miércoles, 19 de julio de 2017

No confundas la admiración con el amor

La mayoría de nosotros queremos ser reconocidos y elogiados por un trabajo bien hecho. Ya sea en el trabajo, en casa o en el dormitorio. En un intercambio de poder saludable, hay mucha comunicación y alabanza que se debe dar desde ambos lados de la barra. En una palabra, no se debe confundir la admiración con el amor.

La gente puede tener miedo, ser sorprendida o ponerse en trance por el talento de una persona. Cuando ese talento habla a un indivíduo que está consumiendo el contenido de los creadores, pueden dejarle con ese profundo deseo al creador, sabiendo cuánto le afectó y regarlo con elogios. Eso no significa que él esté alabando, ame o incluso le guste quién está siendo alabado. Hay una gran diferencia entre disfrutar de la creación de alguien y disfrutar de la persona que lo creó. No confunda la admiración con el amor.

Si alguien te admira, eso significa que ellos están asombrados de tu talento o de cómo te comportas. Si alguien te ama, eso significa que esa persona se preocupa por ti, incluso, cuando eres incapaz de producir algo de tu talento o te comportas de una manera inferior a cómo te gustaría. Están enamorados de la persona, no del producto o del acto.

Hay una razón por la que las celebridades no salen con los fans. Aquellas pueden molestar a sus fans, por eso no van a citarse con ninguno y eso es porque, en el momento que ya son incapaces de seguir produciendo su arte, el cual es el que hace a una persona su fan, entonces, dicho fan mirará al artista de una manera diferente. A pesar de que el artista no pueda estar cambiando un poco.

Incluso con parejas y dinámicas cotidianas, tienes que preguntarte a ti mismo, si estás enamorado de la persona con la que estás o admiras lo que crea diariamente.

Probablemente, estés pensando, ¿por qué no puede ser? Bueno, sin duda, puede. Siempre y cuando no confundas la admiración con el amor.

La admiración es fugaz, no es sagrada y constantemente tienes que estar a la altura de la alabanza de alguien hacia ti. En algún momento, inevitablemente perderás la admiración  de alguien.

El amor es inquebrantable. Es algo raro y no tienes que estar a la altura del amor de alguien por ti. simplemente, tienes que honrarlo. No puedes perder el amor de alguien. Pueden cambiar los factores sobre cómo os amáis el uno al otro y en qué contexto, pero no te equivoques, de alguna manera, siempre te amará. Que si usted lo piensa, es extremadamente admirable.

Por lo tanto, por eso mismo, no vayas a confundir la admiración con el amor.

lunes, 17 de julio de 2017

El amor nos llevó hasta allí

Ella acostumbraba a jurar que yo era el diablo encarnado. Las cosas que le haría a su piel núbil de porcelana, seguramente, harían que los ángeles de arriba se ruborizacen.  Ella se arrastraba con la necesidad de pertenecer a alguien y me permitió que la poseyera. Dejó cada parte de ella fuera para que yo la viera.

 

Con frecuencia, recordaba cuando le dije que ella era más que digna. Su pelo de medianoche caía como las olas. Mis ojos marrones brillaban en ella bajo los cortes difíciles. Muchos años mayor que ella, yo sabía cómo hacer para que esta chica me rogara y suplicara. Me decía que fui el introductor a su yo masoquista. La ungí en sangre, sudor y lágrimas. Le hablaba en mi lengua maternal. Palabras andaluzas que satisfacían sus sentidos y significaban tanto para ella en los momentos de quietud de la noche, ella se abría ante mí. Yo escribía las palabras del Infierno de Dante a través de su lienzo. Con sus dedos, su lengua. La punta de una navaja. En los momentos más difíciles, tratando que las palabras cubrieran su piel en las cuentas de su inquietud.

“El amor, que no absuelve a nadie amado de amar,   
Me agarró tan fuerte con su encanto que, 
Como ves, no me ha dejado todavía.”

 

El tono profundo de mi voz, mientras sus labios adoraban mi piel. Preparándola para mi demonio interior. Ella era mi tipo de pecado especial y yo era su filo de la muerte. Intrigada en mi deleite carnal, ella lo aceptaba todo. Incluso, cuando su mente quería rechazar a su cuerpo permitido. Atada y amordazada a tráves de las sábanas brillantes, bajo el parpadeo de la luz de las velas que bañaban su piel con un resplandor suave.

 

Ella sintío la fuerza del golpe, mientras yo usaba, por primera vez, mi cane sobre ella. Su castigo corporal a través del territorio virgen de su culo. Mi cálida mano deslizándose por su piel entre las grietas. Las marcas. Acariciando los vellones levantados, mientras tomaban forma y se formaban. Mi concentración nunca se ponía, incluso, cuando sus gritos se hacían desesperados. Yo me había metido en ese lugar oscuro dentro de su mente que ella sola había sido testigo un puñado de veces. El rattan natural que la adorna con líneas largas. Ella se mareó con el ritmo y el tiempo. Mi toque había sido electrizante. Tornillos pequeños como estrellas explotando en el cielo tintado. Pronto, ella recibió la oscuridad que emanaba esa noche.

 

“El amor nos llevó hasta allí."

domingo, 16 de julio de 2017

¿Puentes o paredes?

Nuestro tiempo y energía, nuestros deseos y habilidades para construir son las materias primas de nuestras vidas. ¡Tenemos tanto de cada una! Podemos contruir paredes. O podemos construir puentes para la gente que nos rodea. A menudo, me he sentido obligado a construir paredes para protegerme, para buscar refugio de la decepción, el arrepentimiento y la angustia. Pero esas paredes no mantienen nada fuera, sólo te mantienen atrapado dentro. Si construyes esas paredes altas y fuertes, nada bueno puede llegar a ti y no podrá salir tu amor al mundo. No sólo existe la oscuridad detrás de esas paredes, sino también, la soledad.

Pero, puedes coger esas piedras de soledad y construir puentes de amistad. Esto no sucede al instante. la cosa sobre las amistades significativas y duraderas requieren esfuerzo, tiempo y un profundo deseo de verlas crecer y disfrutar el viaje del uno con el otro.  Es fácil introducirte, es dificil dejar esa puerta abierta para futuras experiencias, conversaciones e intercambios de amor y bondad. Porque, cuando las dejamos abiertas a eso, estamos abiertos a ser descuidados, despreciados y dañados. Pero, con cualquier cosa, contra más arriesguemos, más posibilidades tendremos de ganar.

Pero, en esta vida, debes encontrar algo para vivir y permitir que la gente te acompañe en tu viaje. Usted no puede simplemente ser conocido, debe tomarse tiempo para conocer a otros también. Esas paredes deben derribarse, es la única forma para que la luz de la vida se filtre.

Sólo tenemos mucho tiempo y muchos ladrillos. ¿Paredes o puentes? ¿Qué vamos a construir hoy? Lo que vayamos a construir hoy, lo tendremos que mostrar mañana.

Aquí tienes uno de mis ladrillos, haz con él lo que quieras.

viernes, 14 de julio de 2017

Identidad

La identidad es algo complicado. Porque nos desafía a pensar de una manera singular cuando, en esencia, todos somos seres multidimensionales. Todos llevamos múltiples auto identificadores y, sin embargo, somos más de lo que cualquier etiqueta desplegable vaya a ser capaz de expresar.

Soy andaluz, no soy árabe, como han llegado a pensar algunas personas. Soy un intimidante emocional. Un dominante, un hombre heterosexual. Un literato intelectual, perverso. No me gusta el fútbol. Un coordinador y con buen sentido del humor.

Pero, qué coño hacen todas esas etiquetas que hablan de mí, sin saber su contexto en mi vida y cuánto incorporo de cualquier noción preconcebida que cualquiera de esas etiquetas representan. Probablemente, no mucho de lo que estoy suponiendo. Porque dos hombres podrían identificarse con todas esas etiquetas y todavía ser individuos diferentes.

Se podrían poner muchas etiquetas sobre mí y cuando usted acaba de ver unas pocas de ellas, no le dicen mucho. Podría tener una idea muy vaga y blanda de cómo sería yo, pero en realidad, no va a conseguir ninguna de quién soy o lo que soy.

En este mundo de perversión, amamos que las cosas estén bien definidas y tratar de dar sentido a lo no sensorial. Pero, incluso en el protocolo más alto y rígido de una relación D/s, se encuentran dos tipos de personas que son mucho más complicadas y matizadas que cuando de esas dos etiquetas, tales como dominante y sumisa, que alguna vez puedan ser encapsuladas. Todos somos lo que somos y ninguna etiqueta jamás contendrá todo lo que significa ser nosotros mismos.

Las etiquetas están bien y no van a ninguna parte, pero no trates de encasillar a la gente (a pesar de que soy un hipócrita y que algunas veces encasillo a la gente) a cualquier tipo de etiqueta, porque somos mucho más que cualquier cosa con que  asociarnos. Me encantan las etiquetas y, obviamente, a corto plazo, no van a ninguna parte, sólo tenemos que darnos cuenta de que la gente es mucho más que las etiquetas fáciles que ponemos en ellas y nos ponemos a nosotros mismos.

Amo a las mujeres sumisas, pero no estoy buscando para enamorarme de una etiqueta, estoy buscando para enamorarme de una persona que pueda usar esa etiqueta, pero sé que ella será mucho más que cualquier etiqueta preconcebida de lo que una “sumisa” está en mi mente. Sólo espero que me ofrezca la misma cortesía de ser quien soy en todas mis maneras confusas, y entender que soy mucho más de lo que ella piensa que un dominante debe ser.


martes, 11 de julio de 2017

Ella confió en mí

Ella es una mujer alta y confíaba en mí. Necesitaba salir de sus pensamientos. Realizar lo que había soñado y deseado desde hacía unos meses. Necesitaba tiempo para ser azotada. Ella confiaba en mí.

 

Nos citamos para conocernos, tal como habíamos planificado la noche. Yo no llevaba planes para tener una sesión, ni tenía intención de dominarla, pero llevé mi flogger de cuerdas, la fusta y una paleta conmigo, como lo suelo hacer normalmente. Ella confiaba en mí. Nos tomamos un café. Ella me miraba con los ojos bien abiertos. Sorpresivamente, le pregunté: “¿Quieres?” Asintió con su cabeza y nos fuimos. Yo, para reservar en un hotel cercano y ella, a su coche para coger algo.

 

Cuerdas para las muñecas. Esposas para los tobillos, que eran cortas. Las cuerdas de mano harían el truco. Ella era tan alta que era un placer estirarla contra la pared. Previamente, habíamos hablado sobre los límites del dolor, el calentamiento previo, el enfriamiento y la palabra de seguridad. Me acerqué a su oído y le recordé que tendría que usar su palabra de seguridad, el cuidado posterior, etc. Por las conversaciones previas, yo sospechaba que la podría llevar al subespacio profundo y necesitaba saber que podría comunicarse conmigo. Ella asintió afirmativamente y supe que estaba preparando su mente para lo que iba a venir.


Usando la mano, la calenté previamente. Luego, cachetes, alternando en una y otra de las nalgas. Su trasero saltaba ligeramente con cada buen golpe. Mi paleta estaba a su alcance, así que una vez que la calenté, era hora de cambiar a la paleta.


Estaba sorprendido de cómo los otros sonidos habían desaparecido de la habitación. Ellos no habían parado la sesión, pues yo estaba centrado en lo que estaba haciendo. Leyendo sus señales. Asegurándome de enfriarla entre golpe y golpe. Azotándola ligeramente con la paleta con golpes sólidos y contumaces seguidos, aumentando el ritmo con azotes menos suaves entre ellos. Observando las señales de su cuerpo, ella me dijo que parase. Me detuve y froté la zona azotada.


“Quieres que pare?” “No,” ella dijo moviendo su cabeza.

 

¡Jolines! esto es intenso. Es el mejor momento para entrar realmente en el spanking. Tiempo del flogger. Me quité la camisa para poder balancearlo con libertad. Ella estaba esperando. Empecé con suavidad con las cuerdas del flogger, apenas acariciando su culo con él. Luego algunos golpes de sorpresa. Ella gimió. Nada de palabra de seguridad. Mas golpes. Ella recibió un montón. Parada. Y la enfrié. Me saqué el cinturón. Acaricié sus hombros con la lama de cuero. Luego, vuelta a la flagelación de su trasero, cuando, de nuevo, ya estaba listo. Golpes muy fuertes con el cinturón. A un lado y otro de su trasero. Las caricias suaves con el cinturón. Mirándola, concentrándome en donde ubicar mis golpes, donde aterrizarlos sobre su cuerpo.


Oí gritos ahogados. Era hora de parar. Me incliné y le hablé lo suficiente. La estaba llamando. Cuando empecé a quitarle las cuerdas, se desmoronó, temblando. Por el momento, estaba libre de sus pensamientos. Le pedí que colaborara, mientras le quitaba el resto de las ataduras. Ella estaba donde necesitaba estar. Colocada sobre una cama con algo de ternura. Después de la atención primaria, ella pronto comenzó a reír mientras volvía sobre sí misma.

 

Se veía tan grande y confiaba en mí.

 

Han pasado unos meses desde aquella sesión. Pero todavía está en mi mente. El intercambio de poder fue increíble. Ella confió en mí.