miércoles, 1 de julio de 2015

Los dominantes tienen miedo de ser emocionalmente sádicos

A la mayoría de las masoquistas, sumisas o no, les encanta el sadismo emocional. Necesitan a alguien que se pirre por su malestar (físico o mental) para sentirse útiles y significativas y que las puedan llevar al alto grado de presión emocional que buscan.
Una de las cosas que más les fascinan a la mayoría es que, en términos de sesión, han tenido un montón de experiencias con gente que son  felices haciéndoles cosas fuertes, aunque tengan menos experiencia que las personas que les provocan el placer genuino de mortificar su mente en términos de hacerlas sentir como – por ejemplo – un pedazo de carne de sumisa humilde que apenas son dignas de mirar a alguien a sus ojos, que se merecen todo lo que reciben y deben ser agradecidas por ello – en el contexto de lo que es una sesión.
Los dominantes parecen felices al azotarla, pero ella se siente aterrorizada de que ellos vayan a hacerle un daño psicológico, si además se aventuran a abusar de ella verbalmente como parte de esa sesión. Me parece fascinante, porque cualquiera de esas dos cosas es un riesgo. No me gustaría ser ese dominante, porque después de una sesión, si una sumisa quisiera llamarle abusador, ese dominante realmente no tendría piernas para defenderse a sí mismo. En este aspecto, creo que jugar como dominante tiene mucha más responsabilidad potencial y miedo que sesionar como sumisa. Creo que todo el mundo es responsable de sus propias acciones, pero, al final del día, va a ser la sumisa quien abandona la sesión con las marcas y creo que se necesita una gran dosis de confianza por parte del dominante para someter a alguien y tener la confianza de que la sumisa no va a llorar como víctima después de la sesión, al conseguir demasiada oscuridad con ello. Pero, si nos fijamos en quien se va con las marcas, creo que la sumisa o la masoquista tienen que ser capaz de confiar en esa persona como dominante).
Así pues, si, con lo anterior en mi mente, me sorprende que tantos dominantes  parezcan tan reacios a aceptar el ser verbalmente sádicos sobre el término sádico físico. Tal vez, mucha gente ve una sesión D/s o S/m como una serie de sensaciones físicas interesantes (como un masaje) en lugar de una oportunidad para experimentar con una mente perversa, siendo verbalmente significativa para alguien o tener a alguien que sea significativo para ella. Estoy convencido de que una sumisa podría centrarse toda una noche en el juego verbal y mental con un uso mínimo del juego físico.
No es que yo, como Dominante, quiera escribir un guión para alguien o para algo. Sino que mi idea de una noche cargada emocionalmente de sadismo, masoquismo y sumisión podría ser algo como para que la sumisa fuera llevada durante toda la noche (algunas veces, arrastrándose) y consiguiendo bebidas para el dominante, sin estar permitido el contacto visual o hablarle, arrodillándose cerca de él, siendo puesta de pie, siendo abofeteada ocasionalmente en la cara y su coño azotado y con pinzas en los pezones, mientras el dominante termina con su bebida. Tal vez, estando ella atada a la cama o de cara a la pared hasta que él la diga que está cansado de su presencia.
Tal vez, esto se convertiría en algo más físico y, quizás, ella no lo haría, pero creo que, con imaginación, se puede lograr mucho en términos de conseguir un espacio muy hermoso en la cabeza de la masoquista sin tener que hacer nada físico. Creo que existen muchos dominantes que están en este tipo de cosas. Tal vez, ellas deberían hacer algo sobre esto. Sé que ciertas personas podrían argumentar que algunas de las ideas anteriores son estrictamente de la D/s más que del sadomasoquismo. Pero, no creo que ese sea el caso de que el sadismo y el masoquismo (al menos, para mí) no necesiten ser físicos, especialmente, si existe algún nombre delicioso llamado “charla sucia o deshumanización incluida mediante el uso de una máscara o algo similar
Realmente, creo que, en cuanto al meollo de este tema, como he mencionado anteriormente, muchos dominantes son reacios a hacerlo porque tienen miedo de cómo la sumisa responderá después a ello. Pero, mi respuesta sería: En cuánto a lo físico del sadismo y el masoquismo, se trata de comprender de dónde viene cada uno y hacer una conjetura educada en cuanto a la cantidad de confianza que tiene el uno con el otro para explorar cosas juntos sin que ello resulte en que, uno o ambas partes, se vaya al garete como un murciélago loco, odiándose luego los dos.
Después de la sesión tan rara que haya tenido la sumisa, en la que alguien la ha tildado con nombres pasmosos, embrutecedores, degradantes y humillantes, ella ha estado tan mojada durante la sesión como un cubo de fregona, y después, sentirse triste y como un trapo y casi entumecida y confusa, pero el subidón que viene después es jodidamente épico y mereció la pena.
No hay daños a largo plazo. A ella, le encanta tanto un buen polvo, y es capaz de cuidarse por sí misma después de esto, como una sesión más física. Ella debe ser de mente sana y tener un nivel muy alto de autoestima. La mujer sumisa o masoquista es tan valiosa y tan capaz de cuidarse por sí misma como cualquier persona física de este mundo y, en este sentido, una sesión emocionalmente sádica es algo que entra y sale de su mente sana y clara. Realmente, ella no tiene nada que temer. Si alguien es de mente sana y buena, no creo que un buen polvo en el contexto de una sesión sea tan arriesgado como la gente justifica que es.
Estadisticamente, creo que la gente debería tener más miedo a que alguien perdiera la conciencia debido al dolor físico o que le hagan un mega daño, pero, afortunadamente, esto no suele ocurrir.
Entonces, ¿qué opinan ustedes que están leyendo esto? ¿Eres un dominante que le gustaría ser capaz de ser emocionalmente sádico en una sesión, pues te sientes ansioso por hacerlo o es algo que no flota en tu barco y prefieres estar más físicamente con la idea encima en la habitación de la sesión? ¿Tienes el deseo de ser más emocionalmente sádico, pero te resulta dificil encontrar a la sumisa que quiera abrazar eso con usted o es algo que se lo toma como leer algo que no vas a hacer fuera de una relación D/s?
He hablado con dominantes que no les gustan ser emocionalmente sádicos con sus parejas, porque ellos solamente tienen sesiones con gente que respetan y el mismo hecho de que respeten a esa persona, significa que no van a hacer nada para humillar a esa persona. He oído a un montón de gente decir eso y, en cierto modo, lo entiendo, pero al final del día, sólo lo veo como una perversión más y con lo que es algo bastante consustancial conmigo y mis deseos. Supongo que esto es lo que me lleva a preguntar realmente sobre esto.

domingo, 28 de junio de 2015

Diario de una masoquista - Parte 1

A ella, no le gusta el dolor. No es algo que lo disfrute. Cuando se da un golpe en la cabeza o se da un porrazo en los dedos de su pie, te aseguro que ella no gime.
A ella, lo que le gusta es recibir dolor de alguien que la ame salvajemente, dado que él todavía tiene esa necesidad innata de hacerle daño. Esa lucha interior tiene lugar cuando ella se está sintiendo segura. Dolor descarado, que es por lo que ella vive. Siempre empieza bromeando. Los cachetes suaves sólo pretenden bromear. Es el juego previo. Esos azotes suaves la lanzan, haciendo que ella quiera más. La línea entre la broma y el pánico es muy delgada para ella. En un principio, la divierten, pero luego, no. Es cuando ella realmente se da cuenta que esto es el comienzo para hacerle daño y él debe parar antes de que sea demasiado tarde. Pero, ella no quiere que se detenga. No durante un segundo, sino en ese preciso momento en que ella lo recibe. Necesita pararlo con un miedo y una urgencia que no puede controlar. En ese momento, ella cree que haría algo para pararlo. Pero, no lo hace. No, porque, en realidad, un final ni siquiera parece remotamente cerca.
Él acaba de azotar sus nalgas y le ha provocado un surco con la fusta. Ahí está el problema de ella. El dilema que se utiliza para describir a las mujeres en el parto natural. Ellas saben que no pueden seguir preñadas para siempre. Eventualmente, tienen que dar a luz y mucho más allá de cualquier tipo de intervención. Ellas han comprendido esto en ese momento y ellas empujan.
Así es como la mujer masoquista se siente cuando la han golpeado con frenesí. Sabe que no tienen otra opción. Debe aceptarlo todo. Y es que… la liberación. Ella lo siente todo. Cada asalto a su cuerpo,  sola lo acepta. A pesar de que esté llorando y aunque no lo esté rogando, esas cosas son tan involuntarias como respirar en ese punto. Está dejándose llevar o sólo experimentándolo.
Y eso es lo que ella piensa “el suave te amo del… al estar hecho para…” Ese momento, cuando ambos se colapsan el uno en el otro, es como hacer el amor. Sólo han pasado a través de algo épico juntos, por falta de una expresión mejor. Ella acaba de compartir una experiencia que nadie más en el mundo jamás podría incluso comenzar a entender. Ese momento, ese sentimiento es para lo que ella vive.
Lo creas o no, ella no ha tenido ninguna sesión de dolor extremo. Eso sí, ella ha tenido un montón de magulladuras y cada una le encantó. Pues eso era a lo que ella intentaba ir. Ella tiene la sensación que es como una droga que él ha construido con demasiada tolerancia. Esos pequeños azotes no la van a satisfacer un día, pero, por ahora, ella va a beberlos.
Y, como también diría ella: “Bienvenidos a mi cabeza masoquista bellamente jodida.”

viernes, 26 de junio de 2015

Cuando la sumisa está preparada...

Esta cita y el resto de la frase “El dominante aparecerá” está en todas partes. No estoy del todo seguro sobre quién es el responsable de la adaptación original de la frase al contexto de la D/s. Es la adaptación de una frase vista en la Teosofía como: “Para cuando el discípulo esté preparado, el Maestro estará también preparado,” y en el proverbio budista: “Cuando el estudiante está listo, el profesor aparece.”
¿Verdad, que es un pensamiento interesante? La sumisa se sienta, espera y cuando estima que está preparada, aparece el Dominante. Y para estar seguro, como el Dominante sabe o ve a su sumisa esperándole, es un regalo para la vista.
Sin embargo, cuando la gente pregunta sobre la manera de encontrar a un Dominante, se le da esta cita como un consejo. Se les dice que una buena sumisa practica la paciencia. Por lo tanto, en apariencias, si una sumisa se sienta y espera pacientemente en su casa, por arte de magia, la voluntad de un Dominante debe saber que ella le está esperando y debe aparecer de la nada ante su puerta.
En un mundo de fantasía, esta magia podría funcionar. La misma, donde presumiblemente en castillos llenos de sumisas, ellas esperan la llegada de su dominante con su brillante armadura. Pero, abajo en la tierra, si una sumisa quiere encontrar a un Dominante, tendrá que salir fuera y decirle a la gente que está esperando, tienen que salir a la calle y conocer gente. Y para una buena sumisa, antes de practicar la paciencia por su Amo, primero tendrá que ser sumisa de alguien.
Es cierto que la imagen de una sumisa esperando a su Dueño es atractiva, totalmente hermosa y digna de saborear, si sucede que usted llegue a ser su Dueño. Pero, primero tenemos que llegar a esa etapa y, a menos, que creamos en las señales mágicas del firmamento, existe la cruda realidad y es un asunto bastante importante para forjar una relación con la que tratar.
Y la idea de que la sumisa espera pacientemente a su Dominante para que la busque, seleccionarla y encontrarla, es cosa de ciencia ficción y de la fantasía. Un disparate. En el mundo real, la gente sale y se encuentra el uno al otro.
Una vez, una sumisa me dejo en mi bandeja de correo electrónico el siguiente mensaje: “Señor, estoy preparada y esperándole,” y no ha sido la primera. Aparte de todas las demás respuestas que puedan surgir, mi consejo principal, y muy grave, tendría que ser: “No contengas la respiración.” Esto no funciona de esta manera.
La cita con la que empecé este post, puede tener sentido en otras situaciones, pero es inútil como un consejo en términos de encontrar a una pareja para la D/s o para cualquier otra cosa. Forjar esa unión, lleva tiempo y mucho esfuerzo real para las dos personas que se han encontrado el uno al otro por primera vez.  Ninguna paciencia solitaria ni espera harán que suceda. Ni mucha cantidad de fantasía hará que tampoco suceda. De hecho, puede ser aconsejable dejar de lado la fantasía, porque puede palidecer en comparación con la realidad.

miércoles, 24 de junio de 2015

La invitación

Entra en la oscuridad conmigo. Coge mi mano, deja que te dirija hacia lo desconocido. Déjame llenar tu vacío interior, ese enorme agujero dentro de tí. Sé que anhelas que te oriente. Sé de tu anhelo por el dolor. Tu deseo es ser controlada. Lo quieres, lo necesitas. Estás rota por dentro. Tus ojos están vacíos como un abismo. Coge mi mano tendida. Déjame que te lleve por un nuevo camino. Seré tu luz en la oscuridad. Tus ojos brillarán de nuevo. Sentirás el fuego del deseo dentro de tí. La necesidad de agradar, de buscar un propósito más elevado. Una salida del incómodo mundo que te rodea.
El estrés causado por el libre albedrío es abrumador para tí. La lucha con tu toma de decisiones es tan ardua que anhelas la liberación. Tu vida es caótica y necesitas una estructura. Vas a encontrar la paz y la soledad de la comodidad de saber que todo lo que eres y siempre serás, me pertenece. Vienes a mí como una invitada inesperada, una perfecta desconocida. La esencia de mi dominio llena las ventanas de tu nariz y te das cuenta que soy muy superior a tu mente y virtudes dormidas. Me abres tu corazón y tu mente y replico a todos tus movimientos. Yo seré el aire que respiras, la comida y el agua que consumes, el sol que brilla sobre tu piel, la luna que ilumina el camino en la noche, el GPS que te muestra el camino a casa, la música en tus oídos. Te arrodillarás ante mí, desnuda, vulnerable y expuesta. Despojada de todas tus posesiones mundanas, mirándome con ojos curiosos y me pedirás que entre en tu vida, que entre en tu corazón y que te lleve bajo mi liderazgo. Coloca tu carga a mis pies, ante este altar de carne. Bebe mi sangre y conviértete en uno conmigo.
Arrodíllate ante tu Señor y presenta tu ofrenda. ¿Qué mejor ofrenda que tú? Ven a mí en cuerpo, mente y espíritu y nos embarcaremos en un nuevo viaje. Un destino desconocido para nosotros, pues juntos vamos a encontrar nuestro camino para que nos lleve a cualquier lugar. Déjame ser tu religión. Mis escritos serán tu guía, mis mandamientos tu ley. Yo soy el guardián, el juez y el perseguidor. Sentenciaré de acuerdo con los errores contra los que te comprometes. Mi sentencia será llevada a cabo y serás castigada. Sientes que debes sufrir y sufrirás. Me vas a respetar, me temerás y te dedicarás a mí.
Por encima de todo, me amarás y te trataré siempre como mi preciosa sumisa. El regalo de tu sumisión será mi bendición y serás mi posesión más preciada y te mostraré con orgullo. Estaré muy orgulloso de mi sumisa cuando hagas a tu Amo feliz. Serás recompensada y cuando me desobedezcas o me desagrades, no serás feliz. Te negaré tu placer y te infligiré dolor     y cuando sea condescendiente, abofetearé la sonrisa de tu cara. Al romper mis normas, serás disciplinada. Voy a hacerte daño y te encantará. Sollozarás a través del dolor, pero al final, tus lágrimas serán de alegría.
Te intoxicaré durante los encuentros y te emborracharé de placeres y éxtasis cuando me plazcas. Soy tan cruel como cariñoso y muy amoroso cuando tengo frío. Te educaré. Te voy a romper por completo puesto que ya estas rota, pondré tus frágiles piezas de nuevo juntas y estarás nueva otra vez. Verás el mundo a través de los ojos que nunca has visto antes,  como si un recién nacido abriéndolos por primera vez. Serás moldeada para adaptarte a mí y me reflejarás como la imagen de un espejo y nos complementaremos muy bien.
La parte más difícil es dejarse llevar, pero si coges mi mano, arrojarás tu vieja piel y te transformarás de humana en sumisa. Es tu destino, lo sientes, lo quieres. Abraza la oscuridad y come de este fruto prohibido. Te reto. Solo tienes que entregarte a mí.


domingo, 21 de junio de 2015

Las mujeres, primero

Un caballero sostiene su mano.
Un hombre tira de su pelo.
Un compañero del alma hará ambas cosas.
La clase necesita carácter,
El carácter necesita valor.
No vestirse, falta de respeto y malos modales,
Pero el traje, no hace al hombre.
Coge  su mano.
Abre la puerta.
Besa su mano, su mejilla, su alma.
Una dama verdadera es un tesoro de verdad.
Para acariciarla.
Para protegerla.
Para amarla.
Ella quiere un príncipe en las calles,
Un animal detrás de la puerta cerrada.
Trátala como una dama y
Ella te adorará como un rey.
El corazón de una mujer es precioso.
El carácter de un caballero no tiene precio.
Abre la puerta del dormitorio.
Escóltala hasta dentro y cierra la puerta.
Sube la temperatura y baja las inhibiciones.
Las paredes, la cama y la mesa contra la ventana.
Sólo recuerda una regla sencilla:
Las mujeres, primero.

sábado, 20 de junio de 2015

Vestirse para la ocasión

Los hombres, seré el primero en admitirlo, cuando se trata del sexo, los hombres tenemos mentes que corren a lo largo de la misma vía. Estoy pensando en particular sobre lo que le gusta llevar a las mujeres. En este sentido, tal vez, no haya mucha diferencia entre los chicas sensuales y las tipos vainillas. A casi todos nosotros, nos gustan las medias, preferiblemente con ligueros. Nos gustan los tacones altos. Nos gustan los corsés. Nos gustan la ropa interior negra (o, quizás, roja). Por lo general, estamos en materias resbaladizas, como la seda y el satén, aunque de hecho, me gusta cualquier cosa que tenga estilo; blanco o crema pueden ser muy atractivos.
El otro día he leído algo en el periódico en favor de las mujeres que usan pantalones cortos, tan popular hoy que se usan durante el día, incluso aquellas que trabajan en las zonas de negocios. Una mujer escritora decía que ella estaba totalmente a favor y parecía un tanto desconcertada porque en su conjunto, a los hombres no les gustan, a pesar de que se llegan a ver un montón de piernas. Yo pensaba que la respuesta sería obvia para cualquiera, pero parece que no. Los hombres tienen sentimientos atávicos sobre tales cosas (una forma elegante de decir que sus ideas son bastantes crudas). Ellos no se preocupan por los pantalones cortos, por la misma razón que no les importan las medias. La mujer no está tan disponible como con una falda y medias. Por poner un punto demasiado fino sobre ello, usted no podría conseguir meter su mano en el interior, no es nada fácil. Así pues, señora o señorita, si usted se va a vestir para una cita de la D/s, mi consejo es que no opte por pantalones cortos.
Por supuesto, hay otras opciones. Hay muchas mujeres atrevidas que llevan ropa fetichista. Conozco a una mujer que le gusta llevar látex y consigue resultados notables con los hombres que quieren mirarla en sus ajustados trajes de gata e, incluso, tocar el material liso y resbaladizo, si se les permiten el privilegio. El látex y la goma parecen adaptarse a las mujeres que son switch o son Dóminas. ¿Esto les da una sensación de poder? ¿Tienen la sensación de que al estar herméticamente encerradas ofrecen protección, como un exceso de piel y así darles una ventaja?
Puede haber otras variaciones en la ropa un tanto estereotipadas que les gustan a los hombres. Tal vez, les gusten que ella sea una niña pequeña, en cuyo caso, usted preferiría del rosa al rojo y negro y los volantes con ballena. Pero, la pregunta que me gustaría plantear es: “¿Cuál es el uniforme preferido para un Dominante?” He llegado a oír que algunas mujeres dicen que se desmayan ante un hombre vestido con un traje de buen corte. ¿Es la corbata un añadido atractivo o es más bien una bagatela  convencional hoy en día? Pocas veces me he puesto un traje para azotar a una mujer. Siento que es algo bastante formal. Normalmente, sólo lo llevo para momentos importantes en mi profesión, las bodas y los funerales (y, sí, solamente tengo cuatro). Estoy más relajado, me siento más yo mismo, de una elegancia casual, chaqueta y pantalón, pero sin corbata. Pero, yo no me alejaría demasiado de la informalidad. Sólo me pongo pantalones vaqueros o de pana, si la conozco realmente bien y que se trate más bien de un encuentro amistoso que de una sesión.
Tal vez, por mi preferencia por algo elegante, esté mostrando aquí mi edad.  No puedo entender algunas de las ropas que llevan los hombres en los videos clips pornográficos. Chalecos o camisetas  desaliñadas, vaqueros cortados, vestimenta vieja y sucia o, incluso, sin zapatos, pero con calcetines negros de lana. No puedo evitar esta muestra de falta de respeto hacia la chica. ¿Te la llevarías a una cita vestido de esta manera? Tengo la incómoda sensación de que sí, algunos hombres lo harían.
¿Estaría interesado en saber si hay alguna deferencia hacia una mujer sobre recibir unos azotes, tanto si él está bien vestido o no? ¿Y si ella es diferente?

miércoles, 17 de junio de 2015

Una vez en la vida

Creo que solamente una vez en la vida realmente encuentras a alguien que puede cambiar todo tu mundo. Le dices cosas que nunca habías compartido con ninguna otra alma y él absorbe casi todo lo que dices y, en verdad, quiere escuchar más. Compartes esperanzas para el futuro, sueños que nunca se realizarán, metas que nunca alcanzarás y las muchas decepciones que la vida te ha echado encima. Cuando algo maravilloso sucede, no puedes esperar a hablar de ello sabiendo que vas a compartir tu excitación.
Esa persona no sentirá vergüenza de llorar contigo cuando  estés sufriendo o reír cuando hagas el ridículo. Nunca dañará tus sentimientos, ni te hará sentir como que no eres lo suficientemente buena, sino más bien, te fortalecerá y mostrará cosas sobre tí misma que te harán especial, e incluso, hermosa. Nunca hay ningún tipo de presión, celos o competencia, sino sólo una calma tranquila cuando está cerca. Puedes ser tu misma y no preocuparte sobre lo que él piensa de tí, porque te ama por ser quien eres. Las cosas que parecen insignificantes para la mayoría de la gente, como un consejo, una canción o pasear, llegan a ser tesoros invaluables que debes mantener seguros en tu corazón para quererlos para siempre.
Los recuerdos de tu infancia vuelven y son tan claros y vívidos como ser joven de nuevo. Los colores parecen más y más brillantes. La risa parece parte de la vida cotidiana donde antes era infrecuente o ni existía. Una o dos llamadas de teléfono al día ayudan a soportar una jornada larga de trabajo y siempre trae una sonrisa a tu cara. En su presencia, no hay necesidad de una conversación continua, pero te encuentras contenta al tenerle cerca. Cosas que nunca te interesaron antes, se hacen más fascinantes, porque sabes que son importantes para esa persona que es especial para tí. Piensas en esa persona en cada ocasión y en casi todo lo que haces.
Las cosas sencillas las traes a tu mente como un cielo azul pálido, un viento suave o incluso una nube tormentosa sobre el horizonte. Abres tu corazón sabiendo que hay una posibilidad de que se pueda romper un día y al abrirlo, experimentas un amor y alegría que nunca habías soñado posible. Encontrarás que ser vulnerable es la única manera de permitir que tu corazón sienta el verdadero placer, que es tan real que te asusta. Encuentras la fuerza al saber que tienes un amigo verdadero y posiblemente un alma gemela que te seguirá siendo leal hasta el final. La vida parece diferente por completo, excitante y vale la pena. Tu única esperanza y seguridad está en saber que es una parte de tu vida.

martes, 16 de junio de 2015

Te poseeré...

Te poseeré hasta que estés despellejada de placer. Te llevaré conmigo y trataré de doblegar tu voluntad a la mía. Tiraré de tus cabellos e incrustaré mis uñas en tu espalda y la sangre no detendrá tu placer. Sentiré tus muslos y violaré tu cuerpo. No habrá amanecer en el crepúsculo que buscamos y miraré a tus ojos y acariciaré tu espíritu en la sumisión. Aprovecharé ese momento para engullirte en mi lujuria y abrumar tus sentidos con un éxtasis total y puro.
Te empujaré hacia la siguiente barrera del dolor, en el nivel del placer, porque no sabes nada. Porque sólo conoces la fuerza de mi sexualidad sobre tu cuerpo.
“Soy prisionera de su pasión. Usted tiene la llave,” me dijiste.

viernes, 12 de junio de 2015

La danza del sádico

Últimamente, he notado que uno de mis lados oscuros, ha comenzado a ser cada vez más potente. Un lado que está lleno de emoción reprimida y de los demonios internos que están bajo llave para que a nadie les muerda, excepto a mí. De vez en cuando, mis demonios necesitan calmantes y esas emociones se acumulan y necesitan ser liberadas. Fue entonces cuando cogí mi flogger. Cuando el flogger es mi herramienta y mi arma de elección para combatir a los demonios, la sensación de su mango en la palma de mi mano es pura armonía.

El sonido de las correas de cuero golpeando contra su objetivo, haciéndose eco a través del aire, excita a esos demonios y calma mi río de emociones. Al estar allí y admiro el trasero desnudo expuesto ante mí, el objetivo que mi sumisa me ha provisto, una luz en forma de sonrisa. Llevo ligeramente esas correas contra su trasero y el gemido de ella sólo me hace sonreír porque sólo yo sé lo que está por venir. Poco a poco, la intensidad comienza a formarse y mis demonios comienzan a ronronear mientras los sonidos de sus gemidos y jadeos llenan el aire. Así, tal como siento que no puede recibir más, poco a poco traigo de vuelta la intensidad, porque tengo el control completo.

Decido la fuerza de cada golpe.
Decido el sitio de cada golpe.
Decido el momento de cada golpe.

Y, poco a poco, empezamos a danzar. ¡Oh, no! No con nuestros pies, sino con el flogger.

Una danza de velocidades y fuerzas mixtas.
Una danza dando y recibiendo dolor.
Una danza de placer sádico y masoquista.

En este momento, desnudo para tí mi alma cruda.
En este momento, desnudo para  tí mis crudas emociones.
En este momento, llevas a la cumbre a mis demonios internos.

Por lo cual, soy crudo, abierto y libre.

Entonces, la intensidad comienza a crearse de nuevo. Los gritos de placer y dolor mezclados resuenan en la habitación.

Tus gemidos sacian mis demonios internos.
Tus gemidos sacian mi dolor interno, mientras lo desnudas para mí.
Tus gritos me complementan de nuevo.

Después de todo, está dicho y hecho. Vamos a sentarnos allí y acurrucarnos, mientras me preocupo por tu trasero magullado y dolorido y uno por uno, mis demonios estarán bloqueados hasta la próxima vez que entremos en este pequeño baile.

martes, 9 de junio de 2015

Esto no es para las sumisas débiles

Cuando un Dominante le dice estas frases a su sumisa, ya sea por mensaje, email o personalmente, le suele producir el mismo cosquilleo que produce el saber que va a ser sometida de inmediato.
            - “Echo de menos el ruido de la cane sobre tu culo.”
            - “Te veo tan hermosa con todos los moratones.”
            - “Eres mi puta.”
            - “Te mereces estar en el dolor.”
            - “Quiero usarte todos los días.”
            - “Quiero oírte gritar con cada golpe de fusta.”
            - “¿Es lo suficientemente doloroso? ¿Quieres más?”
            - “Tú no eres para un Dominante cualquiera.”
Por supuesto, esto no es para las débiles.

Conseguir dolor

Toda la vida es conseguir dolor y, luego, superarlo. Hace daño. Te recuperas. Sigues adelante. Las probabilidades son bastante fiables de que van a hacerte daño de nuevo. Pero cada vez, aprendes algo más.
Cada vez sales del dolor más fuerte y, en algún momento, te das cuenta que existen más aromas de dolor que de café. Existe ese pequeño vacío de dolor que deja algo atrás – graduando, dando el siguiente paso hacia adelante, saliendo de algo familiar y seguro hacia lo desconocido. Existe el gran dolor, torbellino de la vida que vuelca todos los planes y expectativas. Existen esos pequeños dolores agudos del fracaso y los dolores más oscuros del éxito que no te dan lo que pensabas. Existen los dolores punzantes y viciosos de las esperanzas que se desgajan. Los dolores pequeños y dulces al encontrar a otras personas para darles tu amo y tener la alegría en la vida de crecer y aprender. Ahí está el dolor constante de la empatía, del que usted hace caso omiso, de estar al lado de un amigo herido y ayudarle a soportar sus cargas.
Y si eres muy, muy feliz, hay muy pocos dolores, pequeños y poco que sientes cuando te das cuenta que estás de pie en un momento de absoluta perfección, un instante de triunfo o felicidad o alegría que, al mismo tiempo, no es posible que pueda durar y, sin embargo, permanecerá con usted de por vida.
Todo el mundo se ha centrado en el dolor, porque se olvidan de algo importante al respecto: El dolor es para los vivos. Los muertos no lo sienten.
El dolor es parte de la vida. Algunas veces es una gran parte y otras, no lo es. Pero, de cualquier manera, es una parte del gran puzle, la música profunda, el gran juego. El dolor hace dos  cosas: Te enseña y te dice que estás viva. Luego, pasa y te deja cambiada. Algunas veces, te deja más sabia. Otras, te deja más fuerte. De todos modos, el dolor deja su huella y todo lo importante que te ocurra en la vida, va a involucrarlo en mayor o menor medida.

viernes, 5 de junio de 2015

Irse a los extremos

¿Te has preguntado alguna vez qué pasaría si él te golpeara lo más fuerte que pudiera, cruzara tu culo con el cinturón o la fusta con toda su fuerza, en vez de controlar los azotes como él normalmente hace? ¿Sueñas secretamente algunas veces con una especie de excitación horrorizada, con el abandono de toda restricción, aunque solo sea por un instante corto e intenso? ¿Cuándo el dolor es casi insoportable? ¿Cuándo no es completamente insoportable, pero no tienes opción y todo tu cuerpo tiembla con el impacto? O ¿Es que este tipo de charla te hace encogerte, murmurar sobre los psicópatas y nunca te prometió ponerte en peligro de ninguna de las maneras?
Como dominante, yo también he tenido esa fantasía. Tal vez, sólo he soñado una vez en echar mi contención a los vientos y llevar mi brazo hacia abajo con toda mi fuerza, provocando, sin duda, un grito y ver una roncha entrando en erupción, incluso, moteada de sangre. Y con toda probabilidad, arruinando irreparablemente la relación. Nunca lo he hecho y no creo que lo llegue a hacer. Pero, la idea está ahí. No puedo negarlo y creo que para muchas sumisas y dominantes, es una fantasía convincente de que el dominante pudiera descontrolarse. Esto da toda una carga extra de excitación, el tufillo del peligro real que imparte al encuentro de la D/s con su sabor característico.
Hay otro tipo de extremo. En vez de una fuerza máxima, tienes una fantasía de control total. No estoy hablando sólo de unos orgasmos negados aquí y allá, una pequeña sesión con algunas pinzas en los pezones tal vez, o instrucciones para salir sin ropa y, tal vez, con su trasero taponado por un plug. Quiero decir un control 24/7 de toda su vida. Usted le dice lo que ella tiene que usar cada día, lo que debe o no debe comer, lo que puede leer y cómo pasar su tiempo libre. Cuándo tiene que ir a dormir, cuándo lavar, cuándo estudiar los textos que le prescribas. Usted le establece sus tareas diarias. Escribir sobre esto o aquello (por ejemplo, sobre las sensaciones que le son denegadas indefinidamente) o limpiar el cuarto de baño desnuda. Su cuerpo ya no es suyo. Ella no puede tocarse sin permiso.
Si usted quiere tatuarla o hacerle un piercing, ella se ofrece. Si usted le dice cuándo, cómo y de qué manera será usada y abusada, usted coloniza su mente y hay muchos rituales cotidianos de limpieza, ejercicio y obediencia, de rodillas en momentos determinados, la inflicción regular de dolor sobre sí misma, mientras ella pronuncia el nombre de su Amo en voz alta. Podría extenderme, pero el principio es que cada momento de su día se contabilice y controle cuidadosamente y que no existan límites.
Por supuesto, esto es una fantasía. ¿Quién tiene el tiempo? ¿Y quién quiere esto realmente?  Pero, como un ideal, tiene un atractivo perverso. En la D/s, hay un deseo constante de ir más y más lejos. ¿Hay límites? Usted quiere presionarlos para encontrar los límites más allá de los límites y presionarlos también. Usted quiere que ella reciba más, presionar su cara aún más fuerte contra el suelo, para poner su culo de un rojo brillante, amenazarla con todas las clases de humillación y exposición pública. Ella confía en usted. Por supuesto, ella lo hace y tú nunca habrías llegado tan lejos. Pero, ella sabe que hay un demonio en usted y, a la vez, se siente fascinada por usted. Incluso, como si ella esperase (bueno, una especie de espera) de que ella nunca le verá la cara. Sólo echarle un vistazo de vez en cuando.

lunes, 1 de junio de 2015

Pasa la página...

Una palabra puede llevar al contacto visual.

El contacto visual puede llevar a la química.

La química puede llevar a la unión.

Las uniones llevan a las ataduras. No nos olvidemos de las uniones y los cariños que pueden venir con la intimidad. Y, ella conoce mejor que nadie, cómo la intimidad no requiere sexo, contacto físico, desnudarse o incluso a otra persona.

Ella es sólo una espectadora en este mundo, nada más que una voyeur. Sí, incluso, ha sido despojada hasta el núcleo de lo que es. Desnudada de la manera más delicada. Desnudada en todos los sentidos, sin reservas. Es adicta a la fantasía que ha construido con ilustraciones inmaculadas y palabras que le hablan directamente.

Ella está enamorada de un libro que no puede poner en el suelo. La historia está en otra mano y la historia es de pasión, bondad, belleza y una angustia tan dulce que, sólo ella es como la heroína, imposible de dejar atrás. Cada página que pasa, hace que se aferre más. Más lujuria y una comprensión más profunda, un  vínculo más profundo. Hay todo un mundo entre el autor y ella, pero él está leyendo esta novela, está justo al lado de ella.

Cada golpe de su pluma es una caricia a su muslo y cada pieza de puntuación es un cuchillo afilado. Un flogger, un bocado de pasión agresiva. ¡Oh! El dolor. Ella odia que no pueda poner este libro en el suelo. No puede caminar con cada latido de su corazón. Es un tipo de dolor que no puede controlar. Mi libro la ha despojado de la ropa. No hay paredes para protegerse y parece que no puede controlar la armadura que le robé. La espera para la próxima sentencia es agónica. No hay manera. Necesita mi arte, la habilidad de mis palabras. Las necesita con una intensidad sin igual a cualquier otra droga.

Ella es adicta a mí y a mis palabras. Y me odia. Odia necesitarme. Debe encontrar un centro de rehabilitación. Tratar de superar este libro mío. Pero, le queda mejor que cualquier otro vestido, mejor que cualquier amante. Tan seguro y tan peligroso. Ella se somete a mí. Pues, ¿qué es una sumisa sin Dueño? Odia que me encante que no pueda vivir sin mí o yo, sin ella.

“¡Oh, Dios! Deja el final de este libro o hazme parte de él. Te lo ruego,” me dijo ella

Este es el mejor libro que ella ha tenido el honor y el horror de leer.

viernes, 29 de mayo de 2015

"Quítame el cinturón"

“Quítame el cinturón,” le digo.
Parece como una simple orden y, sin embargo, es mucho más que eso.
Cuando le digo que me quite el cinturón, es como una yuxtaposición de poder. Le ofrezco el control durante un breve momento, a la vez que lo sigo reteniendo.
Cuando sus manos están desabrochando mi cinturón, ella está reconociendo que le he dado una opción. Pero, al mismo tiempo, aceptando que está renunciando a la libertad de elegir.
Cuando ella está tirando del cinturón a través de las trabillas, sabe exactamente lo que va a hacer con él. La estoy presagiando su propio dolor y su propia perdición. Sin embargo, sus dedos lo hacen voluntariamente.
El mismo poder que le he dado para que me quite el cinturón, será usado para recuperarlo.
Y, cuando ella dobla el cinturón por la mitad y me lo presenta, me está devolviendo ese poder.
Yo no tengo que coger su sumisión.
Porque ella me la está entregando, voluntariamente.

martes, 26 de mayo de 2015

Su deseo más profundo

Hay una cosa que ella desea más que nada. Las sensaciones de una boca suave presionando su piel, entre sus piernas, en el vértice de sus muslos, desbrozando el camino hasta el punto de abrirlos ampliamente para darle la bienvenida. Sus labios calientes sobre su clítoris, tirando de él y despertándolo de su letargo hasta que se hincha formando un montículo perfecto. Su lengua acariciándolo a lo largo de los canales formados a ambos lados, entre los labios y la lengua de esta segunda boca de ella, esta entrada hacia su oscuridad, caliente y corazón sensual.
La excitación crece dentro de ella, mientras la lengua de él explora desde más atrás, alrededor del borde del espacio místico, alargándose y deslizándose en su interior, a la vez que ella grita y agarra su cabeza entre sus piernas, sus manos tirando de sus cabellos y su pelvis elevándose para salir a su encuentro. Porque, en este preciso momento, nada la mantendrá tranquila ni quieta.
“Soy una sirena, soy una puta, soy una arpía devoradora que necesita la penetración de esa sutil y deslizante serpiente,” ella deliraba
Él sondea y rebusca a través de todos los contornos, grietas y hendeduras de su espacio interior, con mucha delicadeza y suavidad y tan diferente del empuje de una verga inflexible. Ella presiona más fuerte contra su lengua, para introducirla más adentro. Siente los dientes contra su carne y el choque de su cabeza contra los huesos de su pelvis, su piel suave, atrapada y herida entre los dos, sus piernas envueltas sobre los hombros de él para mantenerla allí.
Ella casi oye el rugido que surge de su segunda garganta, los grandes estremecimientos, el éxtasis incomparable que sigue y sigue sin consuelo.
Esta es una de las cosas que ella desea más que nada. En aras de lo cual, no hará nada, excepto sufrir cualquier degradación. Su Amo lo sabe y, en su sabiduría, la protege de ella hasta que la ha satisfecho por completo, con su entrega y buen hacer.

sábado, 23 de mayo de 2015

Ella viene a mí

En la agonía de la noche, mientras el crepúsculo contiene la respiración, a veces, vienes a mí en silencio. No sé si sueño contigo o si eres un producto de mi imaginación. No me importa. Barro tus pies y te pierdes en mis brazos. Para esos momentos, soy tu realidad, tu mundo, tu propio aire para respirar. Tu cuerpo es el lienzo, donde tejo mi carnal caligrafía, en mi anhelado tapiz y en el que envuelvo tu alma. Me pregunto a través de la oscuridad y tu luz me hace señas más cercanas. Bebo en tu espíritu delicioso para satisfacer mis propios deseos. Mis labios acarician tu piel y la sensación de besarte suavemente envía tu cuerpo al éxtasis eterno. En ese lugar, real o fantasioso, nos unimos y satisfacemos tus necesidades y deseos primarios. Mientras te domino y penetro, tu respiración deja tu cuerpo y quedas suspendida en el éxtasis de un placer completo. Nuestros espíritus danzan en los albores de los rituales más oscuros de la lujuria y, cuando el sol se acerca, desapareces tan repentinamente como apareciste.
¿Eres real o sueño contigo?
Cada noche, me  visitas y arrebatas todo mi ser y, entonces, eres muy real para mí.

martes, 19 de mayo de 2015

Un ajuste perfecto

La tienda no tiene ventanas: no puedes ver nada desde fuera. Y para poder entrar, hay que pulsar un timbre. Mientras esperan a entrar, ella tiene un fuerte deseo de huir. Al ver esto, él la coge de la mano, en parte para tranquilizarla y, en parte, para mantenerla cerca.
En el interior de la tienda, hay ropa fetiche, de goma, cuero y látex. Hay una estantería llena de palas de madera y látigos y un expositor, tipo recipiente para paraguas, lleno de canes y fustas para azotar. Hay mordazas de todas clases, de bolas rojas, azules y amarillas, mordazas como las que llevan los caballos, mordazas en forma de pene. Hay pinzas para los pezones que parecen malvadas y, tal vez, aún para partes tiernas. Esposas de todas clases están expuestas para la venta: Esposas para las muñecas, parejas pequeñas de acero para los pulgares, esposas de cuero para las muñecas y los tobillos, barras distanciadoras para mantener las piernas separadas. Y luego, están los butt plugs. Tampones de silicona, caucho, acero y cristal. Algunos tan grandes que ella se estremece con solo mirarlos.
Un vendedor joven y bien parecido, con una camiseta negra ajustada, se acerca. Ella no está segura si es gay, pero piensa que es atractivo.
“¿Puedo ayudarle?” él pregunta.
“¿Creo que tienen un servicio de asistencia personal para los butt plugs?” Dice su dominante.
“Sí, señor. Lo tenemos,” responde el vendedor.
Ella se sonroja con un color rojo brillante. El asistente los introduce en una cabina pequeña, corriendo las cortinas detrás de ellos. Hay un banco con la parte superior acolchada.
“¿Le importaría a la señora levantarse la ropa?” insinúa cortésmente el vendedor.
Ella duda. Su dominante le pone la mano en la nuca y la dirige con firmeza hacia el banco, poniéndola boca abajo sobre el mismo. Cuando ella está colocada, él levanta su falda hasta la cintura. Siguiendo las instrucciones de su Dominante, no lleva ropa interior. Ella se sonroja todavía más, cuando se imagina al hombre joven mirando su trasero desnudo. Sin duda, él está pensando, “¿qué clase de chica va por ahí sin bragas?”
“En primer lugar, voy a tomar medida,” dice el vendedor.
Él fabrica un dispositivo curioso, un tubo pequeño dividido por la mitad, las dos mitades unidas por muelles. Al final, unido al mango, hay una esfera pequeña.
Todos nuestros equipos y muestras de plugs han sido cuidadosamente limpiados y esterilizados,” él dice.
Saca un par de guantes de látex, coge un tubo de lubricante y derrame un poco en sus dedos. Suavemente, introduce un dedo en su ano. Su tacto es firme y seguro. Aún así, se siente mortificada al estirarse hacía fuera delante de un desconocido y ser invadida de esta manera. Después de sacar el dedo, él lubrica el dispositivo y lo inserta. Ella lo nota frío, pero no incómodo. El vendedor comprueba la lectura en el dial.
“Aprieta,” dice él.
Sonrojándose todavía más, ella contrae los músculos alrededor del dispositivo.
“Como yo pensaba,” dice. “Ella no es muy mayor. Necesita el plug más pequeño de la escala.”
Él sale. Su dominante acaricia su nuca. “Tranquila, mujer,” le dice.
El asistente vuelve pronto, trayendo una bandeja con tres butt plugs de silicona negra en orden ascendente de tamaño. El primero es tranquilizadoramente pequeño. Lo lubrica hacia arriba y rápidamente lo introduce en el ano de ella.
“Usted ha visto cómo se ha introducido fácilmente,” dice. “Ciertamente, ella puede aceptar un tamaño más grande.”
“Bueno, lo que su cuerpo pueda o admita,” dice su dominante.
El asesor saca el primer plug e inserta el segundo. Lo siente notablemente mayor, aunque todavía no le incomoda.
“¿Tal vez, un tamaño todavía mayor?” El vendedor pregunta.
“Definitivo,” dice su dominante.
El vendedor inserta el plug más largo de los tres. Ella gruñe mientras se lo introduce. Siente que la están dilatando, llenándola. La sensación es buena a pesar de la vergüenza de que un hombre extraño lleve a cabo un acto tan íntimo. Su dominante se apodera del plug y lo gira con suavidad. Luego, lo presiona un poco más adentro. “Este es el adecuado,” ella piensa. “Me siento muy abierta, soy consciente de su presencia.”
“Un ajuste perfecto,” dice el vendedor.
“La cosa es,” dice su dominante, “que ella necesita uno realmente grande. Si es demasiado cómodo, no hace bien su función. Idealmente, debería doler un poco al introducirlo. Por lo tanto, ella debe ser dilatada hasta el límite. Estoy entrenándola para que se adapte a un pene muy grande.”
Ella se encoge de vergüenza. Quiere que la tierra se abra.
“Ya veo,” dice el hombre joven. Él mira hacia la entrepierna de su dominante, como si fuera a preguntar: “¿Es esa polla grande en cuestión la suya, señor, o la de otro hombre?”
Su dominante ignora la pregunta implícita. “Por favor, tráigame una talla mayor y también el formato superior a ese,” le dice.
Ella se queda con el mayor de los tres plugs clavado en su ano. El vendedor vuelve pronto con dos plugs envueltos en celofán.
“¿Me permitiría el señor probarlos en ella?” le pregunta.
“No va a ser necesario,” dice su dominante con firmeza. “Los insertaré yo mismo una vez que estemos en casa.”
Ella vuelve la cabeza y mira fijamente a los plugs en la mano del vendedor. El más grande tiene un tamaño aterrador. De ninguna manera, ella se meterá tal cosa, se dice a sí misma. Absolutamente imposible. Sería partirla en dos. Incluso el más pequeño da miedo. Su dominante le envía una leve sonrisa, pero no es una expresión de tranquilidad. Más bien, esa sonrisa es una espera hasta que llegue a casa.
Con habilidad, el vendedor saca el plug de su trasero. Le alarga un pañuelo para secarse. Ella consigue con cautela ponerse de pie. Al final, su falda cae hacia abajo y se recompone modestamente. Pero, no puede mirar al vendedor por vergüenza.
“¿Algo más, señor?” pregunta el vendedor.
Esta vez, no,” dice su dominante.
Puede decirse que está ansiosa por llegar lo antes posible a su casa. Su trasero se estremece al pensarlo y ella se sonroja una vez más mientras salen de la tienda con los dos enormes plugs metidos en sus bolsillos.


viernes, 15 de mayo de 2015

La libertad de la Dominación

Muchas sumisas hablan sobre la libertad de la sumisión, la liberación de las tensiones de la vida, de tomar decisiones, de hacer las cosas bien. Hablan sobre la bienaventuranza de dejarse llevar, de entregarse, de ser ellas mismas, centrándose solo en lo que ellas son responsables.
Voy a argumentar que existe una libertad similar en la dominación. Es maravilloso estar al frente de la relación para tomar todas las decisiones, sin responder a nadie, excepto a uno mismo. Para tener ese delicioso peso de responsabilidad sobre los hombros. Todo es completamente para usted y es una sensación maravillosa y dichosa. Usted es responsable de todo. Usted gobierna, decide sin vacilación ni resistencia. Es donde puede liberar a la bestia interior y hacer lo que usted desee. Donde la dulzura del poder sólo puede ser comparada con la miel de la responsabilidad.
No hay obstáculos, no hay gravámenes. Sólo la alegría de ser uno mismo, disfrutando por completo de su propiedad, deleitándose de la responsabilidad y regocijándose en el botín de su reclamo.
Donde no hay nada, excepto esta increíble libertad de estar por completo al frente de la relación, de tu sumisa. Es maravilloso ser dominante.

lunes, 11 de mayo de 2015

Dolor

El dolor se presenta en muchos sabores. Muchos más de lo que la gente sueña. Y no me gusta el dolor.

No me gusta causar dolor, sólo por causar dolor. No me gusta causar dolor porque me haga sentirme hombre o me dé una cierta apariencia de un imaginario poder en mi vida. No me gusta causar dolor porque quiera vengarme de alguien o de algo.

Y como no provoca nada de esto, nunca voy a causarte dolor.

En verdad, el dolor es sólo un medio para un fin y causo dolor porque me hace feliz.

Y me hace feliz oír que chillas, gimes, lloras, gritas y me ruegas para que me pare. Me ruegas para que yo siga adelante, me pides que te haga sentir. Me hace feliz oír que te lamentas y gritas y gruñes con unos sonidos guturales incontrolados que no puedes detenerlos, porque entonces podrías ser el Sol.

Te causo dolor porque me excita al ver cómo tu cuerpo se mueve alejándose de mí, mientras trabajo. Me excita el verte corcoveándote, inclinándote, tirando, tensionándote y revolviéndote. Me excita mientras luchas contra mí, cuando sucumbes ante mí y te mueves no hacia fuera, sino hacia mí.

Te causo dolor porque siento la poderosa sensación de tu piel caliente y ondulante y amoratada y fundida en mis manos. Siento la poderosa sensación de tu ropa interior humedeciéndose mientras trabajo.

Te provoco dolor porque me siento como una persona, cuando te hago todas estas cosas y te doy las gracias después. Me siento completo, cuando haces todas estas cosas y te colapsas en mis brazos y lloras el dolor incesante de tu alma. Me siento completo, si haces todas y no dices nada o no haces nada, sino simplemente sonreír y alejarte.

Te causo dolor porque quiero que seas feliz.

Te causo dolor porque necesito que seas feliz.

Te causo dolor porque eso te hace feliz.

Y si no te hace nada de esto, nunca te causaré dolor, si puedo evitarlo.

viernes, 8 de mayo de 2015

Corre, corre...

Una y otra vez, y no importa cuántas vece lo oigas, el  eco de sus palabras permanece en ti y la única cosa que puedes hacer, es ir lo más rápido que puedas. Se oyen los ruidos de las cosas alrededor de tí. Pero, realmente, nada entra, a pesar de lo que fuerte que esas palabras sean.
Tu corazón parece como si fuera a salirse a través de tu pecho, tus pulmones arden con fuego, pero no puedes dejar de moverte. Todo va muy rápido. Los mundos son una mancha y un paso en falso podría terminar con todo. Hay tanta adrenalina corriendo a través de ti que ni siquiera puedes sentir cuándo la rama acaricia tu cara.
La sangre caliente gotea por sus mejillas y el único aullido del cazador captando tu aroma hace que te des cuenta que estás sangrando. El sonido era demasiado cercano y el pánico y el miedo se establecieron, se alojaron en tu cuerpo, por lo que tú tropiezas.
“Usted no va a ser azotada en su propio juego.” (No todavía).
“No se pare, siga moviéndose.” (Menos todavía).
“¡Puta carrera!”
Gritas contra tí misma por la frustración. No puedes hacer esto por mucho tiempo, te cansas rápidamente y la única esperanza de escapar es tan débil como ahora te podría parecer. Tienes que esconderte. ¿No es esto lo que asusta a los animalitos pequeños cuando no pueden correr más? Pavor al burbujear en la boca del estómago que, como usted sabe, el pararse es la peor idea posible. Pero la única que pudiera funcionar. Si puedes pararte y tomar aire durante cinco minutos, escucha los ruidos y trata de encontrar una nueva dirección. Entonces, existe la posibilidad de que usted pueda conseguir otra buena carrera entre ustedes dos. O, de lo contrario, serás cogida. Pero, ¿qué otra opción tienes ahora?
Estás confusa y sin opciones, pero antes de que puedas incluso optar entre correr más lejos o encontrar un sitio para esconderte, te estrellarás contra el suelo con toda tu fuerza. Golpeando el aire de tus pulmones, haciendo que quedes boquiabierta, desorientada y sintiéndote un poco derrotada. La lucha para un paso atrás no lleva a ninguna parte y terminas dando la vuelta, mirando a los ojos del cazador.
Lo que suceda después, ya no dependerá de tí.


martes, 5 de mayo de 2015

Sobre la denegación

La denegación del orgasmo es una de las estrategias más valuadas en el reforzamiento de la disciplina y la obediencia. He descubierto que es especialmente útil en las relaciones D/s a larga distancia, donde tú no puedes hacer todas esas cosas que las mujeres sumisas anhelan, como tirarle de los pelos, abofetear su cara, retorcerles los pezones y azotar su culo. Por lo tanto, tienes que ser un poco más ingenioso.
La negación del orgasmo es un nombre poco apropiado, porque una gran parte de las veces, no se trata de una negación completa, sino de imponer restricciones o simplemente complicaciones. Sin embargo, una negación completa es, con toda certeza, buena para ella. De acuerdo con mi experiencia, las mujeres sumisas son más orgásmicas que la mayoría de las mujeres (aunque no estoy muy seguro de que lo sean, porque son sumisas o si es al revés). Y así, la negación produce un fuerte efecto, que es todo lo que el dominante está buscando. Es buena cuando ella dice lo mucho que está sufriendo, cómo le duele y palpita su vagina, lo desesperada que se está poniendo y cómo ella no puede pensar en algo más que no sea en su necesidad de correrse. Encuentro que esto me hace ser aún más estricto al gestionar sus deseos.
Con esto, he experimentado dos cosas. En la primera, la negación es para un momento determinado. Como en: “No te puedes correr hasta el viernes a las 3,30.” Por lo tanto, ella pasa el tiempo intermedio contando las horas y minutos y contra más se acerca a ese momento, se pone más desesperada e inquieta, hasta el punto donde su necesidad domina toda su mente y piensa que ella podría volverse loca antes de llegar al tiempo límite.
La otra táctica es imponer una prohibición indefinida. “No puedes correrte hasta un nuevo aviso.” Este es un punto discutible que es el más difícil para la pobre mujer. Si ella sabe cuánto tiempo va a durar, al menos, tiene una meta. Pero si el objetivo es de varios días, ello puede parecer como un largo calvario. Si la prohibición es indefinida, existe la esperanza de que pudiera terminar en cualquier momento, pero existe la horrible perspectiva de que pudiera seguir, y seguir un futuro libre de orgasmos que dure una eternidad. Tiendo a pensar que, a los efectos de la disciplina y el control, aprender la aquiescencia es la voluntad del dominante, una prohibición indefinida es mejor. Ella necesita ser enseñada de que su rol como sumisa es la aceptación y su objetivo, la tranquilidad de saber que ella procede de la sumisión total. Centrarse en el momento de que se le levante la prohibición, no es de lo que se trata.
Me gusta variar la prohibición total de todo tipo de restricciones. Algunas de ellas no son más que meros inconvenientes. Ella sólo puede correrse a partir de cierta hora del día o en un sitio en particular (por ejemplo, “durante la próxima semana, solo te puedes correr en tu coche. ¿Eso es duro? Demasiado malo”). O ella no puede usar su vibrador o ni incluso sus manos. (Las mujeres ingeniosas y necesitadas encuentran todo tipo de maneras…). Tal vez, ella deba llevar su plug en su trasero mientras lo hace (una mujer sumisa sin un plug es como un pez fuera del agua) o tener penetrada su vagina con algún objeto mientras se masturba.
Me gusta oír sus respuestas, lo duro que es y lo que la hace sentir. Siempre le digo que estoy abierto a sus solicitudes y me gusta escuchar a las mujeres sumisas cómo piden. Por supuesto, también me gusta rechazarlas. No tienen garantías de que llegue ablandar mi duro corazón.
Creo que se trata de una verdadera experiencia de aprendizaje, no de un ejercicio inútil, porque a las mujeres, les resulta realmente duro. Nada hace que una mujer quiera correrse más que el saber que ellas no pueden. Las chicas necesitan saber que hay un objetivo detrás de ello. Tienen que darse cuenta que, esencialmente, se trata de enseñarles el respeto por el poder del Dominante y de la obediencia, la paciencia y todas las demás virtudes de la sumisión. Al mismo tiempo, necesitan aprender que las restricciones actuales impuestas no tienen ningún significado por sí mismas. Son puramente arbitrarias. ¿Cuánto tiempo dura una prohibición? Es simplemente una cuestión caprichosa del dominante (y, ¡ay! de la mujer que se queje que no es justo).
A veces, no es una cuestión de imponer prohibiciones o restricciones, sino de ordenar orgasmos obligatorios. “Te correrás a las 6 en punto de la tarde. Lo harás de nuevo a las 7 y otra vez a las 8 de la tarde. Luego, ninguno más, hasta mañana.” Esto es tan eficaz como enseñarle obediencia. También escribí recientemente en este blog sobre los orgasmos arruinados. Son los mejores para aplicarlos en persona, donde el dominante puede ejercer un control completo. Pero, sin duda, es bueno para llevar a una mujer hasta el límite. Parar, esperar, empezar de nuevo, parar otra vez y así sucesivamente. Y tal vez, hasta que la pobre mujer sea reducida a un naufragio de necesidad saturada (empapada). Aunque es más eficaz en la vida real, esto también es un buen escenario para practicar online, poniendo en marcha la webcam. La expresión de su cara cuando usted le dice: “Para,” es más gratificante.
No hace falta decir que, para hacer estas cosas sin la cámara, se necesita una confianza absoluta con su sumisa. Usted tiene que estar convencido de que ella es totalmente honesta y sincera. Si usted tiene alguna duda de que ella no realiza las cosas que le dice que haga o no hace las cosas que usted le ordena, entonces, esto no tiene sentido. Todo se rompe, no sólo la estrategia de la denegación, sino que creo que hasta la relación misma, la cual no puede sobrevivir con la ausencia de la confianza.
He conocido a un par de sumisas que me han comentado el éxito de la negación del orgasmo. Creo que hay algunas para quienes el acto de la masturbación no es sólo un placer y el alivio de una necesidad. Más bien, parece que es para reforzar el sentido de la mujer por sí misma, proporcionándole  la comodidad y la tranquilidad que necesita para sentirse segura y realizada. Si esto, de esta manera, es importante para ella, no me gustaría que se lo quitaran. Hay otras maneras de enseñar a obedecer. Pero, creo que si una mujer intentara usar este argumento, cuando no es verdad en su caso, cosa que he llegado a saber, yo tomaría rápidamente las medidas oportunas.


sábado, 2 de mayo de 2015

La pérdida de la atemporalidad

Hace años, leí una historia de mi escritora favorita, Anaïs Nin, llamada “La pérdida de la atemporalidad” (también conocida como “La historia de un barco” - que está publicada y disponible en una colección de  historias antiguas y está por casi todas las librerías). Hoy, me pasé un buen tiempo pensando en esa historia. Reflexivo y contemplativo, como con tanta frecuencia sucede cuando una persona está en apuros. Es una historia muy simple acerca de estar en un barco que da vueltas y vueltas. La vida pasa, el tiempo pasa y los años pasan sin darnos cuenta. Es demasiado simple para reducirla a un cuento con moraleja. Es una historia acerca de cómo el ritmo de la vida la establece, se accede a ella, sino que también se ve algunas veces la posición estática, la comodidad de la rutina que inspira y atrae el letargo que es a la vez hermoso y peligroso. Ello significa que hay que romper ese letargo cuando se ha llegado a estos niveles contraproducentes, al pensamiento y la acción inmediatos. La plenitud del mensaje salta a la vista, moviendo al lector y grita: “Vive tu vida. Vívela sin arrepentimiento. Vívela sin remordimiento porque es muy corta y tenemos solo unos momentos en el ámbito cósmico para hacer las cosas bien.”
Conforme pasan los años, mientras la sabiduría de la edad permanece sobre el caos y la temeridad de la juventud, a menudo, pienso en la historia con mucho cariño, a pesar de que hay una gran cantidad de la misma que puedo, con toda lógica, contra argumentar.
Lo que sé, es que usted tiene que vivir su vida, luchar por toda su felicidad, dedicarse a amarse a sí mismo al igual que aquellos a quienes aprecian cada momento que le das. Sé que esta vida es corta. El amor es la respuesta a una gran cuestión de la vida, el universo y todo (pues todavía me sigue encantando). Sé que cada risa es un regalo tanto como la joya más apreciada. El amor se puede transmitir a través de una mirada o el tacto, tanto como por los labios.
También sé y voy a citar a Anaïs Nin que supo cómo amar muy bellamente:
“El amor nunca muere de muerte natural. Se muere porque no sabemos cómo reponer su fuente. Se muere de ceguera y errores y traiciones. Se muere de enfermedades y heridas. Muere de cansancio, marchitándose y oscureciéndose.” Anaïs Nin.
Sé que hay momentos en los que hay que tomarse un tiempo para frenar el caos, establecer prioridades y hacer realmente un esfuerzo para los triunfos importantes. Sé que los sueños cuestan un poco más de lo que quieres pagar y es eso lo que los hace tan seductoramente esperanzados y aplastantemente frustrantes. Sé que la perseverancia es la clave para el éxito, pero este no es nada si gastas tu vida o pierdes todo lo que es importante para tí. Sé que casi siempre nos lamentamos de las cosas que perdemos, mientras que no estábamos buscando y nuestra mirada estaba fija en otros lugares. Pero, los sueños realizados se comparten mejor con los seres queridos. Esto también es una validación de una vida bien vivida.
A veces, la atemporalidad es exactamente lo que necesitamos y algunas veces su antítesis. Al final, la vida es nuestra para ser vivida y es exactamente lo que hacemos, para bien o para mal y siempre es demasiado corta.

viernes, 1 de mayo de 2015

El cazador

Puedes oler su miedo, ese cambio sutil en el aire mientras el significado detrás de tus palabras cae de pronto sobre ella. Ves el cambio en sus ojos, la excitación y el miedo mezclados juntos para crear esta perfecta expresión de presa. Te encanta esa mirada en ella. Le conviene ser tan miedosa. Ella se siente como el animalillo asustado que cree seriamente ser más astuta que usted. Es muy obvio que no hay manera en el infierno de que ella pueda correr más rápida que usted. Pero, ella piensa que es más inteligente que usted y, también piensa que es muy inteligente.
Usted puede decir del por qué de esa sonrisita tan socarrona que cruza su cara. Incluso, ella puede pensar que podría ganar esta lucha. Su intención es abofetear esa sonrisa tonta de su cara.
Él deja su sonrisa, deja su sonrisa satisfecha, deja que ella se convenza a sí misma de que esto podría funcionar. Esto sólo hará que sea mucho más dulce cuando usted la consiga. Cuando pueda ver esa mirada de miedo creciente, cuando, por fin, ella se da cuenta de que no puede ganarle y le hará lo que usted quiera. Esas son las únicas reglas.
“Corre lo más rápido y lejos que puedas. Si te cojo, allí no habrá palabra de seguridad. Serás mía de la manera que yo quiera,” usted le dice.
Si te escapas, si me engañas… bueno, si eso llega a suceder, entonces, podrás decidir cuál será tu premio.
“¡Corre!”