miércoles, 23 de agosto de 2017

Con cada parpadeo de mi tacto

Ella está echada sobre la mesa, desnuda, los ojos cerrados y su mente abierta para danzar con las llamas que amaba ser tentada.

Ella podía sentir el calor creciente cerca de sí misma, llamándola a través de su lengua crujiente. Es la pasión matizada de ámbar y coloreada por mi deseo, tan cerca de ella que, se levantó y arqueó su espalda, esperando que esta llama viva le besara su piel.

El calor del momento estaba haciendo que se empapara, causado por su energía pulsante, que pasaba de fría a ardiente. La forma en que se estaba derritiendo bajo mi mando, hizo que mi hambre ardiera más brillantemente por la emoción que emanaba una profunda necesidad de ser liberada.

Con cada parpadeo de mi tacto, causaba una sensación ardiente de pura sensualidad. Ella se movía al ritmo de mis llamas. La temperature entre nosotros era palpable y algo feroz. La energía en la habitación estaba a punto de explotar, cuando ella apretó mi piel y me perforó ligeramente con sus uñas. Ella gritó y se convulsionó en un cálido orgasmo, envolviéndola como una manta caliente.

Sudando, respirando con dificultad y viendo como si acabara de atravesar las llamas más profundas de su deseo, para alcanzar ese momento, y exhalar con su voz natural: “Dios mío, qué caliente estaba.”

El juego del fuego es divertido, especialmente, cuando la llama más caliente con la que estás jugando, es la que te está sometiendo.

martes, 22 de agosto de 2017

Sí, soy Dominante

Sí, soy Dominante, pero ¿qué signfica eso?  

He estado jugando con la perversión, ligeramente fuera de moda, durante muchos años y, a su vez, explorando los aspectos mentales de ser dominante durante esos años. He visitado Webs, he leído literatura al respecto y he sido curioso de otros foros similares durante algún tiempo y he aprendido mucho acerca de mí, y reconozco que sigo aprendiendo. Por lo tanto, siempre es divertido, cuando alguien busca orientación en mí, porque realmente, he llegado por mí mismo a este estilo de vida.

Pero, lo que todavía estoy averiguando, es qué tipo de dominante soy. Porque sé que no encajo en ningún arquetipo de dominante.

No soy un dominante del cuero. En cierto modo, disfruto el protocolo, pero eso no es lo que define a mi dominación, ni siquiera se aproxima. Mantengo un protocolo fluido y suelto que, para algunas sumisas sería como un apagón y puede que no satisfaga a sus necesidades de una dinámica D/s ultra estructurada.

No soy un dominante Papá (Daddy). Sí, tengo tendencias de un dominante papá, pero ese carácter distintivo de Dominante papá/babygirl no se comunica con mi estilo de intercambio de poder. Para nada, puedo comprender por qué una sumisa babygirl experimentada sería atraída por mí, dado mi rango emocional y naturaleza sensible. Aunque creo que, en última instancia, se sentiría decepcionada por la forma en que lidero lo que respecta a mi estilo de D/s.

No soy un sádico duro. Si necesitas ver tu propia sangre, eso no va conmigo. Definitivamente, tampoco soy un sádico bastardo, pero soy un sádico sensual que disfruta llevando, a veces, a la sumisa a las lágrimas, pero mi naturaleza sensual es siempre evidente y está presente, incluso durante un brutal azote. Ahora, si estás buscando ser colgada del techo y azotada hasta que estés cubierta de marcas y moratones, ten por cierto, que también tengo esas habilidades y el deseo de vivir ese tipo de experiencia

Soy dominante, sé que es verdad. Pero no siempre estoy dominando ni obsesivamente controlando y, hay veces, donde sólo quiero ser amable y ni siquiera participar en ningún tipo de intercambio de poder con mi sumisa. (Una buena comida y un helado de postre son, algunas veces, tan sabrosos como un buen azote).

Por lo tanto, sé que no soy el tipo correcto de dominante para un montón de sumisas que hay por ahí, pues, aunque, todavía estoy tratando de averiguar el tipo de dominante que soy, reconozco que soy un dominante diferente.

sábado, 19 de agosto de 2017

De los rituales

Los rituales la ubican. Ella necesita equilibrio en el caos de su mente. Siente el vaivén fuerte de su péndulo y se pregunta cómo puede balancearse a un ritmo tan frenético. Los rituales o las normas ralentizan el balanceo. Ya no se desploma violentamente, son un metrónomo paciente.

 

Ella necesita el ritual y el patrón continuo de la dominación y sumisión. Necesita la caída que siempre viene con la elevación. Necesita el daño que siempre viene con el amor. Necesita la ruptura que siempre viene con la reparación.

 

Ella necesita las normas. El protocolo lo siente y vive con naturalidad.


Ella necesita las normas. El protocolo se siente natural. Como un árbol joven herido, con estacas y cuerdas, se mantiene en su lugar asegurando su crecimiento, derecho y alto. Para ella, las normas son obligatorias. Son un hilo fácil que la mantiene unida, en la posición correcta.

 

Ser entrenada, es como equilibrar una ecuación. Es lógico. “Él hace esto, y yo hago eso.” Es como coger una muestra y saber cada respuesta sin pensar.

 

Los ojos bajos, cabeza inclinada, espalda recta. Arrodillada. Erecta con servidumbre y gracia.

 

Con el mejor de los modales, ella se pierde en el baile.

 

Gateando, humillada, sumisa. Sigue las huellas del pie de su dominante, como si fuera un camino fácil que se despliega ante ella.

 

Es un rompecabezas, que solamente ellos dos, saben cómo completarlo. Una fórmula que sólo les pertenece a ellos. Otros nunca se darían cuenta de todas las delicias de su baile. La forma en que dobla sus ojos, y su corazón. A él. Cada momento se sigue a sí misma, anticipando su orden. Otra rendición silenciosa. A él. La forma que se resucitan mutuamente cada mañana, rechazando la vida hasta que hayan tenido su primera dosis. De amor. Esos momentos en los que la danza de ambos se detiene porque ella no puede dejar de ir, necesitando primero oír su suave “Te amo.” Necesitando responder en especie. Antes de permitir, que la vida les vuelva a infiltrar nuevamente con su separación.

 

Ella está trabajando sobre la sensación de sentir el ritmo de un simple “Sí, Señor.” Esas palabras que, espera, las sentirá como un periodo al final de una sentencia o un “Yo también te amo.” Una respuesta familiar que seguramente saldrá de la lengua de ella.


Estas pequeñas cosas, estos pequeños rituales. Lo son todo para ella. Hacen la materia loca, porque el caos en medio de la consistencia es poderoso. Amplifican los momentos que son cualquier cosa, menos la rutina, porque sólo se puede medir la fuerza de una tormenta contra el contraste de la calma. Así que llámalo simple.   

Supongamos que es muda, pero para ellos, es lo que mantiene a sus péndulos balaceándose en el tiempo, juntos.

viernes, 18 de agosto de 2017

¡Oh, Dios! esos deliciosos labios

Ese fue mi pensamiento, justo antes de que estuviéramos a punto de caer en un sueño profundo. De repente, me despierto con la necesidad de consumirte y probar esos deliciosos labios tuyos. Sientes los míos en tu hombro. Muerdes tu labio inferior, mientras amablemente muerdo tu cuerpo, marcando ligeramente tu piel. Nuestros cuerpos están juntos, como dos cucharas que se ponen una junto a la otra. Un ajuste perfecto.

Sientes que mi brazo se envuelve lentamente a tu alrededor, con deseo y una necesidad emanante. Sabes que estás a punto de ser cogida y no hay nada que puedas hacer al respecto. No es que quieras. Tus dientes se aprietan con firmeza y emites un gemido de pasión, justo ahora, que puedes sentirme dentro de tí.

Mi mano se desliza sobre tu cuerpo desnudo, como si lo estuviera explorando por primera vez. A pesar de que conozco cada centímetro, cada curva, cada parte de tí, todavía me excita hasta el final. El momento no podía estar más maduro con la pasión.

Mientras cojo con firmeza tu pecho, puedes sentir que beso tu espalda, comenzando a mitad de camino y trabajando a mi manera los lóbulos sensibles de tus orejas. A medida que mi presión se hace más pronunciada y hace eco a mis necesidades de una manera rítmica, de tal manera que, te dejas perder en tu propia y profunda necesidad de esa dulce relajación, y sientes que aumenta. Lentamente, entonces, empieza a intensificarse. La calidez de todo comienza a empujarte hacia el límite. Tu cuerpo empieza a temblar y dejas escapar un leve gemido, como si estuvieras hablando un lenguaje secreto.

Con cada movimiento de mis caderas, te acercas a tu explosivo final y tu cuerpo reacciona a cada una de mis embestidas contra tí, como si tu cuerpo estuviera diciendo: “Gracias, Señor,” cada vez que presiono más profundamente en tu interior.

Y en este momento sublime, donde toda tú, tu mente - cuerpo y alma me pertenecen -, no soy solamente tu Amo, sino que soy todo lo que eres en este momento y juntos, somos grandes y hermosos.

Te giro sobre tu espalda y me monto encima de tí para terminar. Finalmente, te alabeas, dejando que el orgasmo te rebase y agarras las sábanas con firmeza y arañas mi espalda en profundidad con tus uñas, gritando mi nombre, como si fuera el único nombre que alguna vez te importara.

Estabas tumbada, jubilosamente jadeando, desnuda, sólo llevando un resplandor y una sonrisa de satisfacción. Recorro con mis dedos arriba y abajo de tu costado, y despacio, acaricio tu pelo, tus caderas empujando hacia atrás, contra mí, deseando más, y cuando volvemos a empezar, susurras: “Gracias, dulce, mi dulce Señor.”

jueves, 17 de agosto de 2017

Para la mocosa

Por lo tanto, le dije a la sumisa, con la que estaba pasando unos días, que era un poco mocosa. Su reacción fue sentirse sorprendida y horrorizada ante tal declaración. Entonces, dijo: “Si me llamas otra vez mocosa, azotaré tu culo dominante.”


Uhmmmm, no sé nada de tí, pero eso suena como una bravuconada.