jueves, 12 de octubre de 2017

Vulnerabilidad y responsabilidad

Cuando una mujer sumisa o masoquista se hace vulnerable a usted, física, mental y emocionalmente, entonces, eso le crea una responsabilidad a usted, al asegurarse de que debe proteger el bienestar de ella todo lo mejor que pueda. Cuanto más poder te ceden, mayor es tu obligación de cuidar de ella.

De vez en cuando, he fallado cumpliendo mis responsabilidades como Dominante. Nunca me lo tomo a la ligera y siempre intentaré aprender de mis contratiempos. La necesidad de estar a la altura de las expectativas mutuas del uno con el otro, ese es el control natural y los equilibrios de un trabajo del intercambio de poder. El fracaso ocurre cuando alguien intenta entregarle poder. Usted no busca aceptarlo y ellos crean un estado emocional vulnerable por el que usted no siente ninguna obligación de proteger, porque no lo ha consensuado, ni ha creado un tipo de dinámica con ellos o descuidó sus deberes fundamentales para cuidar de ellos, una vez que la vulnerabilidad se ha creado en un intercambio de poder consensual.

Cuando la sumisa puede sentirse segura en todas las formas en que se encuentra vulnerable ante su dominante y éste acepta y quiere esa responsabilidad y está a la altura de lo que ello implica, en la medida de sus posibilidades, entonces, ese es el fundamento de un intercambio de poder.

Ese intercambio de vulnerabilidad y responsabilidad sólo puede durar una sesión, un fin de semana o una vida juntos. Pero, en cualquier caso, ambas partes se deben mutuamente respeto, atención diligente y un esfuerzo por tener una comprensión mutua de los roles de cada uno.

Más que protocolos, perversiones, sexo y servicio. El intercambio básico de poder, vulnerabilidad y responsabilidad es la esencia de una relación D/s o M/s, que crean una necesidad del uno con el otro y una oportunidad para unirse el uno con el otro de una manera muy significativa.

Eso es por lo que yo hago, lo que hago y por qué me encanta este estilo de vida.

Juegue seguro, juegue responsable y disfrutad el uno con el otro. Siempre.

martes, 10 de octubre de 2017

Sus cicatrices están hechas de oro

Ella tiene las suficientes fracturas en su historia como para crear una línea de fallo permamente en su psique. Violación, trauma, anorexia y depresión son todas las etiquetas que dejó de esconder en los chats y foros hace una época y, de vez en cuando, alguien las cambia por un nuevo título: Rota. Es una palabra que la gente en el mundo real raramente utiliza para describirla, porque han pasado años desde que ella decidió que había sido bastante victimizada por sus debilidades. Varias batallas épicas posteriores la hicieron más entera.

 

Algunas personas usan puntos y comas para simbolizar el momento en el que llegaron cerca de la muerte, pero lograron continuar. Si empezar de nuevo era tan lineal y sin complicaciones, como una pausa en una frase, la industria de la salud mental sería un infierno mucho menos rentable. Ella prefería el símbolo de Kintsukuroi para representar su cambio, de estar medio muerta a estar medio viva.

El kintsukuroi es el arte de reparar cerámicas rotas usando oro. La filosofía que subyace en esta técnica es que la rotura debe convertirse en parte de la historia de la pieza, así pues, en vez de intentar ocultar las grietas, se convierten en una parte de su belleza. La reparación convierte lo que, a menudo, es una pieza de cerámica relativamente inútil en una obra de arte invaluable.

Ella se identificaba con el kintsukuroi porque sin su enfermedad y sus traumas, no tenía profundidad ni fuerza. Siempre se habían compadecido de ella, pero no tenía forma de aplicar su lado empático a este mundo y a su gente. Ella era demasiado superficial e inconstante para eso.

Ella no se arrepiente de ninguna de las virutas y grietas de su psique, porque la han convertido en la persona compleja y variada que es hoy. Debido a ello, está más presente. Puede amarte cien veces mejor y protegerte más de setenta veces de lo que podría, hace una década. El sufrimiento hizo que la puesta de sol fuera más hermosa y convierta a la más pequeña de las alegrías de la vida en eventos de éxito. Ahí, es donde el oro de su reparación es visible. Ella no está rota, está kintsukuroi.

Es fácil convertir a las personas que han llegado a través del horror en héroes, pero eso no hace a ningún superviviente ningún bien, porque hace que la recuperación parezca a menudo demasiado difícil. Hoy, ella está orgullosa de sus cicatrices, pero no es más resiliente que una persona cercana. La investigación muestra que la mayoría de la gente encuentra su camino hacia la felicidad a través del sufrimiento. Por lo tanto, ella no es inusual. Son quienes nunca se recuperan los que son raros. Así pues, si te has encontrado destrozada en veinte trozos, no estás rota. Eres una kinktsukuroi. Sólo te sientes rota porque todavía estás ocupada mezclando tu oro.

domingo, 8 de octubre de 2017

Una epopeya épica

Usted sabe, como con cualquier cosa, que se puede usar algo dándolo por concedido. La impresionante salsa que es la perversión no es diferente. Por lo tanto, siempre es refrescante escuchar o ver el entusiasmo de alguien que está viendo o experimentando algo por primera vez.

En uno de mis viajes a una feria de muestras en Colonia, una noche, junto con un amigo alemán, decidimos ir a un local donde habían mazmorras y nos estábamos relajando en la sala de cuerdas, donde a su vez, tenían lugar sesiones múltiples. Ambos estábamos descansando en un sofá y un caballero, sentado junto a nosotros, observando las sesiones.

Había un hombre, atado a una cruz, que estaba siendo flagelado por su Dómina y también habían cuatro sesiones con cuerdas que se estaban celebrando simultáneamente. Incluyendo una, donde una sumisa estaba atada en el suelo, siendo torturada con varios implementos por su dominante. En el resto de los escenarios, habían aparejos masculinos para suspender a mujeres sumisas. En un momento dado, el tipo sentado a mi lado, se gira hacia mí y dice: “Esto es épico.” Sus ojos eran grandes, por su mente corrían las imágenes que estaba presenciando y estaba visiblemente asombrado por todo. No conversamos. Él estaba tan emocionando, que sólo tuvo que vocalizar su observación emocional.

Y sabes qué, es una epopoya épica. Cuando lo dijo, yo no estaba pensando en ello, porque me he acostumbrado a hacer o presenciar tal comportamiento. Pero, él me recordó lo afortunado que somos. No todas las personas son capaces de vivir vidas sexualmente expresivas, donde puedan explorar libremente sus deseos más oscuros.

En algunas regiones del mundo, está prohibido por la ley y la religión e, incluso, en algunos lugares como Estados Unidos y Europa occidental, hay muchas razones por las que un gran número de personas son incapaces de explorar su interés por la D/s y el BDSM.

Así que, si eres afortunado de pertenecer a un club, e incluso, más afortunado todavía, tener a alguien y estar comprometidos en actividades D/s, entonces, eres una de esas personas afortunadas. Y cuando este estilo de vida es bueno, a veces, es una proeza épica.

Si ella está desnuda sobre una mesa, perdida en un sesión jugando con fuego. Épico. Él está dominando a su sumisa y haciéndola gritar, mientras ella está atada y siendo azotada. Épico. Él está siendo llevado por un collar por su Dómina, mientras sus amigas le abofetean y azotan. Épico. Ella está suspendida de unas argollas. Épico. Él está jugando con un cuchillo a través de su cuerpo desnudo. Épico.

Existen montones de cosas por hacer o ver en este estilo de vida perverso y, después de haber estado expuesta o viviendolo durante un tiempo, es fácil permitir que se convierta en normal, pero nunca debemos olvidar lo afortunado que somos y cuán increíble es esta puta épica.

Algo de esto nunca debe ser aburrido o mundano. Si lo es, es hora de probar algo nuevo y sacudir las cosas, porque, al final del día, esta perversión es una parte de nuestras vidas y es un gran plato con una salsa impresionante.

Cuando se come y disfruta una buena comida, nunca se olvida lo sabrosa que estuvo.

viernes, 6 de octubre de 2017

El coste del viaje

En este momento, estoy en un lugar extraño de mi cabeza, por lo tanto, perdone las desarticulaciones siguientes.

Tengo algunas conversaciones con la gente. Disfruto de las charlas, las historias y la oportunidad de estudiarlas. Un tema común que estoy encontrando con nuevas personas es que están buscando la manera de convertir a su pareja actual en la amante, o el amante, deliciosamente perversa, o perverso, que ahora desean.

Algunas tienen suerte y su pareja es todo para ella. Muchas de las que he encontrado, no tienen tanta suerte. No todo el mundo es pervertido o perverso, pues de lo contrario, este estilo de vida no sería una subcultura. Nos gusta lo que nos gusta, porque es parte de lo que somos. Es una faceta de nuestra personalidad. Estas nuevas personas están luchando entre los deseos insatisfechos y la pareja que les encantaría.

Y esto me hizo reflexionar: “¿Es este el precio del viaje?”

Para descubrir algo maravilloso, tienes que perder algo maravilloso.