lunes, 19 de junio de 2017

Cuando los dominantes no dicen "Rojo"

A las sumisas, les gustan que la D/s les sea servida con amor, intimidad y suficiente luz como para ahogar un millón de sombras y hay, quienes son muy afortunadas de tener precisamente esto. Sin embargo, algunas veces, las sumisas lo pierden. Bien con un dominante o con otro.

Los dominantes y las sumisas novatas no tienen ni idea de las consecuencias de la degradación y el sadomasoquismo con el que juegan, cuando los situan en el mismo nivel para los dos. No suelen ser tan cautelosos como deberían, y por regla general, el dominante es quien suele salir más lastimado. Bastante más que la sumisa. Ya que él suele ir mucho más lejos de lo que su conciencia podría soportar, al verse muy retorcido y perverso. La vergüenza construye un muro, en lugar de la intimidad que habían tenido alguna vez, y era demasiado alto para que ella pudiera escalarlo.

La forma en que ella vió la obra de ambos, no influyó en su respuesta emocional. Era lo que le importaba. Tal vez, sea posible dar una aceptación suficiente para luchar contra ese tipo de vergüenza. Tal vez, pero ella fracasó. Los dominantes necesitan el poder del “Rojo” tanto como las sumisas. Ellos siempre tienen la libertad de salirse de la sesión, pero la precaución de conseguir dibujar una línea en la arena, precisamente donde quieren, es menos común de lo que las sumisas piensan.

Encontrar el límite de un dominante no es tan fácil como las sumisas piensan. El consentimiento se siente como las curvas de una amante en una habitación oscura o, al menos, debería ser. No es cuestión de tener sesiones con revueltos de grados vainilla. El “si” y el “no” de un dominante suceden en una trayectoria complicada y en constante cambio durante las sesiones. Un “sí” puede convertirse en un “no” más rápidamente de lo que se necesita para dejar caer un flogger, por lo que la intuición en un dominante suele ser crítica. Aunque, por lo general, se habla mucho de todo esto en los foros para que todo el mundo sepa que las palabras de seguridad no son suficientes. Las habilidades de observación de un dominante necesitan ser de primera clase, pero también deberían ser direccionadas algunas de ellas hacia sus propio límites.

El dominante auténtico suele ser bastante cuidadoso en cuanto a sus propios límites, pero siempre, antes que los suyos, pretenderá buscar los límites de su sumisa y deberá hacerlos tan suyos como los de él. El verdadero dominante, cada vez se mueve un centímetro más hacia adelante y eso es, en parte, porque, a su vez, da también un paso hacia sus propios límites.

Tal vez, sea obvio que los dominantes tengan límites, pero eso no significa que estén todos en alerta y conscientes de la semántica de lo que eso significa para ellos mismos. Nunca es agradable para una sumisa, cuando un dominante rompe sus propias limitaciones. La última cosa que una sumisa querría es a un dominante culpable de que se sienta avergonzado de lo lejos que ha ido. Como casi todas las sumisas han estado en alguna sesión, una relación normal y sin transcendencia, íntima y feliz, de repente, se hace oscura y nietzscheana.

No soy psicólogo. No soy un experto en BDSM, sólo soy un dominante que escribe y que una vez le contó una sumisa que su dominante perdió la cabeza y el respeto hacia sí mismo, porque se olvidó de prestar atención a su propio derecho a consentir. Por eso, una sumisa agradecida siempre preferirá a un dominante lo suficientemente inteligente que respete sus propios límites, pues ella dará por hecho que siempre respetará los suyos.

domingo, 18 de junio de 2017

¿Por qué quieres ver su vagina en las redes sociales?

Siempre me divierte el desinterés de ciertos participantes por ofrecer, gratuitamente en el altar de los foros, gloriosas imágenes de partes de sus cuerpos. Parecen casi desechos de buenos penes y vaginas, al no mostrarlos en el mundo pervertido. Y puedo decir que las sumisas y las masoquistas no son tan vainillas como para seducir a los hombres en todo. Por lo tanto, sólo mostrarán un poco de su carne, pero siempre cubierta. Además, suelen estar muy orgullosas de sus cuerpos, cargados de la obra de arte que es su pequeña flor rosada que brota entre sus piernas.

“Nunca verán mi vagina, porque, bueno, mi órgano sexual más grande es mi cerebro. Francamente, nunca he visto un cerebro sexy, pero he mirado a muchos. Sé… que le gustarían poner la pluma sobre el papel, pero son tímidos. Por el interés de la divulgación completa, si uno puede llevarme a mi lugar feliz, viajando a través de los túneles de mi imaginación, casi puede llegar a ver lo que quiere. Si este túnel sólo sucede que viaja hacia el sur, la fuga de todo tipo de bondad jugosa a través de las bragas de encaje, está más que garantizado de que voy a renunciar a cualquier resistencia.”

Todas prometerán que no esconderán nada, ya que tienen un cinturón de castidad alrededor de sus partes más preciadas. La inteligencia es la clave. ¿Quieres entrar en sus bragas? Entra en su mente. ¿Demasiado perezoso? De acuerdo. No se puede molestar cuando todo el mundo juega gratis. Porque, en última instancia, creo que cada uno de nosotros es – golpes de tambor – dios o diosa, capaces de construir torres en cada una de nuestras naturalezas primitivas, y luego, devorar la carne tan amada como la recompensa final.

“¿No podría yo ser molestada?” “Sí, claro… yo tampoco... Lo cual es porque no pongo fotografías instantáneas de mi caja llena de joyas.”

Me han dicho que la de ella es una vagina impresionante. Como nota de pie de página, la adulación te llevaría a casi todas partes. Se hacen maravillas para ella. ¿De qué maravilla está hecha? ¿Eres un experto con las cuerdas? ¿Le hablas con un lenguaje de ritual poderoso? ¿Un poema romántico? ¿Alguna forma de conocimiento sobre la ciencia del sexo? ¿Puro interés en lo que la hace sobresalir sin una palabra sobre ti?

Sí, puedes ver vaginas a miles por Internet. Hay más pechos aquí que ubres en una granja lechera, pero la de ella está reservada para los que saben cómo extraer el instinto de su cerebro. Sus ojos y su cerebro trabajan febrilmente juntos, como podrían trabajar tus dedos sobre su clítoris. La electricidad entre las mentes es lo que hace que la electricidad produzca chispas entre sus muslos deliciosos.

Por lo tanto, muéstrale lo tuyo y ella te mostrará lo suyo.

sábado, 17 de junio de 2017

Necesito hacerte daño

Estabamos enredados en su cama, en un charco de pasión. Sudor fuerte, al igual que nuestra respiración. Yo estaba manipulando su vagina con toque suave. Los gimoteos y jadeos al respirar, me taponaban los oídos con los sonidos de su suculento placer.

Estaba tirando de ella, tratando de acercarla más de lo que estaba físicamente posible.

Todo diversión y juegos hasta que su mano encontró su camino hacia mi pene y mi mano encontró su garganta. Cada golpe contra mi polla hizo que el animal sádico que vive dentro de mí gruñera, estaba clavándose dentro de mí y sería maldito, si ella no fuera a sentir el empuje de mi bestia necesitada.

“Necesito hacerte daño,” dije con un tono serio, que hablaba como si fuera crítico, que esta cogida tuviera lugar. Correcto, jolines, ¡ahora!

“Señor, usted puede hacerme daño,” ella replicó rápidamente, sintiendose excitada ante la posibilidad de ser azotada y la sensación de que lo necesitaba.

Con mi mano en su garganta y, tendido junto a ella, la giré sobre su estómago y rápidamente empecé a azotarla, calentandola con golpes, desde ligeros a medianamente intensos, contra su delicioso y hermoso trasero, hasta que estuviera preparada para los más fuertes. Aquellos excitantes gemidos que emitía con cada azote que recibía, mientras mi verga, todavía expuesta, se frotaba contra su muslo externo, era música para mis oídos.

Por mucho que yo estuviera disfrutando al azotar su hermoso trasero, necesitaba que ella viera lo mucho que me gustaba.

Mi mano pasó de su cuello a la parte posterior de su cabeza para agarrar un puñado de pelo y conseguir su atención total. Ella me miraba con una expresión en blanco, que hablaba de no estar ausente, sino de estar justo, donde ella necesitaba estar. Le hice mantener los ojos abiertos y le dije que los mantuviera mirando a los míos.

Miraba a mi alma, mientras la azotaba. La estaba observando, me observaba y era un momento de una conexión intensa, de un lenguaje tácito que era oído fuerte y claro.

“Quiero que me mires mientras te azoto, quiero que veas lo mucho que estoy disfrutando esto. Quiero que entiendas que esto no es lo que yo quiero, sino que necesito hacerte daño.”

No sé lo que ella encontró más erótico, si mis besos, mis cachetes contra sus nalgas suaves, expuestas e increíblemente redondas, o ver cómo mi lado de bestia era alimentado.

Sé que mi parte favorita era el hecho de que yo fuera capaz de decirle que ella necesitaba que le hiciera daño y que se sientiera lo suficientemente segura, como para ofrecerme su cuerpo, para que yo hiciera precisamente eso.

viernes, 16 de junio de 2017

El sabor de algo bueno

¿Has tenido una cita, una sesión o un momento con alguien, y que fuera pura magia? Tu personalidad se entrelazaba, la atracción física se sentía como electricidad vibrante y no querías que la noche terminara.

Pero entonces, te das cuenta que lo sabías y también sabías, por varias razones, que este iba a ser un encuentro momentáneo. Tal vez, vivan fuera de la ciudad o ya están en una relación y tienen su primer encuentro y que nunca, en el mejor de los casos, será nada más que un segundo encuentro o una lista de otras cosas que puedan tener dos personas aparte. La conclusión es que usted comprende que no va a funcionar a largo plazo, pero, bendito sea Dios, si ese breve momento es tendador durante mucho tiempo después de algo más entre vosotros.

A veces, cuando probamos algo bueno y es justo lo que hemos estado anhelando, puede causar una angustia mayor, si nunca lo hubiéramos saboreados. Trato de no vivir o pensar de esa manera, pero es duro. Procuro encontrar la belleza y el propósito dentro de cualquier encuentro con alguien que me sienta bien.

Pero, esos encuentros que trascienden sólo una experiencia suficientemente buena, son experiencias increíbles y emocionantes que tiran de nuestros deseos. Son eso, cambios sagrados, que sólo suceden en momentos que nos  cambian y, cuando te das cuenta, no puedes construir sobre eso, nos chupa. Pero, la verdad sobre la vida es que, algunas personas no son tuyas para conservarlas, son sólo tuya para crecer desde la experiencia de algo maravilloso durante breves momentos que siempre serán una parte de quién y de lo que eres.

Cuando consigues saborear algo bueno, te produce hambre por algo grande que puedes llamar tuyo. La mayoría de nosotros, que no hemos encontrado eso sobre una base permanente, recuerda el sabor y ahora estamos buscando para ser capaces de consumirlo a diario.

Volver al coche


El motor estaba apagado, el coche aparcado bajo una multitud de robles, enterrado entre la media noche y las sombras demasiado altas para ser testigos. Él miraba a través del parabrisas hacia ella. Sus brazos estaban doblados, los ojos descifrando un código Morse de luz de las estrellas sabiendo que ella nunca confesaría. Una miniatura de la luz de la luna pintaba su piel con pinceladas blancas cremosas.

Ella era innegable.

En el asiento trasero, había bandas de goma, de color azul y cortas. Cierres con cremalleras. Un collar de perro con pinchos no destinados a ser visibles. Había cuchillos destinados a un negocio serio que solamente aceptaba el sí por respuesta. Cadena. Una mordaza significaba más que el silencio. Agua. Trapos de tienda.

Y él.

Abriendo la puerta, salió del vehículo a un golpe de viento frío. “Lo haré.”

Las palabras se alzaron, flotaron y luego se dispersaron bajo un silbido de viento.

“Bien,” ella dijo, señalando hacia la puerta trasera. “Entra en el maldito coche.”

Había luz de luna en sus ojos. No misericordia.

jueves, 15 de junio de 2017

Una imagen sobre todas las otras

Todos hemos visto la eyaculación en algunos foros y vídeos, capturando perfectamente la belleza de un momento sensual. Tal vez, sea un tiro a una mujer atada eróticamente, en una pose que sólo habla mucho de cuánta energía increíble hay con lo que hacemos en este mundo de perversión. O, tal vez, no sea más que una sumisa arrodillada para su Amo y, de alguna manera, esa imagen lo dice todo, mucho más de lo que cualquier palabra pudiera transmitir. Hay mucha belleza en el mundo de la perversión. Es tan abundante como los placeres físicos y mentales que se han de tener. Mi evento más favorito es cuando tengo a una sumisa arrodillada delante de mí, con las manos atadas detrás de ella y con los ojos vendados. Cada vez que soy capaz de presenciar eso, es impresionante. Me han honrado y confiado lo suficiente como para experimentarlo con algunas sumisas hasta ahora y no hay nada comparable con ello. Es emocionante, es mágico y, para mí, al saber lo vulnerable que está en esa posición, lo hace aún más intenso, cuando lo veo a través del encuadre de mis ojos.

Esta mañana, estaba pensando en esto y me pregunto qué es lo que ellas ven equivalente a esa visión. Porque, cuando están en esa postura, el dominante es testigo principal de esa imagen hermosa. Ellas están en otro lugar en su mente sumisa, y su visión se eclipsa. Así pues, mientras las están mirando y presenciando, los recuerdos más hermosos que mi mente jamás tendrá, me pregunto qué vistas se llevarán consigo cuando los recuerden.

Por lo tanto, tengo curiosidad por las sumisas que han vivido experiencias similares. ¿Me podrías decir qué imagen durante una sesión ha sido tu favorita? ¿Recuerdas la que destaca por encima de todas las demás?