lunes, 17 de agosto de 2015

Bromeando con su pene

“Quítate las ropas,” él dice.
Él la empuja para que se ponga de rodillas. Luego, se coloca sobre ella y se baja la cremallera. Cuando saca su polla, ella observa que es gruesa y robusta, pero aún no está totalmente erecta. Él la acaricia lentamente y ella ve que se alarga y sobresale orgulloso.
“No te muevas, “le dice. “No te muevas ni un centímetro.”
Él se acerca más. Tira hacia atrás del prepucio y pone su pene justo debajo de la nariz de ella. Ésta respira el fuerte aroma viril, que le llega hasta la parte posterior de su garganta. Ella puede sentir que su vagina empieza a palpitar.
“Estate quieta,” dice.
Él pasa la punta de su pene despacio por los labios de ella. La necesidad de abrir la boca y cogerla es casi irresistible. Ella aprieta los dientes, forzando  su boca que para que se mantenga cerrada.
“Cierra tus ojos,” le dice.
Coge los cabellos de ella con firmeza y los retuerce lentamente, forzando su cabeza hacia abajo. Él pasa su polla a través de los párpados de ella. Luego, por una mejilla, vuelta a cruzar su boca y por el otro lado. Él gira su cabeza y frota su pene contra su oído. Ella gime.
“Ahora, mira,” él dice. Ella abre sus ojos cuando él empieza a acariciarse a sí mismo. Una mano, sosteniendo todavía sus cabellos. La otra mano se mueve lentamente al principio, pero se acelera. Ella se queda mirando a la punta de su pene, a la espera de lo que ella sabe que vendrá. De repente, él grita. Su semen brota de su polla en su cara, la nariz, los labios y la mejilla. Él todavía mantiene firmemente cogida la cabeza de ella. Ésta siente que el semen empieza a gotear por su rostro.
“Ahora, puedes chuparla,” le dice.
Ella limpia su polla cuidadosamente con los labios y la lengua. Él quita el semen de la cara de ella con el extremo de su dedo y se lo alarga para que lo chupe. Por fin, todo ha desaparecido.
“Eres un lujo de sumisa,” le dice.

sábado, 15 de agosto de 2015

El Dominante sensual

Tengo que decir que a la mayoría de las mujeres sumisas, les gustan el Dominante estricto, el que controla. Porque añade mucho más a sus vidas. Pero, más que el control estricto del Dominante, les encanta el Dominante sensual. Suele ser amable, tranquilo y cariñoso. Te mira a los ojos y piensas: “Dios mío, este hombre me quiere.” Él deja un efecto muy duradero en tu psique.

Él te besa con profundidad, como si quisiera absorberte por completo. Te toca como si fueras de un chocolate divino. Él quiere ver cómo te retuerces bajo su tacto. Quiere verte alegre. Él no tiene la necesidad de convertirte en algo que no eres. Sólo te mira con sus ojos, puede verte, toda, si puedes observarle que mira profundamente en tu alma. A él, le gusta lo que ve. Te acepta. Te mira como si él quisiera estar allí para tí.

El Dominante sensual es tu amigo. Es tu protector. Es tu amante. Es tu apoyo. ¡Pero, tú eres de él! Tú no puedes dejar de hacer lo que él quiera. Él sacará a la mujer buena y obediente que hay en tí. Con sólo mirarte, él te da tanta fuerza interior positiva que quieres complacerle como sea. No puedes dejar de obedecerle. Te trae tanta alegría a tu corazón que sientes cómo debe pagar su generosidad.

El Dominante sensual es un tipo de dominante especial. Es el más fuerte de todos ellos. Él puede presionar todos tus botones y como una bomba, hacer que explotes, pero en vez de ello, te elige para ser su apoyo, su roca. Él da y da, no por razones personales, sino sólo porque es generoso. Él se siente completo cuando sabe que tú reconoces que te está protegiendo y cuidando.

No te dejes engañar por el carácter amable y tierno del Dominante sensual. Él está por encima de todo. Por encima de cada palabra, y más. Pero cuando decide disfrutarte, ten por segura que sabrá cómo gozarte, y la forma de que disfrutes. En particular, te elegirá, porque puedes darle exactamente lo que él necesita. Sólo quiere a una mujer que sea capaz de entregarse a él y darle las llaves por sí misma. Ella se somete por completo a él. Ella está ahí, porque tiene que cuidar de él y de sus necesidades. Sí, tiene que…algo desconocido dentro de ella hace que quiera ponerle por delante de sí misma. Esta dinámica sólo funciona, porque mientras ella se entrega a él, éste se lo devuelve con amor, protección y sensualidad.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Sus fetiches y lo que significan para ella: El control

 - Ella no quiere estar en el control.
- La orden de una persona le muestra que la está prestando atención y que le importa lo que está haciendo.
- Que no le permita reflexionar.
- Es ser “amasada” en la seguridad.
“Controlada por” significa que ella no tiene que estar en el control. Significa que puede, voluntaria y devotamente y, a veces, un poco a ciegas, poner su cuerpo y su mente en las manos de otra persona y no tener que pensar por sí misma si algo está bien o mal. No tiene que preocuparse.
“Controlada por,” podría, bajo un concepto más libre, traducirse como “obediencia,” y es el más difícil de explicar de sus fetiches. Después de todo, ella es sumisa. Y por lo tanto, esto no sería sumisión o lo que la dinámica de la D/s significa para ella, porque es específicamente obediencia. La sumisión no siempre es obediencia. La sumisión es mucho más pasiva. Sin embargo, hay un control al perder el poder. La obediencia requiere también una decisión por parte de la sumisa. Ella decide entrar en una situación donde no va a tener el control y donde puede ser una marioneta o una mesa.
Seré franco y diré que a ella, le gusta llamar la atención. No le importa admitirlo. Parte de esta atracción es que alguien va a tomarse su tiempo para organizarle su vida. Preocuparse de lo que ella está haciendo y hacerla crecer. Es una poderosa fuerza motriz, si sus actos, como sumisa, son normalmente de buena conducta hasta que piense la mucha atención que tiene que prestarle. Bien puede ser una llamada de atención en lugar de hacerle daño físico o enfadarla por cualquier otra cosa. Honestamente, esto significa todo tipo de atención. No necesariamente tiene que ser presionada hacia una mesa y ser follada. Algunas veces, es bueno que ella sea micro administrada para que tener algo que hacer para sentirse orgullosa. Una parte de la obediencia está en hacer algo activamente que le agrade a alguien más. Tener algo que hacer y saber que alguien le está prestando atención a lo bien lo que ella lo está haciendo.
La obediencia no permite la reflexión o, más bien, no permite que la reflexión se exprese de una manera que dificulte la tarea por sí misma. Por lo general, puede ser difícil permanecer desnuda en frente de alguien que esté escudriñando cada centímetro de usted (o, de hecho, tomar ciertas fotografías que no dejan nada a la imaginación). Pero, debido que a la sumisa se le dice que se convierta en algo para estar orgullosa de lo mucho que se avergüenza, no es algo a rehuir y la confianza de la sumisa se construida sobre ello.
Además, esto construye la confianza sexual de la sumisa y es de esta manera cómo la obediencia puede ser tan excitante para ella. Inicialmente, la sumisa no tiene que pensar en hacerlo en términos de “yo quiero,” pero en su lugar, “él quiere ese yo” y le da a la sumisa un tipo de licencia para comportarse de una manera que ella podría pensar que es degradante o inaceptable. También hay algo muy excitante sobre la “prohibición” o lo que no es socialmente aceptable. La sumisa puede hacer cosas con su dominante que serían rechazadas por sus familiares y amistades, si las supieran. Por parte del dominante, ella gana aceptación, que se muestra pidiéndole las cosas que él sabe que es para humillarla o, tal vez, miedo, pero también secretamente anhelados. Sin embargo, esto sólo funciona cuando la sumisa también reconoce su necesidad.
Ella también escucha esto con mucha atención, pero una vez más, el elemento clave de esto es la sensación de seguridad y el ligero peligro al presionar los límites que lo hace más excitante. En este caso,  puede que no sea la seguridad todo lo que está despertando, sino los aspectos peligrosos, la idea de hacer algo sin entender del todo el por qué. Algunas cosas pueden ser puramente por el entretenimiento del dominante y eso está bien. Estas cosas pueden ser las más excitantes, de hecho, sabiendo que es por la única razón de agradar a su dominante.

martes, 11 de agosto de 2015

Ella espera

Ella espera, trémula por su retorno.
El calor de la habitación besando su cuerpo contra el frío de las sábanas blancas.
Ésta supone que es un viaje de negocios, ellos tenían que compartir una habitación, pues ella lo quiere. Siempre le ha querido.
Ahora, las camas están juntas y ella se ha desnudado para él. Espera en una posición donde él puede ver la inocencia y el brillo de la lujuria en sus ojos. La curva lustrosa de su cuerpo, inclinado, invitándole.
Cuando él entre en la habitación, ¿cuál sería su expresión? ¿Lujuria? ¿Deseo? ¿Desaprobación?
¿O él se desnudará para ella, hasta ser tan honesto como ella es, cogerla con amor, encontrar el latido de su corazón con el suyo, pecho contra pecho, mientras las románticas manos acarician y se pasean?
¿O caerá de rodillas detrás de ella, para lamer la joya que ella pueda sentir entre sus labios? Tal vez, él se quitará la chaqueta y la tirará, se quitará los pantalones del traje, la penetrará, la cogerá bruscamente. Le vendará los ojos con su corbata o mejor todavía, pondrá la correa alrededor de su cuello y la usará como un arnés para penetrarla más profundamente, inundándola y apretándole el cuello para acelerar ese momento del climax.
Ella está lista para todo y cada posibilidad.
Ya se trate del corazón, la vergüenza o para follarla.
Se oye una llave en la puerta.


sábado, 8 de agosto de 2015

La primera vez

Es su primera vez con la Webcam en privado, lejos de las miradas indiscretas. Él puede ver cuán nerviosa está, que apenas se atreve a mirarle. Ella no lleva mucho tiempo,  porque ya está en la cama. “Sólo con un camisón y unas bragas blancas,” dice ella. Ésta cree que sabe lo que viene, y tiene razón. Pero sólo hasta cierto punto.
“Quítate el camisón,” dice sin avisar.
Ella no duda. Tal vez, piensa que si lo hace, hará lo más duro para ella. Lo mejor es obedecer instantáneamente, sin pensar si lo puede hacer o no. Así que ella se lo quita, echándole una mirada a sus pechos desnudos mientras lo hace. Es la primera vez que él los ha visto en movimiento, por así decirlo.
Ella se ve diferente, con su pelo revuelto y su cara más abierta. Él la ve más íntimamente, observa cuán timida es y lo mucho que ella se cuelga a las palabras de él con ganas de agradar. Él no va a ser desagradable esta noche. Ella se siente muy frágil y confiada, porque siente el poder de él.
Por lo tanto, él se burla de ella. Sabe que ella está esperando la orden para quitarse también sus bragas. En cambio, la dice que se dé la vuelta y le muestre su espalda. Es una maravilla entre la luz suave.
“Gírate de nuevo,” la dice. Seguramente, ahora vendrá la orden para que se quite sus bragas, para que ella se muestre a él. En cambio, él juega con ella, hablando con suavidad e insistentemente. Después de un rato, la dice que se ponga un dedo en sus bragas, que se toque y luego que lo mantenga sin moverle. Él ve el destello de luz en la punta de los dedos mojados.
“Una mujer cachonda,” él dice. Ella sonríe avergonzada.
Le dice que se está tomando las cosas muy despacio. Ellos tienen tiempo de sobra. Él sabe perfectamente lo que está en la mente de ella. Una parte de la misma quiere mostrarse, quiere hacer alarde de ella misma, estar realmente cachonda. Ella quiere que él desee verla. Pero, otra parte es tímida, quiere esconderse. Y otra parte, casi no puede soportar la tensión y la espera. Simplemente, deja que él la obligue a hacerlo y acabar de una vez.
Todo a su tiempo.

jueves, 6 de agosto de 2015

Sadismo e intercambio de poder

Una seguidora me escribió recientemente: “Al estar en el otro extremo del espectro la mayor parte del  tiempo y debido a que mi dominante me dice que tengo tendencias sádicas, tengo curiosidad por saber cómo funciona la mente del sádico. No me gusta hacer daño a nadie. Pero, me pregunto si me gustaría disfrutar de ello al saber que estaba dando placer a alguien. Sobre todo, creo que conseguiría más placer recibiendo, si supiera comprender el placer que le da a quien lo inflige. ¿Me podría decir usted algo al respecto?”
Antes de todo, usted es humana. No le haría daño a un animal, pero disfruta infligiendo dolor a una persona voluntariosa y, aún mejor, suplicante, por lo que mucho de su placer procede de compartirlo con otra persona.
Y, sin embargo, ¿las imágenes de dolor le excitan y, con toda seguridad, le han excitado desde una edad temprana, mucho antes de que supiera compartir el placer? Si mira las imágenes, ¿puede conseguir que la excitación se revuelva en su estómago como si la adrenalina golpeara? ¿Y podría esa excitación asemejarse a esa emoción fascinante de energía interior? Por supuesto, lo visual tiene mucho efecto en nuestra psique. Pero, ¿qué pasa con los sonidos, los gritos y los gemidos? ¿Qué pasa con los olores? ¿Qué hay del tacto? ¿Qué pasa con el efecto eléctrico de la atracción y la excitación?
El impulso inconsciente que nos hace querer arrancarle las ropas, hundir la propia excitación en otra carne que está brillante o engullir la suya en la de la otra persona, es la energía. Y sin embargo, a menudo, esa energía está controlada y restringida, ya que no somos animales cuando, en realidad, lo somos. Por lo tanto, cuando damos rienda suelta al animal dentro de nosotros, prosperamos en la felicidad instintiva y pura y cuando sentimos la bestia en la otra parte y confiamos que estamos seguros, lo queremos todo, queremos la libertad y la necesitamos.
Asociaciones, factores, reacciones, experiencia, historia, herencia genética, éxtasis…todo en las diferentes maneras que crean los sentidos y la mente, percibimos la belleza en evolución y los genes. De acuerdo. Y ¿qué pasa con la belleza que trasluce desde el alma? El campo de energía que atrae a la gente entre sí…
El poder de la energía percibida dentro de nuestra mente cuando nos acercamos a un entendimiento con nuestro ser inferior, produce un entusiasmo que despierta la mente y los sentidos y es tan similar a cuando una sumisa escoge el dolor o el placer en un ambiente sexual. Contener esta excitación, esta energía, sólo conduciría a la frustración y depresión y más, puesto que encontrar una salida para dicha excitación es una necesidad primaria. El fútbol, gritar, azotar a la pareja de uno, la meditación, el canto, la pesca, escribir, crear… por nombrar unas pocas cosas que vienen a mi mente. Pero, principalmente, liberar la energía, consciente o subconscientemente. Así pues, ¿qué tal un ajuste consensual que nos permita dar rienda suelta a todo el flujo de esa energía? La complementariedad  natural del dominante y la sumisa sería, por tanto, permitir a ambas partes dar rienda suelta a esta fuerza interior y ponerla en buen uso.
Uno, blandiendo la fusta y la otra, recibiendo los golpes, estarían compartiendo el mismo flujo de energía y ambos conseguir la satisfacción de la misma.
En una relación de Amo y sumisa, la fuerza sería incluso más intensa a medida que la energía de la unión es aún más fuerte y en el desencadenamiento, se multiplicaría su fuerza en una magnitud cada vez mayor. El hecho es que una parte está “sádicamente” liberando su energía y la otra parte, abriéndose sumisamente hasta que sea sólo el Yin y el Yang del intercambio de energía.

lunes, 3 de agosto de 2015

Sus fetiches y lo que significan para ella: La fusta

- La excita.
- Le molesta.
- El dolor no se construye demasiado rápidamente.
- Proporciona  contraste con otros implementos.
- Le encanta las marcas.
- Disfruta con el sonido de los golpes.
- Se ve sexy.
Hasta ahora, tal vez, ésta sea la parte más fácil para ella y cree que ve esto sólo como un simple fetiche. Realmente, no siente como que ella necesite una cantidad descomunal de golpes y, aunque está tratando de pensar profundamente, está feliz de aceptarlo de una manera superficial. Y superficialmente, la excita. ¿Qué mejor razón para incluirlo como un fetiche?
Una de las cosas más frustrantes de la fusta es lo mucho que se burla. Cubre una zona mucho más pequeña que una mano. También tiene un impacto diferente. Pica, una sensación pequeña y aguda en vez de un amplio impacto contundente. No produce una sensación lo suficientemente fuerte para provocar rápidamente un dolor demasiado agudo, pero es suavemente extremo. Honestamente, puede durar horas. Una mano o cinturón o cualquier otra cosa no tienen el mismo crecimiento. No solo por el dolor o la intensidad, sino también por la excitación. Se necesitan muchos más golpes con la fusta,
un montón más y puede ser mucho más divertido. Es gradual, hasta que empieza a virar un poco. La excitación no es obvia con esto. Tarda mucho tiempo hasta que se siente de verdad, pero ella sabe muy bien que si fuera a tocarse, se encontraría húmeda. Al pensar en esto, se pone peor y separa sus piernas.
La fusta hace unas marcas muy bonitas. Muy, muy bonitas, con los colores superpuestos y rojos, púrpuras y azules. Las mismas tonalidades, como cualquier otro implemento. Pero es el patrón. Es como teñir. A ella le gusta verlas sanar. Las marcas le recuerdan que algo fue real, incluso cuando se siente un poco confusa sobre lo que efectivamente ocurrió. Por lo general, solo va a recordar fragmentos que parecen sacados de ella, como si fuera capaz de verse a sí misma. Los moratones en su cuerpo lo hacen real.
También le gusta el sonido. Le encanta escuchar el ruido que la hace reaccionar, incluso antes que la golpee. Es una preparación, pero no… no siente ningún miedo y está demasiado ensimismada para sentir la anticipación, pero ella sabe que lo hace en algún nivel que ella reconoce y eso la hace más exigente.
Por último, le parece sexy, le gusta mucho la visión de un gran Dominante sosteniendo la fusta en su mano, sonriendo y haciéndola silbar. Esa es la peor parte. Verla y saber muy bien lo que viene…

viernes, 31 de julio de 2015

Cuando la puerta del dormitorio se cierra

Amarla como una princesa, respetarla como una reina y tratarla como una señora. Cuando la puerta del dormitorio se cierra y las luces se apagan, deja a un lado al caballero.

Suelta al noble salvaje y hazla sentir tu deseo. Bésala con fuerza. Tira de sus cabellos apasionadamente. Abrázala con vigor. Entra en su deseo y déjala sin sentido. Ámala como un caballero.

Hazle el amor con una ferocidad primitiva. Sé una fuerza de la naturaleza y arrásala. Susurra suavemente en su oído, mientras besas su mejilla con seducción sensual.

Siente cómo su cuerpo se ondula a medida que descubres sus debilidades, escucha el lenguaje de su cuerpo mientras la cubres a besos. Piérdete a lo largo de su espalda con la punta de tu lengua. Provócale su hambre con anticipación.

Hazle el amor a su cuerpo, mientras seduces su mente, impulsa sus sentidos lentamente en un crescendo del placer culminante. Oye la belleza carnal de su voz reverberando en tus oídos a medida que impregnas todos los aspectos de su imaginación y realidad.

Hazle el amor con todos los sentidos, saboreando cada centímetro de su carne. Ella recordará cada momento de tu cuerpo sobre el de ella. Seduce su mente, excita su imaginación, tienta sus sentidos. Ella nunca dejará tus desenfrenados brazos.

Las damas, primero.








jueves, 30 de julio de 2015

Por qué encontramos los azotes agradables y la ciencia de ello

El dolor es un factor, como lo es el placer, pero no hay una palabra exacta para describir el atractivo de los azotes eróticos. Cuando golpeamos correctamente, despertamos los genitales cercanos tanto en los hombres como en las mujeres y, además, está el aspecto de la humillación. Cuando se le anticipa a una sumisa que va a ser azotada, la adrenalina inunda su cuerpo y las endorfinas aumentan. Los sentidos cobran vida con cada azote o el aire fresco acariciando su trasero, estos sentidos liberan la oxitocina, el confort y las hormonas nutrientes. Con cada cachete, las endorfinas están ahí, elevándose y la oxitocina, dando placer.
Existe una línea muy fina entre el dolor y las sensaciones del placer en el cuerpo humano. Algunas veces es difícil identificar si algo duele o si realmente sienta bien. La misma química que nos hace sentirnos felices, la dopamina, también está activa en las reacciones químicas que nos hacen sentir dolor, de ahí, el por qué los azotes eróticos (una perfecta combinación de ambas) es una adicción tan excitante en los juegos preliminares y haciendo el amor. Una de las razones por las que el trasero es un lugar perfecto para algunos noveles en el spanking, es por su proximidad a los sensibles genitales. Tanto durante el sexo como en el juego previo, una gran cantidad de sangre corre a través de estas zonas y un cachete fuerte en la parte de atrás aumenta el flujo sanguíneo y, como resultado, la excitación. La transmisión del dolor o la sensación del placer están en el cerebro debido a los impulsos nerviosos.
Estos impulsos se transmiten a trasvés de neurotransmisores químicos que provocan la liberación de neuromoduladores químicos, como las endorfinas. Estos mensajeros difieren de los neurotransmisores en el hecho de que modulan la sensación de dolor y placer, en lugar de transmitir los sentimientos reales. Con el fin de cambiar los sentimientos de placer y el bloqueo del dolor, las endorfinas deben reducir la actividad en el tálamo y la corteza cerebral. Esto se produce por los neuromoduladores que afectan a la vía de la dopamina mediante la unión a un sitio receptor opiáceo específico. Las endorfinas “apagan” los nervios en el lóbulo central, inhibiendo los sentimientos de dolor y permite a esta zona a inundarse con la dopamina y, por lo tanto, los sentimientos de euforia. Como era de esperar, el aumento de los niveles sanguíneos de endorfinas es medible después del ejercicio y la actividad sexual.
Para los entusiastas del spanking más masoquista, el dolor es parte del placer y contra más duela, mejor. Es asombroso la cantidad de azotes que las mujeres masoquistas pueden tolerar para buscar el dolor, incluso, saborearlo en las circunstancias adecuadas. De hecho, la reacción biológica al dolor, es el envío de las endorfinas que se producen dentro de ella. Por lo tanto, la sumisa puede manejar más fácilmente el dolor y por eso, fisiológicamente hablando, el dolor puede sentirse como el placer. Además, en un azote sensual, el dolor y el placer se sienten burlándose en tándem, mientras los azotes se intercambian con caricias, tal vez, al tocar el interior de los muslos y rozando los genitales y el ano. Este tipo de endorfina de lenta acumulación puede recibirla la spankee en un trance mental como el del subespacio. A medida que los azotes se hacen más fuertes y las caricias más sensuales y luego, de vuelta a unos azotes todavía más feroces, el dolor y la mezcla de placer es un delicioso cóctel de excitación, lucha y el reto de recibir cualquier cosa que el spanker pueda dar.

martes, 28 de julio de 2015

Para siempre

Supongamos que, en vez de que la denegación del orgasmo dure un día, una semana o incluso, un poco más (creo que es bastante duro para la mayoría de las mujeres), supongamos que sólo durase mucho, muchísimo más tiempo. Supongamos que durase un mes o, incluso, varios meses. Eso sería una prueba real de obediencia. Esto pondría a cualquier mujer, incluso, a la más sumisa, en un brete. La puedo imaginar llorando y gritando súplicas sinceras de piedad, angustiados gritos de frustración e incluso, el enfado por la injusticia de todo.
Pero, tal vez, si usted tiene inclinaciones por la sumisión y la denegación, sea algo a lo que usted responde (no le doy la bienvenida. No creo que ninguna mujer la quiera. Sólo que cuando es impuesta, tiene sus compensaciones…), incluso entonces, un régimen draconiano pudiera ser soportable, dado el suficiente entrenamiento, dada la suficiente determinación del dominante, de que ella va a doblar la rodilla ante él sin importarle lo mucho que ella proteste.
Pero, ahora, voy a pedirte que pienses lo impensable. Sobre lo que he estado hablando hasta ahora, no es inimaginable, a pesar de que para el 99 % de las mujeres sumisas nunca sería voluntario que algo tan grave como un periodo de denegación durase varios meses. Pero, supongamos que en lugar de una prohibición de orgasmar a plazo fijo, que él decretara una sentencia de por vida. Supongamos que le dijera que nunca va a correrse de nuevo. Usted se cerraría a ello, usted nunca dejaría de desearlo, pues el orgasmo siempre sería denegado. Sin excepción. Sin tiempo para una buena conducta. Sin ninguna posibilidad de liberación. Esto es lo que quiero y creo que, por mucho que ella se resista, lo quiera y también lo necesite. En última instancia, me lo agradecería, después de haber dejado de odiarme.
¿Piensa usted que esta es la forma en que la locura se asienta? ¿Sólo un lunático podría tratar de poner en práctica ese control total y absoluto? ¿Y sólo una lunática podría aceptarlo? Voy a decir una cosa: Desde luego no es un cambio de juego, ¿verdad? No hay más negociaciones. Ninguna más,  tanto si dice: “si soy una mujer muy buena, si digo que ya está bien, por favor, ¿usted permitirá que me corra?”
Nada de contar más los días que faltan para el final de la prohibición soñando con la madre de los orgasmos una vez que se levante la prohibición y con un futuro de orgasmos interminables delante de usted.
Por supuesto, habría placer. No es que no se pudiera masturbar. No es que no pueda masturbarse. De vez en cuando, le permitiría que se tocara siempre que él esperase que ella lo dejara antes de que fuera demasiado tarde. También habría otros placeres. Por ejemplo, el placer del dolor que, en el fondo, depende de la necesidad que ella tenga de ser azotada hasta que su culo esté rojo y al desnudo. O tener sus pezones retorcidos hasta que el sudor brote de tu frente. Existiría el placer de servir a sus orgasmos. Porque no creo que por el momento, él vaya a unirse a usted en la denegación, al margen de la simpatía entre ambos. Por el contrario, al saber que ella los tiene denegado, él se excita más.
Y luego, por supuesto, es el placer más puro de todo, el placer de saber que ella está haciendo su voluntad. Que está haciendo este supremo sacrificio para él, la renuncia a ese momento de goce y a ese espasmo de éxtasis. Ella se convierte en una monja, en una de las hermanas de la sumisión, dedicándose a servir, renunciando por sí misma a aliviarse sus deseos a perpetuidad.
Por supuesto, el dominante que le haga hacer esto, reconoce sus responsabilidades. Es una pregunta difícil, ¿no? así que él se compromete a darle todo el tiempo y la atención que ella necesita si su voluntad no se debilita. Él sabe lo mucho que esto le está costando y lo muy difícil que le será. Y él está dispuesto a dedicarse íntegramente a sobrellevarlo con ella. Él sabe que a cambio de su sacrificio, necesita consuelo, estímulo, elogio y admiración. Él no va a emitir su edicto y luego encerrarte en una celda oscura y fría (aunque tal vez, una parte secreta de ella pudiera incluso darle la bienvenida, ya que nunca ha desestimado la perversidad de las mujeres sumisas). Va a hacer que ella sienta que vale la pena hacer el último sacrificio.
Pensando sobre todo esto, empiezo a preguntarme si estar condenada a la negación permanente del orgasmo le daría una nueva perspectiva sobre el placer físico y la sumisión. Usted no sería exactamente la misma persona, ¿verdad? Sospecho que afectaría a todos los aspectos de su sexualidad, que ya no estaría orientada a objetivos (¿cuándo me puedo correr otra vez? ¿Esto va a hacer que me corra más rápida? Etc. etc. En su lugar, se trata de alcanzar un estado particular de la mente, lo que los religiosos llaman “un estado de gracia.” Cómo se sentiría eso, no estoy del todo seguro. Yo necesitaría hablar con una mujer que lo hubiera logrado. Pero no creo que esto sea probable en un corto periodo de tiempo. A pesar de que la idea te haya podido intrigar, no creo que te la haya vendido. Al menos, yo, no.

domingo, 26 de julio de 2015

Sus fetiches y lo que significan para ella: El juego de la gatita

- La seguridad puede ser tan excitante como el miedo.
- No es necesariamente sexual.
- La hace feliz.
- La hace sentirse segura.
- Es un juego.
- Combina la sumisión con la expresión (Sin protocolo).
- Puede ser inhumana sin dejar de ser menos importante.
En primer lugar, le gusta el juego de la mascota porque no es siempre sexual. El juego de la mascota es algo que expresa la dinámica de la D/s sin necesidad de involucrar el sexo en ninguna de sus maneras o forma. También muestra la sensibilidad y belleza que las relaciones humanas pueden algunas veces carecer. De alguna forma, el juego de la mascota implica el cuidado de ser tomada como un “animal,” tal como sería tratada cualquier mascota. Las mascotas no son folladas o atadas o azotadas. En su lugar, las infracciones se convierten en cosas pequeñas, la acción provocadora es rozarse contra el mobiliario y el castigo puede ser un golpecito en la nariz. Está claro, quién es el propietario y quién es la sumisa. Pero también está claro que la sumisión viene de dentro, de un lugar que no necesita una voz humana a cuestionar o comunicarse. No necesita ser representada sólo por las marcas rojas elevadas en la carne magullada o asfixiada por el pene de alguien. Esto demuestra que el dominio puede ser suave.
Por supuesto, la segunda razón es la obvia. La hace feliz. Nunca va a incluir algo en su lista de fetiches que no le guste y no debería estar allí, incluso, si impresiona a alguien. Ella disfruta siendo una gatita. Le gusta llevar un ratón de juguete en su boca y le resulta bastante divertido dar una patada a una pelota con un cascabel dentro. Es básico y no extenuante y no requiere esfuerzo o pensarlo. A menudo, la sumisión es para complacer a otra persona; en esencia, siempre lo es. Pero el juego de la gatita no se siente como estirarse para hacerlo. En su lugar, puede involucrar un estiramiento literal. Disfrutar de un descanso para pensar, a la vez, que hacer un espectáculo divertido. Y a ella le gusta dar cabezazos a las  cosas. Los cabezazos son divertidos.
Como a todos los seres humanos, le gusta sentirse segura. Al estar recogida y puesta en el regazo de alguien y ser acariciada, transmite seguridad. Está relajada, calmada y muy, muy segura. Construye ternura. Y necesita sensibilidad para ser mostrada a todo el mundo en algún momento. Conllevar la sumisión es el nombre de la necesidad y entrega más que por costumbre o por miedo. Nada es más seguro que ser acariciada y alimentada y que alguien te dé agua. Hacer cosas activamente para usted. Durante el juego de la mascota, ella puede no hablar durante un gran periodo de tiempo. Saber que alguien puede saber lo que ella necesita, eso es seguridad.
Sugerencia: Si le está arañando es que ella puede estar enfada.
Como su nombre indica, el juego de la mascota es juguetón. A menudo, las reglas rígidas quizás podrían dominar una relación, seguidas de la etapa cómoda, feliz y juguetona y luego, fundirse plenamente en la rutina, el estado natural donde tal vez la alegría sea absorbida por todo lo demás. Cree que incluso las relaciones más apasionadas deberían tener algún carácter juguetón bonito. ¿Hay algo que sea exactamente más lúdico que tener una gatita lamiendo el helado sobre tu pecho o el glande de tu polla? Más, algunas colas de gatita son butt plug. Usted puede crear una boca bonita abierta para cuando ella regrese a lo humano.
La idea de la sumisión por sí misma tiene connotaciones al estar debajo de otra persona – que muchos dominantes y sumisas pueden definir como basura. Pero el tema es…el juego de la gatita la permite ser inhumana sin desmerecerla. Las mascotas son para mucha gente miembros valorados de la familia. ¿No existe siempre el viejo dicho: “Voy a renunciar a las relaciones y conseguir un gato?” O “¿No puedo tener hijos, voy a buscar un perrito?” Un animal puede ser valorado tanto como un ser humano. Ellos requieren una atención más frecuente en lugar de pensar que no está bien hacer demandas o preocuparse sobre si su dueño está ocupado. Las mascotas harán lo suyo la mayor parte del tiempo y luego, retornará a su dueño para realizar sus necesidades. Las cosas que no son capaces de hacer por ellas mismas.
Esto puede que no le parezca a usted como un fetiche. Acabo de decir que no es sexual, es inhumano y solo para jugar. Aquí está la otra cara, el juego de la mascota sigue siendo sexual. Todavía es un fetiche y es excitante. El juego de la mascota puede implicar una criada con poca ropa o un pequeño tigre de piel desgastada. De cualquier manera, alguna excitación puede ser provocada. Porque…
       - A todo el mundo le gusta llamar la atención de la persona que ama.
       - La seguridad puede ser tan excitante como el miedo.
       - La humillación, lo poco de ser inhumana, puede ser la liberación.
La intimidad de ser acariciada se siente igual que por el cuerpo humano. El juego de la mascota es una buena excusa para rozarse con su pareja, abrazarla y cuidarla. Es como una extensión del juego previo. Por lo tanto, llena de caricias y afecto, pero nada sucede hasta que la parte humana vuelve. Como una piel, el dominante puede pasar sus manos sobre su sumisa, besarla y sonreírle. La sumisa sigue mostrando sus rasgos humanos, arrastrándose con los pechos colgando y balanceándolos en el aire. Si bien es un juego de la mascota, la mascota es sólo imaginaria. Solo es una forma más lúdica y divertida para prepararse para que la folle.

jueves, 23 de julio de 2015

Diario de una masoquista.- Parte 3

¡¡¡Quiero más‼! dijo ella. Nuevas fotos de su reciente sesión. Cuarenta y dos latigazos con un látigo pequeño de una cola. Era la primera vez que probaba un látigo. Bellas marcas. Unos pocos días después y ella seguía todavía magullada. Pero, quiere más, quiere ese picor, quiere esa batalla de las voluntades para seguir recibiendo más, quiere llorar y gritar de dolor. Siente que este es el paso auténtico para ser la puta del dolor que ella anhela ser. Dolor para ir a más.
Pero, se necesita una persona especial para mantenerla flotando, para seguir recibiendo más. Tener sesiones con algún amigo que mantenga sus impulsos a raya, no le interesa. Ella quiere encontrar a su sádico, porque necesita esas ganas para agradarle a través de sus gritos. Va a encontrarle y no le importa cuánto tiempo tenga que esperar. Pero, ¡oh, Dios! quiere más.
No le importa que no esté recuperada todavía. Desea ese picor. Una relación de amor/odio. Necesita más. Cree que la próxima cosa que probará y recibirá, será un azote adecuado, será con la cane malvada. Sólo el ver cómo otras lo reciben, la excita.


martes, 21 de julio de 2015

No lo necesito

Sí, puedo disfrutar un poco más de pie detrás de ella para admirar las huellas rosas y brillantes de mi mano sobre su trasero, antes de que otras vengan a hacer imposible distinguirlas con claridad. Y, tal vez, sólo tal vez, mi corazón helado se derrita, solo un poco, cuando me susurres sin aliento: “Gracias Señor.” Después de haber terminado de hacer todas esas cosas deliciosas y atrevidas, puedo soñar.
Pero, no lo necesito.
Posiblemente, pudiera haber algo que se mueva un poco en un pensamiento muerto en mi alma, cuando el orgullo que siente brilla en sus ojos al escuchar: “Buena mujer.” O la sonrisa que su rostro apenas puede contener, incluso, mientras las lágrimas fluyen libremente. O los conocimientos básicos, como Dominante, que son míos y no de otros, simplemente, porque me elegiste para que fuera yo.
Pero, no lo necesito.
Yo podría vivir mi vida y un centenar más sin conocer de nuevo esas sensaciones. Aunque, siempre podría llevar estos recuerdos tuyos. Ellos nunca deben desvanecerse o reducirse, nunca deben ser sordos o menos, deben estar ahí para cuando los requiera. Porque no es el qué, ni el cómo o el dónde, lo que hacen que estas cosas se aprecien. Es sólo de quién.


domingo, 19 de julio de 2015

Las pausas

Cuando te follo o escribo para tí, las pausas son todas iguales. La intimidad tiene líneas paralelas. Entraré lentamente, estableceré ritmos, encontraré patrones y luego, empezaré a hacer una pausa. Cada pausa es diseñada para establecer el control. Cada momento, diseñado para hacer que el zumbido de tu aliento se aleje. Que cada momento, sea más significativo para los períodos y las comas. Para entrar y salir de esta historia que estamos viviendo.
Tú y yo vamos en capítulos. Abro tus páginas y miro a tus ojos y luego, las palabras vienen. Eventualmente, tú lo haces también. En cada división, encuentro nueva alegría en tu aliento y en el oleaje de tus pechos y en la manera que te quitas tu armadura y abres tus piernas y me dejas entrar en tu alma. Cuando te entregas a mí, cada vez hago nuevas pausas. Comprendo el valor de tu regalo, así es como vivo los últimos momentos. Algunas veces, descanso dentro de tu cuerpo. En tu boca. En tu coño. En tu culo. Donde quiera que el momento se haga más fuerte e intenso.
Entonces, me muevo de nuevo y siento la alegría de tu reacción. Gimes por mí. Retorno nuestra historia a la vida. Humedezco tus labios. Me permito derramarme en tu entrega. Abrazo las pausas y sabes que fueron hechas a mano sólo para tí. Para construir el recuerdo de esos momentos que tanto necesitabas, mi dulce sumisa. Mis páginas se pasaron.
Por lo tanto, devoraré cada palabra tuya.

viernes, 17 de julio de 2015

Venga a mí

“Venga a mí. Mi mente tiene pensamientos sobre lo que voy a hacer para usted. Lo que tengo que hacer,” le dice ella.
Reduce tu respiración y cierra tus ojos. Porque estoy a punto de llevarte a esos lugares que frecuentas. A los oscuros deseos que te invitan en tus sueños y que, sin embargo, no se atreven a hablar en voz alta. Penetraré los recovecos más profundos de tu mente, de tu cuerpo y de tu alma. Haré reales esas visiones, mientras gritas mi nombre en la oscuridad que nos cubrirá a los dos. Recuerda que quieres esto. Quiero esto. Queremos esto y los dos lo ansiamos.
Tus pensamientos, al sentir mi cuerpo presionando al tuyo. Mi piel, resonando contra la tuya, llenando tu marea de deseos con pasión palpitante. Arqueando tu espalda y dejando escapar tu respiración entrecortada, y te quejas:
“Por favor, déjeme...,” le dice ella.
Tus ojos revolotean, con formas convulsas, mientras te sondeo con un propósito primario. Una vez más, mientras beso tus labios, la respiración se apodera de ti. Tu boca se entreabre, mientras tiro de tu labio inferior desviándolo sensualmente, le dice a ella.
“Mis ojos se fijan en su mirada mientras le ruego que me libere,” ella le ruega.
Con una finalidad carnal, el peso de mi poder masculino, delimitado por el tuyo, mira a tu cara para ver una liberación tranquila. Tu mirada siguiendo a mis ojos para vigilarme, mientras me deslizo en tu coño empapado.
Susurro con voz ronca.  Te miro y exploro con mi poder en tu orgásmica agonía. Tiro con fuerza de tus cabellos. Tus pulmones, eco de gritos de satisfacción climática, tensando tu cuerpo con el flujo del placer contenido, catapultándome hacia el manto orgásmico con tus gritos. Nuestros cuerpos deleitándose en la perfección de la pasión. Fundidos en el manto de la lujuria final. Flujo y latido, hasta que cedemos con un jadear exhausto. La carne presionada una contra la otra, a medida que nos fundimos el uno en el otro.
Final.
“Sí,” dice ella.
Mientras persisto sobre tus labios en el epílogo final de un beso lento, mis ojos reflejan un brillo acerado de alegría pícara.
“Una vez más, ¿de acuerdo?” te lo pido.
Silenciosamente, asientes en la desesperación loca, tus ojos parpadeando con una sonrisa curiosa. El reloj marca tañendo la muerte de otra hora. Vamos a beber del cáliz de la lujuria prohibida y mientras la noche se acerca a las horas más oscuras, nos deleitaremos en el placer de la perversión.
¡Cuán dulce es!

martes, 14 de julio de 2015

Azotar y copular

El amor y el matrimonio van juntos, como el caballo y el carro, o eso dice la canción. Pero, lo de azotar y follar, ¿son igualmente inseparables? Bueno, claramente, no. Hay millones de personas en el mundo que están incluso relativamente lejos mientras escribo y que nunca han oído de los azotes placenteros y recorrerían kilómetros si lo supieran.
Pero, ¿qué pasa con el resto de las personas? ¿Puedes azotar a alguien y no follarla? Sé por los hechos, que puedes. Yo lo he hecho. Según la teoría de Bill Clinton, el sexo y follar no son la misma cosa. Algunas veces, después de que la has azotado, hay otras cosas que tú quieres hacer que, en ese momento, parecen preferibles a follarla. No, yo no voy a elaborarlas. No estoy diciendo que el follar no suceda, solamente que un montón de otras cosas podrían intervenir o suceder. Pero, con toda probabilidad, son consideradas como sustitutas de copular. Tal vez, fomentar el follarla por otros medios.
No sé si alguna vez, le has echado un vistazo a algunos blogs ingleses sobre los azotes. Ciertamente, merecen la pena. Hay muchos blogs que describen escenarios en los cuales hay montones de azotes muy eróticos, pero raramente o nunca,  se menciona el follar. Por supuesto, que es de la incumbencia de ellos si se follan a las mujeres que azotan. Si lo hacen y quieren correr un tupido velo sobre esa parte del procedimiento, me parece bien. Pero, no puedo dejar de entrometerme sobre lo que sucede una vez que la cane se ha colgado de la pared. ¿Está ella simplemente de pie en un rincón, llorando en silencio, hasta que sea despedida? ¿Son los azotes suficientes por sí mismos? Tal vez, nunca lo sepamos. Tal vez, tampoco sea un tema de mi incumbencia.
De todos modos, estamos de acuerdo de que los azotes y el follar no son inseparables. Pero, ¿qué pasa con los azotes y el sexo? ¿Puedes azotar a alguien de una manera no sexual? Sí, con toda claridad, puedes.
En los internados ingleses, sucedía siempre (aunque había posibles connotaciones eróticas al castigar en el despacho del director, pero no eran reconocidas en su momento). Pero dejando al margen la práctica de los castigos corporales en el interior de las instituciones (colegios, prisiones, la familia – todos con frecuencia – tiene que ser admitido el tema de la fantasía erótica, aunque no sea divertido ni malo), ¿podemos concebir escenarios de azotes en el que no sólo hay folleteo o cópulas, ni ningún tipo de contacto físico, excepto el de la fusta con el trasero?
No resulta difícil imaginar una cosa así. Pero esta prohibición sobre cualquier contacto, solo es probable para potenciar el erotismo de la sesión. Al saber que ella no va a ser tocada, que no habrá alivio después para sus deseos reprimidos, o los de él, seguramente solo servirán para acrecentarlos aún más. Hay algo bastante más deliciosamente perverso sobre esto. Me atrevería a decir que, para la mayoría de la gente de la D/s, los placeres de los azotes se engendran en gran medida en la mente. Sí, existe el dolor físico y esto puede ser extremadamente estimulante. Pero el sentido de poder ser disfrutado o sometida a la sensación de humillación o la impotencia por parte de la persona que se inclina para recibirlos y la descarga de adrenalina en la parte de quien empuña la fusta y la embriagadora sensación de dominio, es lo que los conocedores de los azotes más valoramos. Usted puede, si tuviera que hacerlo o si estuviera lo suficientemente desviado, prescindir de la unión de los  cuerpos después de los azotes. Pero, no podría prescindir de la fiebre en su cerebro. ¿Cuál sería el punto de cualquier cosa de aquello sin esto?


sábado, 11 de julio de 2015

¿Un buen dominante?

Un Anónimo me ha preguntado: “Cuando me imagino el epítome de lo que creo que es un buen dominante, me imagino que usted lo es. Su amor y respeto por las sumisas encarna todo aquello a lo que aspira siempre un dominante. Dicho esto, ¿qué cualidades cree que adornan a un buen dominante?”
Bueno, esto es una buena manera de empezar una conversación…
Las mismas cualidades y bondades que adornan a una buena sumisa, adornan a un buen dominante. La primera de todas ellas es esa pequeña cuestión del gusto personal. Lo que para usted pueda ser un buen dominante, para otra persona, puede ser peor que una pesadilla. El adjetivo “buen” es un concepto completamente subjetivo. Necesariamente, esto no es malo, pero debemos ser conscientes de ello, en especial cuando tratamos de aplicar esos rasgos a temas multifacéticos subjetivos como la D/s y las relaciones personales. Soy consciente de que existen por ahí numerosas listas, muy subjetivas, raramente exhaustivas y, a veces, altamente cuestionables. Pero, con ninguna de esa calaña empezaría a describir lo que pudiera hacer una persona así en una relación con otra.
Sin embargo, ya que usted me lo ha preguntado tan cortésmente, he aquí algunas ideas que pudieran contribuir a ser “el dominante adecuado en el sitio correcto para la persona adecuada.” Porque incluso, esos dominantes, increíblemente impresionantes, por definir a todos los dominantes, son seres humanos y en el nivel más básico, es normal que lleguen a forjar una conexión con otro ser humano. Por lo tanto, aquí estamos y vamos a empezar por ser un ser humano decente para esta otra persona.
Creo que una buena dosis de sentido común puede ser muy útil. La D/s puede tener un atractivo mágico, puede ser materia de fantasías, pero no perdamos nuestro sentido de la perspectiva. Incluso si elegimos y nos arreglamos para vivir como Dominante y sumisa en la sociedad moderna de hoy en día, también conocido como el mundo real. Algunos aspirantes a dominantes pueden pensar que vivir “esta cosa,” o incluso aspirar a hacerlo, se colocan o a su relación, por encima de otras. No estoy de acuerdo. Sentirse orgulloso de lo que hace, tal vez, pero háganlo con un sano sentido de la perspectiva. Y esto también vale a cualquier sentido retorcido de superioridad que algunos puedan tener sobre sus sumisas. Vamos a tener los pies en el suelo. La arrogancia no genera respeto. Lo que estamos tratando de lograr no es tener una mujer temblando a nuestros pies con el miedo y el temor de una inmensa genialidad auto atribuida. Lo que estamos tratando de conseguir, es tener a una mujer de rodillas y entregada voluntariamente, para que acepte nuestro dominio con alegría, con entusiasmo y con avidez.
Lo que puede provocar el respeto es mostrar una profunda comprensión también de tus limitaciones y las de tu sumisa. Y un claro y demostrable sentido de la calma, la estabilidad y la consistencia. Como dominante, no puede esperar a ganarte el respeto de una sumisa si no estás seguro de tí mismo y de lo que quieres conseguir, ni dudar de cada movimiento y motivación. Y por supuesto, sí, esto puede requerir conocimientos y habilidades. No hay necesidad de saberlo todo, ni realizar lo que no esté dentro de tus conocimientos, físicamente o de otra manera. No se extralimite y no prometa más que lo que puedas cumplir. Y aprenda también de las sumisas. Un dominante no es nada sin el saber y la comprensión de la sumisión y nadie puede enseñarte sobre la sumisión tal como lo puede hacer una sumisa. Y la comprensión conlleva la voluntad de aprender y admitiendo la necesidad de hacerlo.
Esto significa que no hay lugar para la arrogancia y una gran necesidad de la honestidad contigo mismo y con los demás. Y esto significa que usted necesita ser capaz de tener una visión muy crítica consigo mismo antes de pensar en criticar a los demás y, ni mucho menos, a una sumisa potencialmente vulnerable. Conózcase a sí mismo y sus necesidades y deseos y tenga un control de ellos. Tener y mantener todo ese sentido de la perspectiva y la visión interior cuando también se trate de usted mismo.
Capacidad para la auto reflexión sin tener en cuenta nuestra dominación demasiado en serio. Sin embargo, no debe haber espacio para la complacencia. Revisar constantemente sus motivaciones y hurgar dentro de sí mismo si parece que se siente demasiado satisfecho. La D/s no es un asunto de broma, hay muchas cosas serias en juego, pero, por el amor de Dios, no olvide que en una etapa de su vida, también estuvo de rodillas. (Sí, señoras, ahora puede encarar a su dominante como un niño que grita, diviértase con eso).  Un dominante no es Dios a pesar de la cantidad de adoración que una sumisa pueda dispensarle. Puede ser su Dios, pero esto es una opción de ella. Puedes ser su Dios, pero es una opción de ella. Sea humilde y orgulloso si es el afortunado sujeto de tal adoración y asegúrese de que es digno de la misma.

La dinámica de la D/s crea una profunda necesidad de tomar conciencia de la responsabilidad de un dominante. No solo de su propia responsabilidad, sino también de que sea consciente, que cuando una sumisa le entrega el control, también es tarea tuya asegurarse de que ella es consciente de su propia responsabilidad. No importa cuán completa sea su entrega, incluso en una dinámica 24/7 Amo/sumisa, ella tiene una responsabilidad también, como ser humano. Después de todo, es opción de ella. Sin embargo, dada la dinámica, también depende del dominante asegurarse de que ella es y permanece consciente de la misma y acepta las consecuencias de sus acciones al igual que el dominante debe aceptar las consecuencias de sus acciones. Esto significa que, a veces, dar un paso atrás y evaluar las situaciones con la cabeza fría, es preferible antes de que ocurran cosas desagradables.

Manténgase firme, gobierne con respeto y amor y sea consciente de su deber, exíjale lealtad, pero asegúrese de que usted se la merece. Y, en todo momento, mantenga la humildad en la cara de lo que recibe de su sumisa y permanezca al tanto de lo que necesita para dárselo a cambio. Mantenga ese sentido de humildad como ser humano y siga siendo un ser humano decente. Fomentar, estimular, incitar, incentivar y coaccionar. Incluso, hágale cosquillas lo mejor que pueda a su sumisa. Incluyendo, si es usted afortunado, su entrega total.

Espero que tenga una idea de algunos de mis puntos de vista. Gracias por su mensaje y aceptaré su cumplido.


jueves, 9 de julio de 2015

Las palabras que no puede decir

Una quemazón profunda e interna comienza lentamente. Un calor delicioso que tienta y se burla de todo lo que la excita. La anticipación de lo que está por venir. El fuego instalándose en ella.
Siente mi aliento cálido sobre su oído. Oye mi voz que se atenúa y se llena con una promesa encadenada de pasión violenta, a la vez que le susurro todo lo que voy a hacerle.
La desnudo pieza a pieza, desvelando en la noche su piel pálida centímetro a centímetro. Los escalofríos de anticipación vibrando en su camino a través de ella.
Mis manos facilitan mi camino por su cuerpo. Una caricia suave, una flexión de mis dedos, mi calidez dejando un rastro del hormigueo de mariposas bailando sobre su piel, mientras van hacia su corazón. El fuego se ha prendido.
La fuerza de mi cuerpo envolviendo al suyo y amoldándose para adaptarse al de ella, dejándola sin aliento al pensar en lo que yo podría hacerle.
La sonrisa que baila en mis labios, “una cualidad ligeramente asilvestrada,” diría ella. Un indicio de la oscuridad que mantengo bien escondida, mientras sumerjo mi cabeza para poner una estela brillante de besos sobre su piel.
Lo que yo le dé, lo cogerá y me lo retornará en igual medida. Me devuelve el fuego a mis ojos y sabe que estoy viendo también el fuego en los de ella.
Mis manos bajan y bajan y mi boca, siguiéndolas paso a paso.
El fuego estalla en su vida. Se propaga calentando y girando sobre sí mismo para avivar las llamas de su deseo. Los sonidos suaves que no puede evitar, hacen que las paredes de hielo que ella construyó a su alrededor, empiecen a derretirse.
Sus estremecimientos de temor y lujuria entrelazados, su voz abogando para que la deje perderse, mientras me ruega que siga con esta tortura deliciosa.
Con rapidez y violencia, la tiro en la cama. El tiempo pierde significado cuando ambos tratamos de acercarnos más el uno hacia el otro.
Quiere liberarse, lo anhela y me lo ruega, pero lo rechazo. No he terminado.
Mi mano en su cuello, aferrándose lo suficiente para hacerla saber que aquí, en este lugar, soy yo quien está al frente. Su voluntad ya no importa.
Ella está perdida y consumida por su fuego interior. Su mente es incapaz de centrarse en nada, excepto en las sensaciones. La sensación de que a medida que yo me sumerjo en ella, la llevo más alto y hago que su alma se eleve. La mirada de mis ojos le dice que allí no existe humanidad, sólo crudeza y necesidad primaria.
Ahora, ella no tiene ni dignidad. Ni siquiera se resiste ante mi voluntad. No hay cazadora, ella ya no existe, sólo existe su necesidad.
Las suyas, son lágrimas de frustración caídas. Ella está ahora más cerca de ese filo.
“Más fuerte, por favor. Más profundo, más,” ella me dice.
Las palabras que caen de sus labios se convierten en una larga corriente de mendicidad, de la negación que me rogaría, de tormento, de placer y de su deseo para que le autorice esa liberación final.
Una y otra vez, riéndome, se lo niego, presionándola con más fuerza, mientras sus caderas se levantan para encontrarse conmigo, para llevarla más allá del deseo en un paisaje caótico de sensaciones.
La oscuridad la favorece, no puede aguantar mucho más. El fuego está empezando a dolerle.
Esto es cuanto yo quiero.
Mis dientes se hunden en su piel, sus músculos tensos y los cuerpos arqueados. Juntos nos elevamos sobre la misma cresta y gritamos indiferentes en la noche. Su aliento contenido mientras una ola la golpea.
“Me rindo,” me dice.

domingo, 5 de julio de 2015

Diario de una masoquista.- Parte 2

Ahora llega al veneno de la variedad emocional. Se está poniendo ya un poco excitada, puesto que suele ser su tema favorito personal. ¿Por qué se le puede preguntar? Porque el dolor físico es temporal. Vuela. Si no se atienden esas heridas, desaparecerán.
Sin embargo, el dolor emocional, se queda. Usted puede tener días donde todo parece estar bien, tal vez, incluso semanas si tiene suerte. Pero nunca dura y entonces, usted está de vuelta a ese agujero paralizante. Incapaz de llorar y la histeria que siempre le acompaña. Sin embargo, el agujero nunca es lo suficientemente profundo para ella.
Hasta ahora, sólo ella puede bajarlo. Y, también necesita, un dominante. No un dominante cualquiera, con un componente sádico importante, sino su amor, para obligarla a bajar aún más de lo que ella nunca quiso bajar. Tiene que llegar al lugar que está más allá de la recuperación. No es la depresión. No es la tristeza. No es una curiosidad o un vacío, sino el quebrantamiento completo que ella anhela.
El camino que la lleva siempre es cambiante. Caminos desgastados y viejos que fueron probados y verdaderos, que ya no despiertan esa herida y está teniendo que buscar dentro nuevos defectos y más profundos que ella sabe que cortan como un cuchillo afilado.
En estos días, ella necesita las cosas que más valora. Las cosas que sólo fallan al traerlas a la luz. Es decir, los defectos que trata de ocultar en todo momento y espera que nadie pueda verlos. Quiere que se los reprochen en un momento de verdadera desesperación. Cuando ya está en ese lugar luchando para encontrar la salida.
Existen tantos  donde elegir. Se los ha entregado.
“Dime que no soy nada. Hazme sentirlo. No voy a entrar de buena gana. Lo lucharé. Tengo un ego expansivo que no se notaba fácilmente, pero una vez que la primera grieta se hace visible, se rompe con facilidad.” Le diría.
En ese momento, es cuando ella empieza a renunciar, cuando se permite creer lo que sólo se dice una o dos veces. Se cae. Por lo tanto, mucho más rápido de lo que jamás ella pensaba que podría. Está cegada por el dolor. Quiere recuperar su momento de debilidad y tratar de reparar la pared que mantenía todo a raya. Una estructura reluciente de piedra aparentemente indestructible para cualquier intruso, pero sin nada que los mantenga unidos. Cualquier persona que tuviera el coraje de probar su fuerza, podría comprobar claramente que no hacía ni ruido.
Ese es su tipo de dolor. Ella sabe que aprecia sus cicatrices y que nunca podrán sanar. Están escondidas sólo para ella.
Los cuidados posteriores deberían ser evidentes. Cualquier persona que participe en ese tipo de “juego” debe, debe, debe ver lo vitales que son. Tal vez, no de inmediato, pero se tienen que hacer. Nadie quiere a una sumisa o masoquista desordenada. Vamos, esto no es divertido. Mientras ella está en ese estado en el que se necesita mucho esfuerzo para salir del mismo, sólo una pequeña venda. ¡Oh! Una pequeña venda de color rosa con corazones de colores sería agradable.
Como nota al margen, se podría pensar que ella es una persona deprimida. Eso sería un error para juzgarla como débil. Ella confía en sí misma, sabe cuán fabulosa y sorprendente es. No es una fachada. Ella puede decir honestamente que se gusta a sí misma. Hasta la parte más pequeña de su cuerpo (especialmente, las partes locas). Este es sólo un fragmento de lo maravilloso que es para una sumisa masoquista bajar y subir dentro de ella.

sábado, 4 de julio de 2015

Ajustado

Ella está de pie delante de él, mientras éste, está sentado en el borde de la cama.
“Súbete la falda,” le dice.
Él tira de sus bragas hacia abajo y mira a su coño.
“Mírame,” le dice.
Ella se esfuerza en mirarle a los ojos, mientras él alarga su mano y aprieta fuerte entre sus piernas. Luego, introduce un dedo dentro de ella. Lo mueve por su interior, lo saca y lo observa
“Ya estás húmeda,” él dice. “¡Qué puta!”
Ella se sonroja y mira para otro lado. Él pone el dedo entre los labios de ella. “Lámelo para limpiarlo,” le dice.
“Qué buena eres,” él dice. Este la rodea y se pone detrás de ella. “Ahora, agáchate.”
Al menos, ella no tiene que mirarle con esta posición. Él separa las nalgas de ella. Esta puede sentir sus ojos clavados sobre su trasero. De nuevo, él introduce un dedo en su vagina y hace que se humedezca. Luego, lo desliza en el interior de su ano con suavidad, pero con firmeza. Ella gruñe.
“Está apretado,” él dice. “Tenemos mucho trabajo por hacer.”
Él la desnuda, la pone bocabajo en la cama y separa nuevamente sus nalgas. Luego, sin avisar, él planta un beso justo en el centro de la pequeña y fruncida apertura.
“¡Oh!” ella dice.
Él empieza a lamerlo por el borde y puede sentir que empieza a dilatarse. Ella gime, él coge el lubricante, trabaja con un dedo en su agujero apretado y pequeño. Luego, con dos dedos. Ella gime. Él lubrica el más pequeño de los plugs a tope y lo desliza con cuidado en su interior. Siente que ella se tensa y luego se relaja de nuevo.
“Cuando lo saque, estarás lista para mi polla,” le dice a ella. “Y me pregunto, ¿qué podemos hacer mientras tanto?”
De repente, él huele su culo. Ella chilla. Él lo hace de nuevo. Ella intenta escabullirse, pero la aguanta bocabajo con su brazo libre y empieza a azotarla en serio.