sábado, 8 de agosto de 2020

Orgásmica

Aquella mujer, se inició tardíamente en la experiencia del orgasmo. Lamentablemente, ella ha estado casada durante todos estos años con un hombre que nunca ha cumplido su rol de darle placer a una mujer. Durante años, esa mujer intentó enseñarle lo que necesitaba para hacerlo. Pero, como ella misma era una novata, no fue sorprendente de que fallara. 
 
Durante un tiempo, antes de que ella descubriera las posibilidades de un vibrador, experimentaba orgasmos mientras dormía, durante los sueños, y se desesperaba con los latidos de su vagina. Sin embargo, aquella mujer ya tenía cuarenta y pico de años, cuando experimentó el primer orgasmo que le dio un hombre. Durante dos décadas, tuvo una relación con un hombre – su marido - que fue incapaz de tener relaciones sexuales completas. Durante un tiempo, la habilidad que demostró con sus dedos, fue casi todo lo que esta chica pensó que quería. Pero, cuando empezó a explorar qué otras experiencias podrían existir, supo que esto no era suficiente. La relación con su primer Dominante le enseñó algo de sumisión, dolor, humillación y su relación con el orgasmo. Por primera vez en su vida, esa mujer comenzó a comprender el poder de este fenómeno y lo que podría significar para el sentido de su íntimo bienestar.  
 
A esa sumisa, se le permitió un espectro libre de orgasmos de acuerdo con la voluntad de su primer Dominante. Al comienzo de esa relación, hubo un cierto control de sus orgasmos, inclusive, en momentos que no estaban juntos. Pero, esto no continuó. Su Dominante la amaba para correrse e hizo muy poco para controlar sus placeres solitarios, incluso cuando estaban juntos, aunque, a veces, Él le indicaba que se contuviera, que se controlara.
 
 En realidad, la forma en que su Dominante controlaba los orgasmos de ella, puede no ser muy diferente a la de su experiencia previa. Después de todo, a su Señor también le encanta que su chica se corra y se le permita que orgasmase mucho. Él sabe que la experiencia de sus orgasmos pone a esa mujer en un lugar óptimo y siente que, si ella necesita correrse, deberá hacerlo. Pero, en realidad, esa sumisa lo siente diferente. 
 
Su Dominante es el dueño de sus orgasmos y ella debe pedírselos, a menos que Él le haya dicho que pueda correrse a voluntad, lo cual hace que no va a poder hablar o esperar a que necesite correrse mucho. Lo cual, es más, ahora le dice que se corra o algo así a su sumisa. Cada vez que ella se corre, debe agradecérselo y decirle que el orgasmo le pertenece a Él. 
 
 Su Dominante ha entrenado a esa mujer para correrse de acuerdo con su voluntad. Para empezar, él contaría mientras la acariciaba, aumentando gradualmente el número dentro de ese conteo. Luego comenzó a descansar la mano sobre el pubis de su sumisa y exigirle que se corriera. Por alguna razón, parece que ella puede correrse, bajo demanda, de esta manera en su presencia.
 
Pero no es sólo el control del orgasmo, o el orgasmo bajo demanda, lo que es muy diferente. Sino la forma en que ella siente que contribuye a su sumisión. Cómo la ayuda a centrarse en Él y en sus necesidades, cómo la calma y la convierte en Su chica. Luego, cómo ayuda a ponerla en el subespacio y cómo eso profundiza su sumisión y la centra en Él y en Sus necesidades. Y así, día a día.
 
Un fin de semana, después de haber pasado dos noches y un día juntos, su Señor recibió montones de orgasmos de su sumisa. Ésta también tuvo la suerte de haber estado sesionando con Él dos días más tarde. Ella se volvió a familiarizar con los dedos de su Amo y su vibrador. Ella fue capaz de orgasmar mientras estaba recibiendo muchos y diferentes estímulos, unos dolorosos y otros placenteros, probablemente asistida con algunas ataduras. Durante otro fin de semana, esa mujer también ha experimentado orgasmos con la verga de su Señor muy dentro de ella. Estos orgasmos son definitivamente diferentes de los forzados, con o sin contacto, y también de los que ocurren con el uso de un vibrador.
 
La sumisa protagonista de esta historia puede ser un poco adicta a los orgasmos, pero también es adicta a su sumisión, en especial, cuando se encuentra en ese estado profundo de inconsciencia debido a su placer. Indudablemente, también es adicta a su Dominante.


jueves, 6 de agosto de 2020

De verdad, ¿piensas que eres un Dominante?

Cuando en los inicios de Internet, debido a mis inquietudes dominantes, empecé a visitar sitios y salas de char relacionados con el BDSM, la D/s, etc., descubrí personajes muy interesantes. Los podría definir como bichos raros. Esto, en aquellos años, hoy en día, también existen. Sin embargo, me siguen llamando la atención y, realmente, me asustan muchísimo, al igual que a montones de sumisas y esclavas. Son todos esos personajes que se dicen Dominante, Maestro, Señor o Amo.

De acuerdo, siempre tengo en cuenta el hecho de que el número de dominantes supera con creces al número de sumisas. Al igual que en cualquier otro sitio de citas, el número de hombres sobrepasa al número de mujeres. Sin embargo, después de leer y observar a algunos de esos hombres, no hace falta que alguien que tenga la menor pista de esto, se dé cuenta que muchos de ellos no tienen ni idea de lo que son. Cualquiera puede reivindicarse ese título, ir a uno de esos sitios e intentar representar el papel. De todos modos, uno de los principales obsequios para mí, se relaciona con el viejo adagio: “El que ladra más fuerte intenta llamar la atención sobre sí mismo,” y lo más importante aún, que no se parece en nada a lo que dice. En cierto modo, es probable que esté tan lejos de su realidad, de ser dominante que, incluso, es divertido.

Para mí, otro problema son todos los chicos que están entre los 20 – 30 años que se proclaman Dominante o Maestro. ¿De verdad? ¿Un chico tiene a esa edad la experiencia y el conocimiento, la madurez y la autoconciencia para ser realmente un buen dominante? Probablemente, haya algunos que la tengan. Por mi parte, sé que cuando tenía esa edad no había forma de hacer, entender y realmente comprender lo que implica ser dominante.

Mucha gente piensa que parece divertido tener a una mujer inclinada hacia abajo y que te adore y haga lo que le pidas. Que podía ser divertido, el poder vencer a una mujer y hacerla disfrutar, ahí radica el problema principal… parece divertido, así que debería poder hacerlo. ¡Erróneo! Hay una gran diferencia en pensar que se ve divertido y tener una personalidad dominante auténtica, imprescindible y necesaria, para dominar a una mujer. Cualquier Dominante o Maestro real te dirá que lleva mucho tiempo conseguir el conocimiento y la madurez para ser capaz de manejar todo lo que se te presente en este de la dominación. A veces, puede ser muy exigente y difícil, y ciertamente, no todo es diversión ni juegos.

Me preocupa la seguridad personal, física y psíquica de muchas sumisas, en especial, las novatas en este estilo de vida. Pueden encontrarse en situaciones que puedan no ser de su mejor interés. Una sumisa con experiencia normalmente detecta a un dominante que no tiene experiencia, igual que una mosca puede detectar un cubo de basura. Estos auto definidos dominantes desprestigian muchas posibles relaciones D/s, M/s o similares.

Las sumisas necesitan tomarse su tiempo, conocer a la persona que consideran su dominante potencial y educarse lo mejor que puedan. Si comienzas a ver algunas banderas rojas ondeando, probablemente hayan muchas más que aún no puedes ver.

Por mi parte, no pretendo ser el mejor dominante. Siempre estoy convencido de que hay un margen de mejora, y aprender más. Algo así como la formación continua en el trabajo. Nunca puedes dejar de aprender, desarrollarte y crecer. Es un proceso en constante evolución. También he aprendido mucho de las sumisas en general, dado que me han enseñado bastante, por ejemplo, conocer mejor su alma sumisa y su cuerpo, compartir situaciones necesarias para estar mejor preparado, mejor formado y ser más intuitivo. Soy el primero en admitirlo, cuando no sé algo o puedo estar equivocado. Un dominante no es perfecto, al igual que todas las demás personas no son perfectas. Soy consciente de que estar abierto a esto y mostrar disposición a aprender y admitir errores, se conseguirá más con respecto a la sumisa que con cualquier otra cosa. ¿Esto nos debilita? De ningún modo. Creo que esta actitud o disposición muestra más fuerza para afrontar y discutir los defectos y desviaciones de las sumisas, que intentar actuar de manera perfecta y como si el dominante lo supiera todo.

Mi punto de vista principal es que las sumisas deben tener cuidado cuando se trata de un dominante potencial. Investiga y trata de averiguar con quién estás tratando. Si alguna vez tienes dudas, pregunta a alguien de este estilo de vida. La mayoría de los dominantes y sumisas estarán encantados de ayudarte en estas situaciones para que tomes una buena decisión. Nunca te sientas mal o avergonzada por pedir ayuda. Este estilo de vida es una comunidad y su gente estará más que feliz en ayudar a sus sumisas. Sea precavida en todas sus decisiones y nunca dudes en preguntar.

domingo, 2 de agosto de 2020

Imaginario

Él dejó de escribir, cuando ella entró en la habitación. Su belleza era cinética. Siempre en movimiento perpétuo.

Él pasaría mil días observándola.

Él desearía, a través de muchos años, mantenerla en su vida.

El Dominante sonrió, perdido, girando en espiral, preguntándose lo que él había hecho para merecerla. “Terminaré pronto,” él dijo. Nunca quiso olvidarla.

“Toma todo el tiempo que necesites,” ella dijo, besando sus labios suavemente. “Me siento orgullosa de ti.”

Él abrió sus ojos. Ella se había ido, volvió una vez más a las palabras en la pantalla, con sólo las piezas de un sueño que quedaba en el espacio.

sábado, 1 de agosto de 2020

Admitiendo tus secretos más oscuros

A través de los años, por varias personas que han flotado dentro y fuera de su vida, ella ha sido retada a pensar sobre sus fantasías más afiladas, de una manera diferente. Al dar un paso fuera de su propia zona de seguridad auto impuesta, al hacerlo ha encontrado una mayor aceptación de sí misma. En muchos sentidos, ha sido un viaje largo y muy extraño, pero, como un viejo amigo está acostumbrado a decirle: “No hay mucha más libertad al otro lado del miedo.” Extrañamente, esto le ha demostrado ser una verdad en su sexualidad, tal como lo ha sido en otras parcelas de su vida.

Me gustaría desafiar – a mis lectoras – a hacer lo mismo. Abrir tu mente y alejar tus miedos, el miedo a ser juzgado. Si no tuvieras miedo… podrías explorar absolutamente cualquier cosa que quisieras sin el miedo a ser juzgado, la preocupación de la falta de una pareja adecuada, o el miedo social o las represalias legales… ¿dónde te llevarían tus fantasías? Piensa sobre tus límites – tanto suaves como difíciles. ¿Por qué están los límites? ¿Por qué piensas que son social o moralmente inaceptables? O, ¿es simplemente por tu miedo?

Como modesto conocedor de la condición de la  mujer sumisa, e imagino que esto es probablemente verdad en el 80 % de la población sumisa, ella tiene una respuesta estándar cuando un dominante le pregunta sobre sus límites. Pero, ¿qué pasa si ella mira a esos límites de una manera diferente? ¿Qué haría si abriera su mente a la reconsideración.

Vamos a dar un paso más y pensar sobre el innato deseo de agradar a sus dominantes. Por lo general, la mujer sumisa es una persona ávida por complacer a la gente, algunas veces en su propio detrimento. Pero, complacer a su Dominante, es un nivel muy elevado en su lista de prioridades. Supongamos que él le pide hacer algo de su lista de límites difíciles. ¿Pondría ella de lado sus propios sentimientos sobre esto y lo haría para agradarle? Y si ella no quisiera, ¿qué clase de sumisa le hace ser?

El proceso de pensar en esto, podría llevarla siempre alrededor de unos círculos. Entonces, ¿cuán lejos tiene que llegar para agradarle? ¿Está bien dejar a un lado sus propios límites para agradarle? ¿Es justo para él, pedir que ella ponga al margen sus propios límites para su propio placer? ¿Es aceptable ser sumisa a un hombre que, incluso, le pide dar un paso más en esos límites establecidos?

Y peor, ¿si fueran sumisas a un hombre que nunca esperase que ellas hicieran otra cosa que se encuentre dentro de su seguridad confortable? ¿No sería aburrido después de un tiempo? Personalmente, opino que a la sumisa convencida, valiente y que se precie, le gusta ser retada y desafiada. De lo contrario, se aburriría. Y dudo de que quisiera estar unida a un Dominante que no le pida que se abra, abrirse para complacerle, al igual que para crecer y aprender.

Y, por si acaso, a las sumisas que me leen, que piensen si estarían dispuestas a admitir o hacer algo por lo contrario que normalmente hacen. Muchas sumisas me dirán que les gustarían un spanking muy duro (algunas saben lo que hacer…), pero, ¿cuántas saldrían y dirían que admitirán realizar sus deseos más oscuros.

Sé valiente. Admítelo. Hay mucha libertad al otro lado del miedo.