherente con su propia naturaleza interior, en lugar de vivir limitada por los dictados que le “impone” la sociedad. Esta es una liberación que siempre he promovido, a nivel personal, durante años. Sin embargo, la búsqueda de la sumisión como una forma de demostrar el valor de una persona está condenada al fracaso. La sumisión no vive en una relación, no depende de la aprobación de otra persona. La satisfacción no es posible sin un sentimiento de victoria por haber encontrado a la “otra persona adecuada.”

También debo señalar que hay muchas sumisas muy experimentadas que están, de hecho, buscando a su “otro hombre.” Pero veo esto como otro caso diferente. La sumisa con experiencia conoce su naturaleza, sabe lo que ella está buscando y sabe lo que va a satisfacer. No busca a otro hombre para que la valide, sino porque sabe que ha llegado a una etapa en su vida con la suficiente madurez y experiencia para comprender las ramificaciones de una relación a tiempo completo. Busca a su otro Dominante, no para su convalidación, sino con el propósito de la entrega final que la lleve a su definitiva liberación.

jueves, 22 de agosto de 2013

Pregunta nº 2

¿Cómo sabes cuándo hay que “presionar” a una sumisa?”

Creo que hay que presionarla en cualquier momento que sientas que se está resistiendo. Y, si no hay resistencia, sigue buscando hasta encontrar alguna. El problema es que la relación dominante/sumisa es una relación dinámica. Es como un tiburón, que tiene que seguir avanzando o se muere. Nunca se llega al momento del éxtasis, donde toda la resistencia ha terminado y está en una sumisión total y perfecta.

Tal vez, eso sea una forma dramática de decirlo. Pero, creo que presionar contra su resistencia es donde está la esencia. Debido a que el tipo de sumisión que realmente merece la pena tener, es el que consigues cuando se ha roto su reticencia a través de hacer lo que tú quieres. Esa es la sumisión que tú valoras.

Por supuesto, cualquier mujer tiene sus límites, que son reales, cosas a las que ella jamás se someterá. No veo que los éxitos de una relación D/s estén en función de que el dominante pueda forzarla a abandonar todos sus límites. Algunas veces, hay que dar marcha atrás, porque el placer de salirse con la suya va a ser superado por la angustia que puedas causarla al insistir. El otro día, yo quería algo de ella. Quería que me mostrara algo. No era algo directamente sexual. 

Y me dijo que no, que no podía. Tenía que ver con el sentido de sí misma, la manera que ella deseaba ser vista por mí. Y me dijo que haría casi cualquier cosa por mí (aunque, por supuesto, casi podría cubrir un montón de cosas, buscaríamos eventualmente cuales eran, pero, sospecho que habían muy pocas cosas que yo quería que ella no hiciera). Creo que podría haber hecho que me mostrara lo que ella quería que yo no viera. Sin embargo, la habría disgustado y después ella se habría sentido mal consigo misma. Y eso no es lo que yo estoy intentando hacer cuando estoy buscando la manera de romper su resistencia.

Lo que es excitante, es encontrar esos puntos de resistencia donde la duda está porque ella es tímida o porque piensa que es una buena chica y las mujeres buenas no hacen cosas como esas o donde hacer lo que yo quiero, es sexualmente humillante. Aquí es donde hay que presionar. Porque, en el fondo y en la realidad, es sumisa. Ella quiere ser hecha para hacer las cosas que no quiere hacer o las cosas que ella piensa que no debería hacer. Ella quiere ser una sucia puta para mí, pero no le gusta admitirlo. Aunque, últimamente, le encanta ser obligada a admitirlo. ¿Tiene esto sentido?

¿Podría alguien quedarse sin hacer cosas por hacer? ¿Llegará alguna vez el momento en que usted ha hecho ya todas las cosas y no hay ninguna más donde presionar? ¿Quién puede decirlo? Hasta ahora, mis relaciones D/s todas han sido limitadas en su duración. Pero, han terminado no porque nos quedáramos sin cosas por hacer y estuviéramos aburridos. Terminaron por otras razones, las mismas razones por las que cualquier relación termina.

No creo que una mujer pierda la vergüenza sexual por completo. Por supuesto, el ser creativo depende del dominante. Él es el único responsable de mantenerla de puntillas sobre sus pies, mantenerla preguntándose qué es lo que va a venir a continuación, preguntándose si alguna vez adivinará realmente esos pensamientos sucios que ella tiene, los únicos que están tan profundamente guardados en su interior, que nunca se los dirá a nadie, ni incluso, se los reconocerá a sí misma, no se atrevería, se moriría de vergüenza ante él si los supiera.

Él no los ha adivinado todavía, por ningún medio no todos ellos. Pero, quizás, ella no se haya dado cuenta de que él conoce esos pensamientos están ahí y sabe cómo conseguirlos. Solo requiere tiempo y paciencia. Y mucha presión.