viernes, 25 de noviembre de 2016

Con sólo mi voz

Con sólo mi voz, puedo calmarla y llevarla a un punto de sumisión, donde mi voz sea todo. Lleva más impacto que un golpe contra su trasero desnudo, es más tangible, que un apretón fuerte sobre ella.

Con su vista eclipsada y la oscuridad envolviéndola en su tenue y desviada desolación, ella anhela mis palabras sobre su ser. Con mi boca tocando ligeramente el lóbulo de su oreja derecha, le hablo con autoridad, como si ambos hubiéramos nacidos para este momento y cuando, simplemente, la estoy reclamando mi derecho de nacimiento. Con un tono bajo y profundo que no deja lugar a dudas, y que habla tan claramente, así es como estoy llegando a su interior y atrapando su alma en la esclavitud. Sin amenazas ni miedo, sino con una presencia imponente, transmitida a través de una berreante imposición de mi palabra, llora por mi atención.

Ella podría no obedecerme más, y luego, podría optar por dejar de respirar. Ella es reclamada, calmada, y está en un estado de total obediencia que la deja abrumada y tranquila en el mismo instante. Es como ser rociada con agua fría, y al mismo tiempo, y en su mente, estar suspirando por mis caricias, pero ella sabe, que no debe pronunciar una palabra.

Incluso en el silencio, los momentos entre las pausas, ella escucha mi respiración, mi corazón latiendo y los movimientos ligeros de las manos. Me escucha con tanta atención, que casi se pueden oír mis pensamientos. Ella anhela mis palabras dulces para instruirla y hacerla mía. Sin tener que hacer nada más que hablar y permitir que mis palabras penetren en sus regiones más profundas, que ella tiene dueño y nunca se ha sentido tan completa, y con tanta paz, tal como lo está ahora.

Ser perverso no es algo que yo haga, es algo que soy

Soy una persona que ama la vida tremendamente fuera de la perversión. Desde disfrutar un paseo por el bosque, sumergirme en las páginas de un libro o hacer una de esas miles de cosas que despiertan mi interés y que no tienen nada que ver con lo pervertido.

Pues la perversión corre por mi sangre. Es una parte importante de lo que deseo, como cualquier otro estímulo que busque. No es sólo una actividad para darle vida a un momento en una relación. Más bien, se trata de una visión del mundo y una manera definida de estar en esa relación. La perversión se convierte en el centro del fundamento en una dinámica de la D/s, que no tiene que consumir al resto de la relación, pero tiene que ser respetada como la parte fundamental de tus interacciones con tu otra parte.

Una mujer vainilla, son personas hermosas y maravillosas. Pero, existe un límite a su belleza, un límite a su confianza e intimidad. Incluso, en la forma en que ella se comunica es limitada, comparada con la de una mujer sumisa. Una mujer que no se ha arrodillado ante un hombre y le ha dado el poder para dominarla, está limitada en cuanto a la profundidad que pueda unirla a otra persona. Porque, cuando alguien ha cogido el dominio sobre ti, te aporta una sensación de seguridad y calidez que no se encuentra en ninguna otra parte.

La sumisión es mucho más que servir y obedecer. Se trata de estar abierta a una forma de intimidad y confianza tan profunda que, solamente puede ser encontrada cuando una persona es realmente vulnerable, y está a merced de su Amo. Porque, en ese momento, cuando ella está atada y sus ropas y poder han sido despojados, ella está expuesta de tal manera que, va más allá del hecho de estar desnuda. En ese momento, su alma está desnuda y bajo el cuidado de su Amo, ella aprenderá lo que significa ser atendida de una manera que una mujer vainilla nunca conocerá. Porque cuando eres vulnerable de verdad a otra persona, y sales de una situación mucho más fuerte que cuando entraste, ese crecimiento hace que la sumisa ame a su Amo con todas las partes de su ser.

Los dominantes y las sumisas se necesitan mutualmente para existir. Uno no puede realizarse plenamente sin la otra. Eso no existe en una relación vainilla, donde sencillamente dos individuos cohabitan. Esa necesidad del uno por el otro y el deseo que puede crear la dinámica de la D/s, es tan personal y tan íntimo, que la relación se convierte en una parte de tu ser, una parte de tu esencia. Simplemente, una parte de tu ser, que no puede vivir sin la otra. Usted no se limita a existir dentro de la relación, ésta existe dentro de usted.

lunes, 21 de noviembre de 2016

El pecado

Se mueve desde su corazón a su cabeza. Ella quiere sentir amor, pero su cerebro le dice: “Así es cómo conseguirlo.” 

El pecado se mueve desde su cabeza a sus labios. Ella quiere amor, pero su cerebro le dice: “Empieza con un beso.” 

El pecado se mueve desde sus labios a sus manos. Ella quiere sentir amor. “Pero, si le toca donde las chicas buenas se tocan, le amará.” “Si se toca donde las chicas malas se tocan, le amará aún más.” 

El pecado se mueve desde sus manos a sus piernas. Ella quiere sentir amor. “Pero, si envuelve sus piernas a su alrededor y la entrelaza de una manera que no pueda escapar, entonces, le amará aún más.” 

El pecado se mueve desde sus piernas a su núcleo, donde fluyen los jugos. Ella quiere sentir amor. “Pero, si sus jugos están fluyendo, sabrá que ella está abierta a todo el amor que quiera darle. Entonces, la querrá aún más.” 

El pecado se mueve desde su núcleo y envuelve y abraza toda su virilidad. Quiere sentir amor. “Le apretujará con sus músculos, dejará las marcas de sus garras en su espalda, buscará su alma para que se esconda detrás su mirada. Quizás, le ponga nombres. Pero… lo ama. Aunque sólo fuera por la duración.” 

El pecado se queda en su sexo. Para siempre. 
Ella solamente quería sentir amor. 
Ella solamente quería ser amada. 
Ella solamente quería ser amada de nuevo. 

EL PECADO. ¿Cuántos amores? ¿De quién era el trabajo para mostrarle lo que realmente era el amor? Por supuesto, no de él.

 

¿Y ahora? Ella lleva a cada uno de ustedes consigo para siempre, a cambio de la mentira.

 

El pecado. Le dijiste que querías una puta. La dijiste que querías una furcia.

 

El pecado. Renunciando a una parte de ella con cada persona que la cogió.

 

El pecado… para alejarla. No es el diablo. No es malo.

 

Sólo se alejó de la verdad, de la luz. Fragmentado y juntos, pegados de nuevo.


domingo, 20 de noviembre de 2016

La dominación sensual

Desde siempre, he entendido que contra más dispuesto esté a dar a una sumisa, ella más dispuesta estará a darme. El dominante sensual comprende esto. Si el dominante, ya sea por placer, sadismo o lo que sea, le da a la sumisa lo que la satisface, entonces, ella estará más dispuesta a darle, a cambio, lo que él necesite. Un simple intercambio. Por lo tanto, si un dominante de placer o lo que, a menudo se llama, un dominante sensual, le da a la sumisa sensual todos los orgasmos, y los que ella pueda soportar, y se lo hace mucho mejor de lo que otro dominante pueda, bien, ¿no parece más razonable que esa sumisa se sienta más cautivada y más dispuesta a someterse a ese dominante? ¿Y no es este el punto principal de la mayor parte de esta relación?


El dominante sensual tiene que dar algo más a su sumisa que el mero placer físico. Lo físico es una parte importante, pero para muchas, si no para la mayoría de las sumisas sensuales, se trata de su realización emocional. La mayoría de los dominantes sensuales lo comprendemos y actuamos con conocimiento. Ella necesita llevarlo a cabo cuando está triste, se ríe, cuando es feliz y sí, corregida cuando se han roto las normas. Estas cosas le llenan. Si a ello se une la realización física, entonces se ha establecido una buena dinámica y el si el trabajo y el compromiso están ahí, entonces, la relación va a creer y profundizar.

 

Si la dinámica entre el dominante sensual y la sumisa sensual están funcionando adecuadamente para los dos, entonces, las uniones emocionales que se forjen serán extremadamente sólidas. Sé que esto suena como un cliché, pero la mayoría de los clichés están basado en la verdad o la realidad. Y la realidad de esto es, si ambas partes están siendo satisfechas dentro de la relación, entonces, no van a renunciar fácilmente a ella. Piensa sobre esto. Piensa sobre cómo nosotros los humanos reaccionamos cuando entramos en una zona de confort. Si las necesidades físicas y emocionales de ambos son satisfechas, ellos no se separan. Todo lo contrario, trabajaran para no dejarlas. Esta dinámica corre muy deprisa hasta incrustarse en el núcleo de las personas. La pareja no va a renunciar a esto.

 

Todas estas cosas suceden. Y no sólo en el dormitorio, si él es inteligente. En un día frío, un día nevado de invierno, el hombre grande y fuerte sale a la calle y quita el hielo, arranca su coche, se asegura que todo es correcto, se asegura que tenga combustible, porque no quiere que su sumisa tenga problemas con el coche en un día como este. Porque él se preocupa y usted piensa que ella está de pie dentro viéndole hacer esto por ella, que no está pensando que se lo debe. Por supuesto, ella es consciente, es como la mente del ser humano piensa. Por lo tanto, ahora vamos a tener un intercambio de valores. Él ha quitado la nieve por la mañana y esa noche, ella estará de rodillas ante él.

 

Me encanta controlar a través del placer. Claro, el cachete en el trasero, todo eso, Pero, cuando consigo a una mujer que ha recibido una oleada tras otra de satisfacciones y placer, ¡oh! Sí, aparte de un gozo y ser divertido, es un orgasmo.