Las mujeres sumisas son aptas para
ser codiciosas. No creo que nunca he oído que ella se queje de haber recibido
demasiados azotes, ni tampoco que nadie se acaba de morir por haber recibido
interminables golpes sobre su culo. Pero, he oído a un montón de ellas
lamentarse del hecho de que no consiguen los suficientes, que no han sido
azotadas en una semana, en un mes o en toda una vida. O que tienen un mal
concepto de los azotes o, incluso, de un mal Spanker. Por supuesto, podría
visitarlas a todas de improviso y decirles que no corresponde a la sumisa
decidir cuándo o cómo ella va recibir unos azotes, a ella la azotarán cuando lo
necesite, etc. Yo podría decir eso, pero no creo que me estuvieran escuchando.
Sus anhelos por unos azotes son demasiado profundos.
Entonces, ¿qué va a hacer una mujer
si no está haciendo los suficientes méritos? En primer lugar, permítanme decir,
que estoy de acuerdo con Gordon Gekko sobre esto, “la codicia es buena,” aunque
sólo sea en el ámbito de la D/s. Me gusta cuando las mujeres quieren más y más.
Me gusta dárselos a ellas. Pero, ¿qué debería decirle, si ella no me pertenece,
si su dominante es otro hombre? Un hombre que, sean cuales sean sus indudables
cualidades, esté menos comprometido en el proceso de los azotes de lo que ella
está.
No sé si tengo algunos consejos
prácticos. Depende de las personas implicadas. Algunas mujeres provocan.
Deliberadamente, hacen cosas que no deberían con la perspectiva de un castigo.
Si esto funciona para tí, eso está bien. Personalmente, prefiero que una mujer sea buena. Muy
ocasionalmente, yo podría intentar el escenario de un castigo, aunque sólo sea
por diversión (“por lo tanto, el perro se come tu trabajo casero, uhmmmm…”).
Pero, esto no es realmente mi estilo. Supongo que podría llegar a serlo, si
conociera a una chica que realmente estuviera en este tema. Soy un Dominante
muy adaptable y hay algunas cosas que por las que no puedo ser seducido. Pero,
como yo digo, la ingeniería de un castigo es algo de la que tiendo a tener muy
mala opinión. Es la manipulación y si hay alguna manipulación que hacer, sé
quién va a estar haciéndola.
Una mujer que está tratando de
provocar a su dominante para que la azote, siempre corre el riesgo de que ella
termine trepando desde su condición de sumisa. No soy un purista. Me doy cuenta
de la cantidad de veces que esto ocurre en cualquier relación de la D/s.
Después de todo, es una calle de doble sentido. Pero, al final del día,
realmente ella no quiere ser la única que esté haciendo la carrera. Ella quiere
triunfar y no ser obligada.
Aún así, una cosa que nunca hace
daño es la comunicación. Si necesitas más azotes, simplemente, házselo saber.
Esto no es trepar. Pero, ¿qué pasa si esto no funciona? Por difícil que pueda
ser, lo tienes que intentar y explicar de qué exactamente se trata de los
azotes que tanto te excitan. Y cuando consigues ser azotada, no tengas miedo de
hacerle saber cómo te sientes. Creo que la mayoría de los dominantes
disfrutamos si tenemos una respuesta. No es suficiente azotar, al dominante le
gusta saber que los azotes han conseguido el efecto deseado. Necesariamente, no
quiero decir que cada mujer debería ser una llorona. Pero sufrir de una manera
pasiva corre el riesgo de que él esté pensando que ello no está teniendo mucho
efecto sobre usted. Si él puede ver el efecto profundo, es mucho más probable
que lo vuelva a repetir.
No puedo enseñarte lo que el
lenguaje corporal o los sonidos inflamarán a tu dominante. Yo sé una cosa que
funciona para mí. Es cuando veo que ella está un poco miedosa, más preocupada
sobre lo que ella ha conseguido por sí misma, preguntándose si esto pudiera
terminar yendo demasiado lejos. Por lo general, ella se va un poco más tranquila.
Eso es muy excitante para mí. No me gusta que ella acepte unos azotes con
demasiada celeridad. Un ligero grado de resistencia o, al menos, vacilación,
hace que mi adrenalina fluya. Pero, por supuesto, que si el dominante es un
azotador reacio, en primer lugar, corres el riesgo de emitir señales
equivocadas.
Estos azotes de cabriolas son un
tema difícil. Se podría pensar, ¡oh! a él le gusta azotar, a ella le gusta ser
azotada. Lo hace y se divierte muchísimo. Pero con el tiempo, se aprende que
azotar es algo más que eso. Aun así, las cosas que realmente merecen la pena
hacer, nunca son fáciles, ¿verdad?