viernes, 27 de enero de 2012

Castigo y disciplina

Me preguntaron hace poco sobre la diferencia entre el castigo y la disciplina. Observo que este tema siempre suscita mucha confusión. En el lenguaje cotidiano, la disciplina se usa con frecuencia como sinónimo de castigo. Pero creo que, dentro de la D/s, existen dos conceptos diferenciados. El castigo, como yo lo entiendo, es un acto que se realiza cuando la sumisa ha hecho algo mal. Esta ha hecho, deliberada o negligentemente, algo que no debería haber hecho. Ha prometido obediencia y luego ha fallado. Su dominante la perdonará, pero mientras tanto se siente culpable. Castigarla permite que expíe su culpabilidad. Ella necesita alguna especie de acto físico que tenga un gran simbolismo, de modo que pueda someterse a una forma de penitencia. El peso de la culpa no puede ser levantado a menos que ella sienta que tiene el derecho a ser nuevamente una mujer buena y que solamente puede lograrlo si paga el precio de su desobediencia. Por eso, creo que es esencial que la sumisa nunca sea castigada, al menos y hasta que haya admitido su ofensa y esté plenamente persuadida de que merece un castigo. Si no está convencida, el castigo no servirá para nada. Incluso, puede hacer daño alimentando un resentimiento que no puede ser reconducido a la sumisión voluntaria de sus deseos. 

Por el contrario, la disciplina es parte de un proceso continuo. La disciplina es, hablando correctamente, solamente otro nombre para el proceso de dominación y sumisión. Es lo que el dominante practica cada día. Una sumisa está siempre bajo disciplina. Existen normas, procedimientos y cosas que ella debe hacer o no hacer. La sumisa necesita sentir la presión constante del deseo de su dominante por obedecerle. Esto no significa que ella deba estar continuamente gimiendo bajo el yugo (aunque es un sonido que a cualquier dominante nos gusta oír de vez en cuando). Con frecuencia, él puede controlar con un ligero toque. La disciplina no es un conjunto de procedimientos específicos, es un estado mental. Repito: la buena sumisa está siempre sometida a la disciplina.

Sin embargo, algunas veces, el dominante siente la necesidad de apretar la tuerca. Es, en ese momento, cuando él puede optar por iniciar la negación del orgasmo u obligarla a realizar ciertos rituales impuestos o actos simbólicos o simplemente darle un buen spanking. Unos azotes disciplinarios son la expresión más directa de su dominación. “Voy a azotarte porque me da la gana. Voy a azotarte porque lo necesitas. Si lo quieres realmente en este momento, no es algo que me preocupe. ¿Te preocupa a ti?”

Lo que el dominante quiere por encima de todo, es que su sumisa realmente quiera agradarle. No se trata de si le gusta el dolor o la humillación o cualquiera de las otras cosas que él pudiera infligirle. Para él, es fundamental que en el mismo corazón de su ser sexual exista un profundo deseo de complacer.

La disciplina es solamente un medio por el cual, ella está capacitada para expresar su deseo de agradar. El castigo es lo que sucede cuando ella olvida que quiere, por encima de todo, agradarle y, a su vez, agradarse a sí misma. El ritual del castigo levanta la culpabilidad de ella y hace que se ajuste al proceso de disciplina para ser reintegrada.

lunes, 16 de enero de 2012

Flotando por encima del dolor

Admito que ella estaba nerviosa por el dolor que iba a sufrir. Le dije que serían unos azotes muy fuertes. Justo en cuanto yo llegara. Esta era la parte más difícil para ella. Por experiencia, ella sabía que las cosas siempre dolían más después de que yo llego.
La gente habla sobre el precalentamiento. Empezar despacio, con cuidado, para llegar a la parte más dura del dolor. Pero, mis calentamientos no son físicos. La llevo a ese lugar con mis besos, mis caricias y mis palabras. Y luego, cuando la azoto, justo con dos o tres buenos cachetes en cada una de sus pálidas nalgas, de modo que ella pueda sentir la fuerza del impacto. Pero, no llega el suficiente dolor que pretendo a su trasero.
Aunque hoy, no habrá preparación. Me sentaré en una silla y la inclinaré para que se ponga atravesada sobre mis piernas. Admiraré sus nalgas, suaves, redondas y pálidas y vulnerables. Y luego, empezaré a azotarla con la mano. Un largo, duro y deliberado azote, por la única razón de mi placer.
Pero entonces, mientras iba para su casa, donde ella me esperaba para recibir mis azotes, empecé a enviarle SMS sobre cómo servir mejor a mi polla con su mano. Mis mensajes volaban hacia ella. Como consecuencia de los juegos previos que inicié ayer,  se sentía asustada y excitada a la vez.
“Entonces, ¿estás preparada?” Le escribí.
Sospecho que está frase la provocó y la envió a ese estado de excitación y temor.
“Sí, Señor,” me respondió. A ella, le constaba que esto iba a ser como yo quiero que sea.
Temblor y nostalgia.
“Mi boca se hace agua, Señor. La boca de mi coño y mi boca que también es coño.”
“Soy sensible, Señor. Sensible, caliente y vulnerable.” Me escribió.
Ella sabe que así es como yo la quiero.
“Así es como soy, Señor. Así es como era. Usted me puso en esta situación con tres frases cortas.” Ella le escribió.
Y, cuando yo llegué, ella estaba en esa posición de entrega tan profunda que, incluso, ese primer golpe fuerte con la palma de mi mano sobre la tierna carne de su culo, no acusó el dolor que debería haber llegado con ese primer golpe. La azoté una y otra vez. Tal vez, cinco, seis o siete veces sobre una de sus nalgas antes de cambiar a la otra. Luego, una pausa para unas palabras de admiración y los azotes continuaron con un solo grito ocasional de: “Señor, me está haciendo daño.”
Sin intentos automáticos para retorcerse, sin patadas inconscientes para desviar su dolor…este último llegó más tarde, cuando la puse sobre el colchón que era de cuando yo la azotaba con la hebilla de mi cinturón o con la palmeta de madera o cuando yo usaba la fusta. No creo que los azotes con la fusta llegaran mucho después, aunque no con muchos azotes, mientras ella me chupaba la polla. Los detalles se han difuminados.
El cinturón le dolía. Aunque no tanto como yo sospechaba. Y la fusta… aunque me esforzaba bastante para auto controlarme. No tenía mucha intención por usarla. Me sentía como una bestia cuando la cogía con mi mano, aunque era capaz de controlar mi brazo, a ella le dolía lo suficiente. Sólo lo suficiente.
Pero, la mayor parte del tiempo, lo pasaba besándola. Me ofrecía su boca suave, húmeda y receptiva para que yo me regocijara de placer. Y la cadena apretada alrededor de su cuello y ella se sentía totalmente adueñada y poseída por mí. Y ella era consciente de que yo era su dueño y ella estaba flotando y sirviendo y todavía sintiéndose muy excitada, excepto ahora que, realmente, puede decir que su culo le duele muchísimo y marcado con franjas de ronchas de la desagradable palmeta de madera y del cinturón.
Y cada golpe era un beso. Y horas después, todavía se sentía en ese estado de excitación.
“¡Qué suerte tengo, Señor!” me dijo.

lunes, 9 de enero de 2012

Las emociones de la sumisa y el Dominante.- Parte II

Mujeres… emociones… mujeres… emociones…mujeres… así te haces una idea. Las dos parecen ir de la mano y ser sinónimos. Yo no diría que este sea siempre el caso, puesto que cada una es diferente. Sin embargo, la mayor parte de las mujeres son criaturas muy emocionales. Mucho más que los hombres. O, al menos, la mayoría de los hombres. Hay excepciones en la regla. Pero, creo que, en general, todos estamos de acuerdo que las mujeres son emocionales y los hombres no lo son tanto.
Si esto lo llevamos un poco más lejos y al ámbito sexual, esto parece ser cierto también. Cuando se trata del sexo, para las mujeres es una experiencia emocional. Ellas necesitan sentir una conexión y es algo más que un acto físico. Una vez más, siempre hay excepciones a esto. Hay montones de mujer que disfrutan el sexo solo por el sexo. Sin embargo, para las mujeres, puede ser una experiencia muy emocional. Se acercan al mismo desde un lado mucho más mental y emocional que sus homólogos masculinos. Ellas no solo buscan tener sexo por el placer de tener sexo, sino que piensan mucho más profundamente al considerar que es un acto íntimo con otra persona.
Para los hombres, bueno…nos gusta el sexo. Miramos a la mujer en términos de si la encontramos atractiva y tenemos sexo con ella. Así es como nosotros somos. Así es como nosotros pensamos. El sexo para los hombres es muy físico. Eventualmente, puede llegar a ser emocional, pero nosotros disfrutamos del placer físico del sexo. No hay otra manera alrededor de este tema. Así es como es, así es como somos. Pensamos por debajo de nuestro cinturón muchísimas veces y todos sabemos la cantidad de problemas que nos puede causar. Esto es algo que muchas mujeres realmente no comprenden, puesto que  piensan emocionalmente.
Para muchos hombres, podemos tener una gran novia o esposa que amamos muchísimo, tener una buena vida en casa y un gran trabajo y todavía querer tener sexo con otras mujeres,  arruinando potencialmente todo lo grande que hay en nuestra vida. ¿Por qué? Porque somos atraídos por otras mujeres y queremos tener esa experiencia con ellas. Es un deseo puramente físico. No tiene ninguna relación con nuestra vida familiar o ser querido. Esto no quiere decir que la queramos menos. Es sólo nuestra manera de pensar. Esto no es así para las mujeres. Puesto que ellas actúan y piensan bajo el influjo de las emociones. Si ellas quisieran o tuvieran relaciones sexuales con otras personas, podrían sentirse potencialmente muy angustiadas. Podrían causarles estragos en sus sentimientos al descubrir fuera la manera de tratar lo que tienen en casa con respecto a lo que ellos han hecho con otra persona. Mientras tratan de averiguar lo que ambos han estado sintiendo, esto puede convertirse en una batalla interna entre ellos
Por lo tanto, en este punto usted se está preguntando… ¿qué tiene esto que ver con ser Dominante o sumisa? Bueno… usted tiene que ser consciente que todo lo que he mencionado, tanto si está de acuerdo o no, puede estar involucrado en una relación del tipo de la D/s. ¿Por qué lo preguntas? Porque una sumisa, como ya he hablado en el post, puede tener una amplia gama de emociones que son muy intensas cuando ella empieza a moverse en la D/s y encara su alma sumisa. Este puede ser para ella un momento mental y emocional muy difícil, cuando empieza a aceptar quién es ella y lo que necesita ser. Ahora, usted echa problemas sexuales en la cesta, sabiendo que ella es muy sensible sobre las actividades sexuales también y al combinarlas con las otras emociones, ella se está enfrentando, tratando  e intentando justificar en su mente y usted tiene un cóctel tan completo de emociones que están por todo el mapa.
Las probabilidades son, como la mayoría de las sumisas con las que he hablado y leído, junto con su sumisión, que tengan un despertar sexual muy intenso. Están descubriendo que no solamente están esperando ser un ser sexual abierto, sino que es perfecto ser de esta manera. No hay nadie allí mirándolas por estar abiertas sexualmente. No hay ninguna razón para que ellas se sientan presionadas para mantenerlo y ocultar quiénes ellas quieren y necesitan ser. Esperan expresar libremente su sexualidad. Su libido está ahora a toda velocidad. Esto se suma a la mezcla de cosas que están pasando por su mente y su cuerpo. Ella está sintiendo sensaciones  que, de alguna manera, nunca antes había sentido. Maneras que ella desconocía que pudieran sentirse con esa intensidad. Maneras que, ni incluso, sabía que fueran posibles.
Como Dominante, es mejor que seas plenamente consciente de todo lo que está pasando en el interior de tu sumisa. Es mejor que seas capaz de comprender de dónde viene y lo que puede estar pasando por su mente. Esto puede ser muy difícil para muchos dominantes, puesto que no piensan de esta manera. Los Dominantes nos acercamos a las cosas de manera diferente a ellas. Sin embargo, usted tiene que ser capaz de pensar como ella, hasta cierto punto, para ser capaz de comprenderla. Es su trabajo entenderla. Ella está ahí, en un charco de  emociones, sentimientos, liberación sexual, etc y está buscándote para que la lideres, la guíes y le muestres el camino. ¿Cómo puede usted hacer esto si no comprende y no tiene una idea de lo que está pasando en el interior de ella? ¡Usted no puede! Existe el inconveniente de que como hombre, un dominante no es emocional. Él no puede tener en cuenta mucho de lo que está pasando, piense en las cosas con lógica y tome una decisión informada sobre cómo proceder. Con esto no quiero decir que un Dominante no debiera preocuparse, sentir, mostrar afecto y un lado más amable y tener también emociones. Absolutamente, él puede y debería. Sin embargo, no es tan frecuente como en su sumisa. Él tiene que mantener la cabeza fría para poder liderarla por la senda de su viaje.
Usted puede atarla, azotarla, tener sexo salvaje con ella y exigirle que haga las cosas que usted crea conveniente. Sin embargo, ¿puede usted hacer frente a sus emociones y a lo que ella está sintiendo después de que usted haya hecho esto? Es mejor que encuentre otra forma, porque este será un momento crucial. Ella tiene emociones sobre su propia sumisión, sobre los actos sexuales que usted acaba de obligarla que  haga y sobre usted, su Dominante. Usted necesita ser capaz de comprender esto, hablar de esto con ella, guiarla a través de todo esto y cuidarla. Sea capaz de hablar y discutir abiertamente estas cosas con ella para ayudarla a comprender lo que ella está sintiendo y por qué ella lo está sintiendo. Este es un tiempo importante para fortalecerla y cuidarla. Esto la reafirmará en todo lo que has estado diciéndole y lo que ella está sintiendo, si la nutres de la manera correcta. Si no lo haces, estará en condiciones de sentirse presionada, hacer que se retire y cause problemas para los dos. Los problemas se pueden evitar fácilmente con la atención y el cariño adecuado. Si se hace correctamente, ella se acercará mucho más a usted, se someterá más e, incluso, será más tuya de lo que ha sido antes. Y esto, amigo mío, es una cosa muy hermosa.
Es muy importante ser capaz, al menos, de tratar de ver y comprender todo lo que hay que saber sobre tu sumisa. Desde sus necesidades mentales y emocionales hasta las físicas. Saber todo lo que pasa por ella para que puedas ayudarla lo mejor posible. Sin saber estas cosas y sin estar dispuesto a aprender y conocer, es como el ciego que guía a otro ciego. Merece la pena el tiempo y el esfuerzo que dediques a aprender y conocer todo lo que puedas. Ambos os beneficiaréis a lo largo del tiempo. Asumiendo que lleguéis a disfrutar de una relación larga y no corta, porque no la comprendías y la relación se hizo pedazos. En la mayoría de los casos, por todo lo que he escrito anteriormente, es el dominante quien trocea la relación, por desgracia.

domingo, 8 de enero de 2012

Dolor en el horizonte

“Ha sido prometido. Ha sido decretado. Mañana, él llegará. Entrará en mi casa. Subirá a mi habitación. Se sentará en mi cama con su espalda apoyada contra el cabecero.
Me cogerá, me pondrá sobre sus piernas, mi vientre desnudo, apretado contra su regazo complemente vestido.
Y luego, para su placer, porque él lo quiere así. Porque me quiere, me azotará. Fuerte. Muy fuerte, fortísimo…
Algunas veces, un azote es otra forma de abrazar.”
Pensaba ella…



miércoles, 4 de enero de 2012

Las emociones de la sumisa y el Dominante.- Parte I

“¡Te avisé! Te dije cómo sería esto. Ya te dije lo intenso que podría ser y probablemente llegaría a ser. Ya te dije lo emocional que sería todo esto para tí. Te dije que esto no sería como ninguna otra relación que hubieras tenido anteriormente. Ya te dije que sería muy difícil volver atrás, una vez que yo te hubiera llevado allí. ¿Me crees? ¿Pensabas que te estaba mintiendo? ¿Realmente estabas pensando que yo te decía cosas para atraerte? Tal vez, si… tal vez, no. Tú no tenías forma de saberlo. No tenías un punto de referencia. Nunca has estado aquí antes para ser capaz de entenderlo. Pero… ahora ya ves. Ahora lo has conseguido. Ahora comprendes. Ahora… ¡lo has probado y vivido y no quieres volver atrás!” Le decía a ella,
He leído bastante sobre muchas mujeres que decidieron abrazar y realizar su naturaleza sumisa. Ella sale del armario y se vuelve más abierta acerca de quién ella es y qué necesita ser. Pero, ¿sabe ella, realmente, para lo que es? ¿Realmente, sabe ella qué cambio emocional y mental va a tener? ¿Incluso, sabe ella realmente lo que quiere y está dispuesta a hacer? ¡No! No existe ninguna manera de que lo pueda saber.
En este sentido, hay varios aspectos que podemos observar. Hoy, solo quiero centrarme en las emociones. Más específicamente, en las emociones que surgen y comienzan a evolucionar una vez que ella da los primeros pasos y se pone en marcha en este estilo de vida. Una vez que una mujer sumisa se enfrenta a sus necesidades y deseos, y encuentra al Dominante adecuado para liderarla por este camino, es cuando las cosas se hacen mucho más profundas de lo que ella las hubiera podido imaginar.
Desde mi experiencia personal, puedo decir que ninguna mujer, no importa qué o cómo trates de explicárselo, puede comprender cómo sus emociones evolucionarán. Cómo sus necesidades crecerán. Cómo esto llegará a ser una “hermosa y única adicción” para ella. Esta no tiene manera de saberlo. A partir de ahora, ella no tiene un punto de referencia. El dominante puede penetrar en el alma de una sumisa con una cierta intensidad. ¿Cuán emocional llegará a ser? Hasta que realmente esté allí y sentirlo, en verdad, no puede saberlo ni comprenderlo.
De todos modos, conmigo, siempre sería requerida a estar abierta y ser honesta. Sería requerida a abrirse a sí misma y hacerme partícipe de sus pensamientos interiores  como ella nunca lo ha llegado hacer en su vida. Se enfrentaría a ser vulnerable como nunca antes lo ha estado en su vida. A muchas mujeres, esto les infunde miedo. Temor a tener que ser tan transparente. Miedo a tener que compartir su lado oscuro recién descubierto por ella misma. Temor a que le hagan daño por ser tan comunicativa. No hay nada que esconder ni vuelta atrás. Muchas veces, en el pasado, le han hecho daño, se ha retirado y le han puesto tantas barreras que necesita toda una cuadrilla de demolición para derribar esos muros. Este puede ser un momento muy emotivo para ella. Quiere esto y lo necesita, pero, al mismo tiempo, tiene miedo, conforme se va introduciendo más y más en este estilo de vida por conversaciones, fotos, tareas, etc.
Aquí es, donde tener el Dominante adecuado es tan importante. Es en este preciso  momento, cuando toda su sumisión se pone en equilibrio. Esto puede llegar a ser lo mejor del mundo para ella o, puede convertirse en la pesadilla que  tanto teme. ¿Quién tiene la llave para controlar en qué dirección se moverá? Su Dominante. Le corresponde el guiarla a través de esta jungla de emociones. Le toca apoyarla, hacer todo lo que pueda para que se sienta segura y demostrarle que la cuida. Él no está ahí solo para usarla, hacerle todas estas cosas duras y tratarla como una basura. Aunque esto puede ser lo que ella cree por todo lo que ha visto y leído en Internet. Está ahí para ayudarla, apoyarla y sostenerla. Está ahí para liderarla por este camino, ayudarla a enfrentarse a sus miedos y ver que le explica lo que dice y es lo que él dice que es. Que no está ahí para ponerla por los suelos, sino para mantenerla levantada. Es a través de este apoyo y cuidado cuando ella empezará a creer que su Dominante está ahí por ella. Que, realmente, quiere ayudarla a ser lo que ella necesita ser de una manera cariñosa y amorosa. Que no quiere cambiarla, sino que quiere abrirla y ayudarla a extender sus alas para ser lo que ya es de una manera definitiva.
En la sociedad, hay montones de dominantes o, pseudo dominantes. Harán todo tipo de afirmaciones. Muchos piensan que se trata de tener a una mujer inclinada ante ellos, puesta de rodillas, succionándole su pene cada vez que ellos quieran, etc. Piensan que sería bueno tener una mujer para hacer cualquier cosa que ellos digan. Lo que ellos no saben y no se dan cuenta, es que se va mucho tiempo y esfuerzo en una sumisa al apoyarla y cuidarla. No se dan cuenta que, en términos contradictorios, que contra más se den a ella, más recibirán de ella. Hay muchísimo trabajo por la parte mental y emocional de una relación D/s, antes de que realmente puedas apreciar y aceptar la parte física del mismo. No es de extrañar que muchas de las sumisas que he tenido conocimiento, hayan tenido problemas con este estilo de vida de la D/s. Afortunadamente para nosotros, los buenos Dominantes (sí, me estoy sobrevalorando a mí mismo), tiramos y seguimos delante de una sumisa manteniendo su curso y búsqueda, incluso después de una o dos malas experiencias.
Mi punto de vista es este... a veces, hay momentos muy emotivos en una sumisa al enfrentarnos con lo que ella es. Se requiere mucho trabajo y esfuerzo para ser capaz de guiarla y conseguir que se sienta cómoda con su nueva realidad. Ella necesita un Dominante detallista y fuerte que sea capaz de trabajar a través de este proceso con ella y que también quiera trabajar a través de todo esto con ella. Si te tomas el tiempo para construir esta base, mostrarle su camino, mostrarle lo grandioso que esto puede ser, cuidarla, quererla y apoyarla, entonces, estás construyendo unos fuertes cimientos para su futuro y, también, el tuyo. Ella va a ser mucho más leal y ella misma se entregará por completo, si ve y sabe que estás dispuesto a darte también. Si su base es débil, bueno… no se sorprenda cuando la casa empiece a venirse abajo. No es culpa de nadie, sino de usted mismo como su Dominante. Ella no tiene manera de saberlo de otra manera y está contando con usted para aprender y liderarla.
¿Puedes hacer esto? ¿Puedes construir una base sólida para que ella tenga sus pies en suelo firme? ¿Puedes trabajar con ella de la manera que necesita y se merece? ¿Puedes entregarte a ella, para  que, en reciprocidad, pueda entregarse a tí? ¿Puedes? ¡Estupendo! O ¿es mejor no actuar cuando tienes montones de problemas que no se pueden resolver? Ella se merece lo mejor y todo lo que tú tienes. Si no puedes darle eso, entonces, es mejor que te quedes en la piscina infantil hasta que hayas crecido lo suficiente para nadar con las personas adultas.


domingo, 1 de enero de 2012

Crecimiento

Uno de los aspectos del intercambio de poder en una relación D/s y que la sumisa genuina valora muchísimo es la habilidad de crecer como persona, así como mujer. No solamente aprende a ser una buena sumisa, sino también aprende a ser ella misma; con lo cual hace bien y puede hacerlo mejor.
Una de las cosas que una sumisa no suele llevar bien, es el lidiar con el estrés. Tiende a preocuparse mucho y, algunas veces, pone demasiada energía en la preocupación y no la suficiente energía en solventar el problema, si puede o no puede preocuparse tanto.
En cierto sentido, esto va al corazón de la dinámica del intercambio de poder con su Dominante puesto que su pareja toma decisiones en su nombre. Aunque, él le explique lo que ha hecho o va hacer. Ciertamente, habrá momentos en que ella no esté de acuerdo con sus decisiones. Algunas veces, hará bien en no estar de acuerdo. Otras, podía haber sido mejor si ella hubiera ido a su manera. La conciliación no suele ser fácil.
Sin embargo, cuando ella está reconciliada con el hecho de que él es su Dominante, hace lo que él cree correcto para ella y su familia, si fuera el caso. Si el Dominante es coherente consigo mismo aceptará sus opiniones y escuchará con atención todo lo que ella le diga. Al final del día, él tomará la decisión por sí mismo y se hará responsable de la misma. El trabajo de la sumisa es apoyarle en tomar esas decisiones. Tal vez, para la sumisa que esté leyendo este artículo, sus palabras pueden ser una enorme curva de aprendizaje. Pueden ayudar a la sumisa a desarrollar su atención.
Si nos encarrilamos en contra de lo que pasa entre la pareja, será peor.
Una sumisa me dijo hace poco que su Dominante y ella habían usado con frecuencia la frase: “Los árboles no le dejaban ver el bosque.” Por lo tanto, ella prestaba mucha atención cuando leía esta frase.
Si estás perdida en el bosque, esto no significa que no hagas algo. Acepta que estás perdida y presta atención en conseguir salir de allí. La respuesta requerida es que necesitas mucha atención, pero en nuestra mente, a menudo amplificamos enormemente el estrés y la carga asociada a las cosas o los aconteceres.”
Sí, culpable de los cargos.
Pero, lo que es maravilloso al ser sumisa, es que el hombre dominante y correcto puede enseñarte mucho sobre tí misma. Como sumisa, tu sitio no es servir, sino crecer; florecer bajo su cuidado atento e inteligente.Entonces, el poder de la D/s se magnifica.


jueves, 29 de diciembre de 2011

¿Sumisa de dos dominantes?

¿Puede una mujer sumisa doblar la rodilla a dos Dominantes a la vez? ¿Puede ella servir a dos Amos? Mi conjetura es que la mayoría de las sumisas dirían que no. La sumisión no es algo que ellas se tomen a la ligera. La verdadera sumisa no se entrega fácilmente, no sin mucho corazón – buscando y con la debida consideración si es el hombre adecuado para ella. Pero, una vez que  deciden entregarse, las sumisas ponen todo su corazón en su compromiso. Al menos, de acuerdo con mi experiencia.
Y, sin embargo, esto no siempre es así. Especialmente, si ella es nueva en todo esto y todavía está buscando su camino, insegura en cuanto a la profundidad de su sumisión, dudando hasta dónde podría o debería dejar que un dominante la llevara. Entonces, podría no querer comprometerse tan profundamente. De hecho, si me pidiera un consejo, le diría que es mejor probar primero el agua. Una especie de encuentro limitado le enseñará mucho sobre ella misma y qué clase de sumisa es y le ayudará a tomar la decisión correcta cuando llegue el momento de comprometerse. Por eso, no escribo  mucho en este blog  sobre el someterse a más de un hombre a la vez, sino de una serie de encuentros que estén a la altura de aceptar a alguien como su Dominante.
Por supuesto, una situación en la cual, su dominante la preste a otro para jugar, no cuenta como servir a dos dominantes a la vez. Ella permanece sumisa solamente para uno; su motivo es jugar con otro principalmente, porque su dominante lo quiere. Le agrada prestarla, que ella sepa que él está contento y que le gusta.
Permítame hacerle una pregunta relacionada con esto: ¿Puede un dominante aceptar la sumisión de más de una sumisa? O, más bien ¿debería? No es difícil, si esa es la manera que él es, puesto que un dominante hace trampas, especialmente, si sus relaciones son en gran parte online. No me importa discutir aquí si eso es una buena cosa o no. A este respecto, las reglas que rigen en las relaciones D/s me parece que no son diferentes de las del mundo vainilla. Honesto e íntegros deberían ser nuestros objetivos. Pero, ¿es posible para un dominante comprometerse abiertamente con más de una sumisa, siempre y cuando cada una de las partes sea consciente de las otras? Supongo que aquí estoy extraviado con el tema del polyamor. Existen montones de escritos sobre eso y no tengo nada que añadir en este tema al debate en general. Pero, en cuanto al tema de la D/s, pienso decir que más de una sumisa por dominante pudiera ser posible, si las relaciones están todas a un nivel menor de un compromiso total. Pero, creo que sería difícil hacer malabarismos con que estuviera más de una totalmente dedicada a él. Tal como he comentado antes, las sumisas pueden ser terriblemente exigentes con su tiempo y energías. Ellas esperan mucho, con razón, porque dan mucho. De hecho, con frecuencia, ellas lo dan todo.
No es solo un punto de vista práctico, de cuánto tiempo y energía están disponibles. La mayoría de la gente quiere ser una persona especial, tanto si son vainillas o de la D/s. Ellas quieren sentirse valoradas por encima de todas las demás que él ha elegido. Soy consciente de que las generalizaciones son peligrosas, en cuanto a las relaciones se refieren. No hay ningún tipo de combinación, no hay manera de arreglar las relaciones sexuales que usted posiblemente concibiera, que alguien en algún lugar no esté viviendo en un estado de feliz plenitud. Al mismo tiempo, creo que la mayoría de los dominantes, finalmente, quieren comprometerse solamente con una sumisa y viceversa. Tal vez, termino diciendo que, en este aspecto, todas son como tantas otras.  La gente de la D/s no somos muy diferentes de las demás. Después de todo, si nos pinchan, ¿no sangramos?

viernes, 23 de diciembre de 2011

Juguete para follar

Lo hemos hablado, por lo tanto, ella sabe lo que le espera. Ella quiere ver lo lejos que puede ir por este camino. Voy a usarla exactamente como me plazca. No voy prestarle atención a sus necesidades o preferencias físicas.  Sabe que voy a follarla exactamente cuando yo quiera, como me guste. No me importa si está preparada o no quiera. No voy a esperar o requerir ninguna respuesta de ella. El objetivo es no darle su placer, es que lo disfrute de mí mismo. No habrá ningún juego previo en el sentido de que esté aceptado, al menos, no del tipo que está diseñado para excitarla, para hacerla receptiva.
Si tal cosa es posible, es un ejercicio de total objetificación. Ella tiene tres orificios. Voy a usar todos y cada uno de ellos como me apetezca. La penetraré y en cualquier momento que yo quiera. Jugaré con ella, sometiendo su cuerpo a un minucioso examen, pellizcando, fisgoneando, metiendo y penetrando, justo como me gusta. Ella puede hacer algún ruido, pudiera ser impulsada a moverse de ciertas maneras, pero mis acciones no se realizarán con el fin de conseguir una respuesta de ella. No es que yo quiera prohibirle el placer de ser follada. Ese no es el tema. No me importa si lo hace o no.
Es probable que yo la quiera mantener desnuda durante mucho tiempo, solo para tenerla disponible en cualquier momento para cualquier cosa que se me pase por la mente. Después de un rato, parecerá un poco desaliñada. Esta pudiera ser la parte más difícil para ella. Sé lo mucho que a una mujer le gusta aparecer lo mejor posible. Empapada de sudor, con olor a sexo, despeinada, su cara rígida con el semen, algunas marcas de color rojo en su culo o en sus pechos, ella parecerá un espectáculo. Desde mi punto de vista, un regalo para la ojos. Me seduce la idea de reducirla a algo que yo uso y la dejo de lado hasta que necesito usarla nuevamente. Pero, estará esperando a que no saque ninguna fotografía.
Por supuesto, ambos sabemos que ella va a conseguir un intenso placer de todo esto. No es el placer que procede de tener sus pezones mordisqueados y dulcemente chupados, no es el placer que viene de un dedo rodeando su mojado clítoris justo con el ritmo y la presión que a ella le gusta. No es el placer de los besos tiernos en su boca, ni el placer de una polla dura penetrándola con el ritmo adecuado en su posición favorita (y ella tiene una, no todas las mujeres). El placer que recibirá, estará en saber que ella no es nada, excepto un juguete, un objeto que puede ser recogido, jugar con él y luego dejarlo a un lado. Ella me ha hablado de la intensa excitación que siente siendo humillada cuando es objetificada de esta manera. Es solamente el aspecto justo del abuso y ella lo anhela. Por supuesto, no puedo garantizar que no vaya a recibir alguna satisfacción de los actos físicos que le haga. Pero, puedo estar bastante seguro que su humedad (y que, por cierto, va a estar bastante húmeda) será casi en su totalidad el producto de realizar su profundo deseo de agradarme. Ella quiere ofrecerse a mí de esta manera. Creo que lo quiere e incluso que lo desea más que yo. Pues voy a jugar mi parte con entusiasmo.
Sin embargo, hay una paradoja. Si yo no supiera que ella quiere que esto sea así, yo no podría hacerlo. Entonces, sería realmente un maltrato. De hecho, ella sabe que yo quiero realizarla sexual y totalmente. Pero, por supuesto, si ella siente que lo estoy haciendo para obligarla, simplemente porque sé que  lo quiere, no funcionaría. Tengo que convencerme de que ella realmente quiere que la use de esta manera, de que quiero reducirla a un objeto. Y lo hago. Voy a sentirme bastante excitado, no hay duda de ello. Pues estoy excitado también por su excesiva excitación.

martes, 20 de diciembre de 2011

La sumisa sola.- Anexo II

En mi tercera parte de la serie de la Sumisa Sola hubo un comentario de una lectora sobre un problema bastante común, a saber, una mujer casada que descubre que es sumisa, que su marido no es dominante y, además, que él no está dispuesto a permitir que ella busque su propio camino.
¿Sucede esto frecuentemente? No lo sé. Ciertamente, mucha gente casada comete adulterio por múltiples razones. A menudo, el marido de una mujer puede pensar que ella es frígida y no responde, sin saber que en los brazos de otro hombre, ella arde, se quema con una necesidad tan fiera que le pedirá incluso una breve caricia. El hombre que levanta esta pasión en ella,  puede incluso que no sea consciente de que  él es dominante. Todo lo que él sabe es que existen ciertas mujeres que  puede seducir y controlar fácilmente, y hacer que satisfagan todo su deseo. Para su marido, ella puede parecer fría, controladora, dominante, etc., mientras que para su amante, ella es una esclava ansiosa.
Probablemente sea cierto que la mayoría de las mujeres que se comprometen en una relación extramatrimonial no son profundamente sumisas y si lo son, probablemente, incluso no sean conscientes del hecho. Existe un porcentaje que través de un medio u otro (generalmente, Internet) descubren el mundo de la D/s  y, en particular, determina que son mujeres sumisas.
Mi primera sugerencia y más fuerte es ser honesto con las esposas. Asumir que la relación se construye en el amor y la confianza. Me parece obvio que el marido quiera que su esposa sea feliz y, en ese contexto, le dará su permiso para explorar el estilo de vida. Sobre todo, yo siempre defiendo la honestidad en las relaciones, habiendo aprendido de la dura experiencia las consecuencias de no hacerlo. Ser honesto evitará una gran cantidad de problemas.
Sin embargo, sé que algunas lectoras me dirán que esto, simplemente, no es posible. Por otra parte, ellas sienten una poderosa necesidad de explorar su naturaleza sumisa, mientras que por otra parte, saben que su marido no solamente rechazará su petición, sino que también puede ser altamente suspicaz, evitando cualquier oportunidad, que pudiera ser posible si ellas no hubieran dicho nada. Valoro esta perspectiva. Las mujeres pueden ser reacias a que la D/s sea un punto de ruptura en su matrimonio.
Aunque algunas veces me pregunto, ¿qué sucedería si le dijeran a su pareja?: “Juan, voy a hacer esta cosa. Es una parte de mí que yo quiero descubrir. Te quiero decir ahora que todo está abierto. Espero que comprendas por qué debo hacer esto. Estoy dispuesta a aceptar las consecuencias si no estás de acuerdo.” Tales acontecimientos son generalmente raros, ¿verdad?
Suponiendo que ella no haga esto, entonces solo hay dos opciones disponibles. O bien, ella opta por no hacer nada sobre esto (y sufre), o ella engañará a su marido (y probablemente sufrirá mucho más tarde). No veo ninguna alternativa feliz.
Porque, al final del día, una mujer no puede tener dos Amos.
Escribiré sobre esto en un próximo blog.

viernes, 16 de diciembre de 2011

La sumisa sola.- Anexo 1

He recibido dos comentarios sobre el último artículo de mi serie de “La sumisa sola” en correo privado. Ambos me han provocado algunas reflexiones y, por lo tanto, he pensado en hacer un breve comentario a mis dos notas finales sobre este tema.
Uno de los emails que recibí, una sumisa me sugería que mi último artículo de la serie parecía estar escrito con demasiada rapidez y sin la suficiente consideración. Pensé bastante sobre este comentario, preguntándome a mi mismo si la remitente estaba en lo cierto.
Es verdad que yo listé esas cosas sabiendo que serían las salidas más disponibles para la expresión de la naturaleza femenina de una sumisa. Pero en posteriores reflexiones, me pregunté a mí mismo si, tal vez, había otra capa más profunda que examinar.
Esto me llevó a preguntarme sobre el espíritu, o tal vez, la espiritualidad de la mujer sumisa. Teniendo en cuenta mi propia experiencia como Dominante, parece obvio que la relación D/s proporciona a la sumisa un nivel de satisfacción que es difícil, si no imposible, conseguir de otra manera (con la posible excepción del servicio religioso e incluso, dado el caso, este sería diferente). Si este es el caso, entonces se deduce que no puede haber ningún sustituto para una relación de este estilo de vida para una sumisa con experiencia.
En pocas palabras, ya sea que encuentre una relación, o que probablemente ella  sufra un aumento de desequilibrio emocional. El proceso de encontrar una pareja es un tópico para otro artículo de este blog. Intentaré enfocarlo en la gestión del sufrimiento.
El budismo enseña que la vida se llena con archivos y estos archivos son el dolor. Por esto, creo que es inevitable que formemos vínculos en nuestras vidas y el enlace a estos vínculos, más tarde o más temprano, se romperán. Cuando se rompen, existe el dolor.
Por lo tanto, la primera lección en la gestión del sufrimiento de la sumisa sola es el reconocimiento de que habrá dolor. Más tarde o más temprano, la relación terminará y no se podrá hacer nada al respecto. Creo que la aceptación de este principio básico pudiera ayudar a preparar a la sumisa para lo inevitable y, por lo tanto, más correctamente ajustado a sus expectativas.
¿Son duraderas algunas relaciones D/s? Estoy completamente seguro que lo son. Algunos dominantes se enamoran de su sumisa, se casan con ella y pasan el resto de sus días con ellas. Tal vez existan otras donde la sumisa se una a una existente pareja D/s como una segunda sumisa y esta relación podría durar muchos, muchos años. Pero, muchas relaciones de la D/s, por desgracia, son mucho más temporales.
Hay una frase muy común en muchas sumisas, que se ha convertido muy típica entre las mismas y que es cómo ellas están esperando al “Único”. Este es su Amor y su Amo, el cual verá lo sumisa y esclava que ella es, la escogerá para él y la conservará para siempre. Algunas mujeres se obsesionan tanto con esta idea, que cada nuevo dominante que llega a su vida, se convierte en ese “Único” potencial. Cuando resulta que no es el caso (como la mayoría de las veces sucede), se sienten terriblemente decepcionadas. Es verdad que, algunas mujeres encuentran al “Único”, pero según mi experiencia, no hay nada más que hacer. Tal vez, al aprender esto también ayudará a determinar sus propias expectativas.
Además, creo que una sumisa debe ser prudente al considerar su salud, edad, economía y otros atributos que pudieran hacer más atractivo al dominante. Si una sumisa se obsesiona por intentar encontrar al dominante correcto, debe comprender lo que ella tiene que ofrecer y dentro de qué contexto, determinar lo que pueda considerar mejor para sus intereses. Por ejemplo, una sumisa de 50 años, a pesar de su experiencia, probablemente no sea interesante para un dominante de 30 años y establecer una relación de larga duración.
Por lo tanto, me parece que establecer expectativas es fundamental para controlar el grado de dolor que la sumisa va a sufrir. Ella puede llenar su tiempo con algunas de las actividades que he mencionado en mi último blog, pero como he dicho, es poco probable que algunas de estas actividades puedan reemplazar realmente la profunda espiritualidad de estar a los pies de un dominante. Ella debe aceptar esto.
Recientemente, una mujer con la que yo tuve una relación una vez, se vió implicada en un interesante proyecto de entrenamiento de un dominante. Este compañero era muy nuevo en este estilo de vida y realmente no sabía cómo manejar a una sumisa. Ella firmó un contrato de seis meses con un hombre, acordando ser su sumisa, y que le enseñara el bondage. En muchos sentidos, funcionó muy bien. Él aprendió mucho y ella se sintió muy satisfecha, no solamente de hacer un excelente trabajo, sino también la dio la oportunidad de sentir el espíritu de la D/s que ella tanto estaba deseando. Por supuesto, el final fue bastante dificultoso, como era de esperar, pues a pesar de todo, durante aquel período de seis meses, las cosas fueron bien.
Tal vez, ¿tiene la sumisa experimentada un rol que desempeñar en el desarrollo de los dominantes nuevos? Puedo decirte que, como dominante, intentar entrenar a otro es todo un desafío. En esta situación, los hombres, con frecuencia, no quieren aprender de otros hombres. Pero, pero aprenden de una mujer.
Tal vez, algunas mujeres sumisas emprendedoras podrían asumir el reto y empezar  una página web con la intención de vincular a las sumisas solas con los nuevos hombres dominantes emergentes. Es una interesante idea, ¿no?
Sin embargo, no importa cómo lo examine, no hay respuestas fáciles para la sumisa sola. En el análisis final, tal vez todo lo que yo puedo ofrecer es que el grado en el que ella elige sufrir será de su propia incumbencia. Ella debe estar preparada en su corazón para aceptar que nunca encontrará a su “Dominante”. Sin embargo, al mismo tiempo, debe estar preparada para probar y buscar parejas con las que interactuar, incluso aunque ella sabe que las relaciones no puedan ser exactamente lo que ella esté buscando. Sin embargo, ella intentará encontrar que merece la pena por la oportunidad de experimentar la D/s dinámica.
Ella debe tener cuidado, por supuesto, y proteger su corazón. La mejor relación D/s lleva mucho tiempo en desarrollarse. La relación de este tipo duradera no se desarrolla nunca con rapidez. La sumisa experimentada es consciente de este hecho y debe intentar protegerse de ser emocionalmente demasiado vulnerable al principio de la relación. Esto será un desafío para ella, puesto que su naturaleza es de darlo todo y, por consiguiente no debe tener prisa.
Y cuando la relación termina, como la mayoría de ellas, creo que es importante para la sumisa centrarse en lo positivo más que en lo negativo. Con esto, quiero decir, para conservar los buenos recuerdos, los eventos positivos, los tiempos felices, y dejar que se olviden los momentos negativos en cuanto antes. Al hacer esto, ella construye un almacén de recuerdos maravillosos que pueden ser agradables para los períodos en que ella esté sola.
Hummmm…esto ha sido mucho más largo de lo que yo tenía en mente, creo que contestaré a los comentarios públicos en otra entrada.