Este mañana temprano, me encontré con un
artículo que me molestó. Demostraba una actitud que me pareció bastante desalentadora
y peligrosa. No opiné en la sección de comentarios porque no quería darle a
dicho artículo más resonancia. Es por eso, que no voy a hacer referencia
directa a dicho escrito.
Estoy seguro de que otros han abordado
este tema y, tal vez, de una manera mejor de lo que yo pueda hacerlo. Os animo
a buscar a otros autores y beneficiaros de su sabiduría. El tema debe
abordarse, tanto si soy yo, como cualquier otra persona que escriba o quiera
opinar.
El tema cuestionaba una falta de respeto
inmediato y sin reserva por parte de las sumisas hacia el dominante persuasivo.
El argumento principal opinaba que todas las sumisas deberían dar un estatus
honorífico y la sumisa, el consentimiento a cualquier dominante, implicando que
esa estratificación categórica por sí sola, era suficiente para una sumisa. En
otras palabras, si eres sumisa, respeta al dominante y obedece. Sin hacer
ninguna pregunta.
Ahora, sé de una secta de nuestro estilo
de vida que adopta esa actitud y, en el mundo real, incluso, cuando ellos no
son tan extremistas. He visto esta conducta apoyada y animada en salas de chat
y en foros, donde los entornos son fantasías, las reglas de etiqueta y el
sentido común, necesariamente aplicados al juego de rol. Cualquiera que sea la
causa, es fácil para dominantes jóvenes quedar atrapados en esta ola y adoptar
esta mentalidad. Temo por las sumisas que, igualmente y sin conocimiento,
podrían pensar en este paradigma, que elimina la elección, y serán víctimas.
Escribo esto con la esperanza de que
alguien nuevo - alguien que esté virando en este camino, pero que aún no se ha
cerrado y sólo trata con absolutos – pudiera alejarse un poco más bien
informado. La dominación es un sentimiento poderoso. Intrínseco a esos
sentimientos iniciales, existe un sentido del control. Quieres controlar tu entorno,
tu destino y a otra persona. Cuando la ecuación incluye al alma de otro ser
humano, como es detener su tiempo, evalúa y yerra por el lado de la precaución.
Un dominante no es simplemente una
bestia sexual que demanda y controla. El dominante es también el cuidador, el
cuidador posterior. Un dominante escucha, protege y aconseja cuando es
necesario. El dominante sabe cuándo limitarse a sí mismo. La seguridad es
primordial y nunca deja de aprender. Porque cada sumisa es una mente y un
corazón diferente con una personalidad única, que aporta nuevas lecciones y
conocimientos.
Una sumisa es una
persona, no un cheque en blanco, firmado y entregado a usted para rellenarlo
con cualquier cantidad que desee en efectivo. Debe haber, al menos, un cierto
grado de confianza para que se produzca un intercambio de control. Un banco no
financiará su casa basado en una voz fuerte y un comportamiento dominante.
Necesita un historial de
confianza y estabilidad para fomentar la confianza. Del mismo modo, usted no
confiaría en un médico para realizar un diagnóstico, a menos que haya confianza
en su capacidad para evaluar y realizar.
Al dar el control, uno abre la
posibilidad del daño. Herir trae un daño duradero, muchas veces irrevocable,
tanto en lo físico como en lo mental. Para todo el mundo, la idea de realizar o
permitir acciones que sean contradictorias con la auto protección requieren una
inversión de peso, sin importar cuánto pueda frustrarte. Honestamente, si te
frustra malamente, entonces, este estilo de vida no es para tí, al menos, no
hasta que tu mente cambie para aceptar al experto como un curso natural de una
relación D/s. Hay demasiados depredadores. Demasiados mentirosos. Demasiadas
oportunidades para que alguien sea lesionado seriamente o con taras evitables,
porque la confianza no era un factor a tener en cuenta.
Es por eso. el por qué no está
recibiendo la respuesta que desea: no está probado. Todo lo que eres, es una
persona con un título auto proclamado. Eres una peligrosa posibilidad en un
mundo lleno de bombas de tiempo. Sin crear confianza, ejercer la moderación,
obedecer el consentimiento y vivir bajo la regla del sentido común, y siguiendo
a través de una mentalidad tan absolutista, significa que estás coqueteando con
el uso y el abuso.
Las sumisas deberían auto preservarse.
La sumisión es tan compleja como la dominación, igualmente de frágiles, y no
deberían ser tomadas a la ligera o despreciada por la creencia equivocada de
que una elección de vida implica una disposición a entrar libremente y sin vigilancia.
Usted no puede ser sumisa, pero póngase en sus zapatos. Camine unos pocos
kilómetros y presencie los peligros que esperan. Desarrolle una habilidad para
empatizar más allá de lo que usted sabe o desea y dé el primer paso para ser un
buen dominante. Continúe absorbiendo conocimiento y escuchando a aquellos con
los que usted busca jugar. Hable con otros dominantes. Hable con personas de su
comunidad. Busque el alma y explore las minucias de lo que realmente desea,
antes de actuar por instinto. Entienda la belleza de lo que está tratando de
dominar y comprenda que controlar no significa destruir.
Comprender ese respeto y confianza, son
las puertas y deben ser ganadas antes de que traspase cualquier barrera. Son
absolutas. Porque ahora, el único cheque en blanco eres tú y nadie sabe si hay
algo en la cuenta sobre la cual apuntar.
Rellena la cantidad. Haz buena inversión.
Capitaliza el conocimiento. Este mundo está lleno de riquezas. Pero, tienes que
ponerte a trabajar.