jueves, 25 de mayo de 2017

Abrazando a su puta interior

Esto no es una diatriba sobre cómo ella va a follarse a todo hombre que le haga proposiciones. Nada más lejos de ello, especialmente, porque no tiene la mentalidad de que hay pocos hombres dignos de ella. Chicos jóvenes que aman a su polla y no aceptan ver cómo una mujer puede ser tratada como una diosa. La pregunta que debe hacerse, y ser contestada, es: “¿Es posible que me jodan sin involucrarse emocionalmente?”


Ella cree que siempre hay emociones de algún tipo. Es el grado en el que una mujer se permite quedar atrapada en ellas. Es lo que las impide abrazar a la puta interior dentro de ellas mismas. Eso y las normas con las que viven. ¿Cómo es que las mujeres tienen esas normas, y son putas si lo hacen, y los hombres no lo son?


Normas religiosas, cómo son educadas, cuáles son sus sistemas de creencias. Son “malas” si se acuestan con más de una persona a la vez, o se mueven de uno a otro. Fue educada para ser monógama y que era pecaminoso, incluso tener relaciones sexuales fuera del matrimonio (bueno, al menos, esa creencia murió rápidamente…). Pero, ¿follar sin apego emocional? Ella siempre sintió que necesitaba eso. Pero, de ahí, a realmente preocuparse por la persona…

 

Las normas sociales, lo que se espera de ellas como mujeres, como madres, hijas, esposas, etc., ¡wow, tanta presión! Ya es una maravilla que sobrevivan a todo esto.

 

A medida que se mueve por sí misma a través de su viaje y la exploración sexual, se está alejando de lo que todos esperan de ella. Sí, todavía tiene una carrera y una familia por considerar y respetar. Esos límites siempre estarán allí. Es una dicotomía con la que vive. Otras fronteras incluyen tener sesiones con hombres casados, no lo haría. Respeta demasiado a las instituciones. Su viaje, su elección.

 

¿Todavía quiere una conexión emocional con alguien? Por supuesto, ¿con todos? Pues quienquiera que sea, también necesita comprender que su viaje apenas ha comenzado. No quiere estar atada a uno solo. Tampoco se sentiría culpable por eso y no pondrá excusas por ello. Ella sólo está a cargo de sí misma, de su propia persona, de sus sentimientos, sus emociones y expectativas.


Mientras siga las prácticas sexuales seguras, ¿por qué limitarse a uno solo? Uno es un proceso tedioso. Si conoce a alguien, se cita, se fastidia, decide si es compatible y cuando ni siquiera ha empezado, vuelta a empezar. Siempre moviéndose de manera lineal, pasando la vida y empezando una y otra vez. Al menos, muchas lo han hecho. Han tratado con las emociones de la ruptura. Un vacío emocional que brota cada vez. Sobre todo, porque a las mujeres, las educaron para adorar a la polla (no tan explícito ni con tantas palabras, como muchas madres dicen de sus hijas, pero es divertido).

 

Tratan el sentimiento de pacotilla y están hechas a eso (más el impacto de la sociedad sobre ellas) y seguirán hasta donde sus mentes y almas les lleven. Pueden ser las mismas personas que son en ese momento, cariñosas, amables, buenas amigas, buenas mamás, inteligentes, con carreras, listas y todavía joder como un conejo si así lo desean. O si así lo desea. Son sus decisiones. Este viaje lo harán de acuerdo con sus términos, ya que es su viaje. Su crecimiento, su vagina. Como tal, estarán cumpliendo sus decisiones.

 

“El hombre es quien desea, la mujer, quien es deseada. Esto es toda una ventaja decisiva de la mujer. A través de las pasiones del hombre, la naturaleza ha puesto a éste en las manos de la mujer y ésta, que no sabe cómo hacerle su sujeto, es su esclava, su juguete y cómo traicionarle con una sonrisa. Al final, no es inteligente.” Leopoldo Von Sacher Masoch.

 

No obstante, sólo algunas pueden abrazar a su puta interior.

Alma torturada

¿Está mal que yo desee a las almas torturadas? Los vagabundos quieren vivir lejos del amor. Prefiero el reto. Que el amor sea tan profundo, que duela. Esos momentos que te envían para que me estrelle con la locura. Saber el instante en que lo primero que toquemos, nada volverá a ser igual. El dolor del amor no correspondido. Nuestro decadente hola será seguido por un ensordecedor adiós.

Quiero su sostén. Todo loco y salvaje. La rebelión y la angustia. Sus vistas cansadas y actitud indiferente. La profanación constante que eclipsa su verdad. El deseo de huir. Muy lejos. Nunca mirar hacia atrás. Despreocupado y distante.

Muéstreme su precipicio. La oscuridad salvaje y rebelde. Su tormento y silencio. La pasión desesperada, justo debajo de la piel. Su necesidad de probarme. La angustia amorosa que te mantiene con la noche. Su convicción enloquecedora. La luna en la noche más oscura.

¿Por qué anhelo estas almas que hacen sangrar a mi corazón? Nunca escaparé del daño irreparable, si, de verdad, me dejo caer arrollada por el mismo. Quizás, no es que yo quiera el amor de un alma angustiada e indomable. Quizás, esa alma sea la mía,” reflexionaba en la soledad de su habitación.

martes, 23 de mayo de 2017

Cada vez que ella escribe "Sí, señor"

Cada vez que ella escribe “Sí, señor,” lo dice con tanto respeto y verdad, que él la quiere proteger a toda cosa. Fue ella quien dijo que creía en él y la confianza que le otorgaba era pura belleza y, mientras él quiere azotarla y dejarla dolorida en el contexto de una sesión, esto iba a ser llevado a cabo con un entendimiento claro y ella se sentiría amada en el proceso. Ella necesita que él sea directo, decisivo y, sobre todo, consciente de ella y de todo lo que conlleva. Se preocuparía de ella en todos los sentidos de la palabra. El “Sí, señor,” inspiraba a su Dominante justo a hacer eso.

Cada vez que ella escribe “Sí, señor,” significa que quiere ser poseída en el momento, como la dulce y amable sumisa y masoquista que le encanta ser. Quiere renunciar a sus decisiones, no para sentirse maltratada o manipulada o abusada, sino para poder sentirse segura en las decisiones que él tomara por ella. Cuando se suelte, conseguirá un estado de ánimo pacífico en el proceso y su alma se sentirá segura bajo el liderazgo de su dominante y confortada al saber que, mientras él tuviera el poder de destruirla, no lo haría. Existe un poder en ese conocimiento que es imposible de ignorar.

Cada vez que ella escribe “Sí, señor,” le permite saber que su cuerpo necesita ser tratado bruscamente. Su cabello necesita ser jalado y estaría obligada a moverse en la dirección que le indicara. Iba a ser forzada a ser la sombra sumisa de su dominante. Su sexo necesita ser acariciado, abofeteado y follado con dureza y durante un tiempo largo. Necesita sentirse hermosa, decidida y, sobre todo, como su sumisa buena y masoquista.

Cada vez que ella escribe “Sí, señor,” es magia pura para su dominante. Le hace sentirse en casa y dejarle sentir como si estuviera en su propio lugar, con la mano sobre su collar y envolviéndola con su amor. Él se sentiría fuerte, con la necesidad de tener la responsabilidad de cuidarla y liderarla, de tal manera, que les permitiera a ambos unirse dentro de ese intercambio de energía. Es su continuo consentimiento a someterse el que hace que la mente de su dominante se eleve y su corazón estalle con admiración hacia ella. Sería su princesa y él su Señor. Él hará cualquier cosa para que su bienestar esté siempre protegido.

Con un par de cachetes sobre su tierno trasero y con la fuerza de su mano derecha, ella será capaz de perderse en las acciones de su dominante, en sus palabras, en aquellas mismas palabras que le hablaban de afecto, de liderazgo, de deseo… y ella se sentiría en orden, sirviendo y en casa, sobre sus rodillas.

Cada vez que ella escribe “Sí, señor,” estaba diciendo sí a todo lo que les hacía especiales y hacía que todo funcionara, porque sin ese “Sí, señor,” no había intercambio de poder, solamente existiría el abuso. Ese “Sí, señor,” es amor para su dominante, era ella, era todo lo que ambos eran como una pareja D/s.

En una palabra, cada vez que escribía “Sí, señor,” ella estaba diciendo sí al momento y no había nada más grande que un momento con ella. Ese “Sí, señor,” era sólo eso, era su todo para su Dominante.

lunes, 22 de mayo de 2017

Conoce tus necesidades

Muchos de nosotros deseamos explorar las fantasías oscuras y profundas de los demás. Lo que no hacemos primero, es explorar nuestras propias fantasías internas.

Comprender lo que te excita, por qué te excita y lo que puede satisfacer esa necesidad y deseo, es una tarea inmensamente importante, antes de intentar comprender, investigar y explorar las necesidades de la pareja.

Por lo tanto, necesitamos comprender la diferencia entre un fetiche y una fantasía.

Fantasía: La idea, en teoría, es una gran excitación, pero si la vida real ofrece la oportunidad de explorar esa fantasía, puedes intentarlo o no para realizar ese deseo.

Fetiche: Un profundo deseo de explorar un área que dispara la lujuria oculta dentro de ti. La necesidad de experimentar ese deseo, explorarlo y aprender de él, llevarlo al siguiente nivel y expandirlo por donde puedas.

Mucha gente verá una película, leerá un libro, verá algo porno o buscará inspiración en muchas otras fuentes. Mientras ese encuentro pica nuestro interés, para muchas personas, es simplemente eso. Un alboroto, un picor rápido en la ventana de otro mundo, disparando los lomos durante unos segundos.

A continuación, tratarán de experimentar esa “perversión.” Un cachete a una compañera que no está preparada. Intentar la penetración anal sin preparación, lubricante, advertencia o consentimiento. Inmovilizar a una pareja inesperadamente… la lista podría proseguir. E inevitablemente, esa experiencia falla. Lo que, a menudo, mata el deseo de su pareja y la pequeña llama de interés que se había creado en el receptor.

domingo, 21 de mayo de 2017

La sumisa viene...

Cada sumisa viene con una maleta. Un Amo experimentado la ayudará a deshacer esa maleta y luego, la enseñará a descartar esos elementos que tienen un mal ajuste.

"Ella," de alguien

Ella ya no le echa de menos, sólo extrañaba no ser de alguien. ¿Quién era ella sin que nadie le dijera de quién era? Es lo que pensaba de sí misma, a pesar de que sabía que era una forma malsana de ver su identidad. Ella había sido de alguien durante tanto tiempo que, estar sin eso, era como tener un rostro y no reconocer su propia imagen en el espejo. Es una tortura horrible cuando no te amas a ti misma, pero es una tortura mortal cuando ya no te conoces a ti misma.

La cosa es que ella lo intentó varias veces. Siempre dándolo todo, su confianza, su cuerpo y amor solamente para ser maltratada o abandonada o ambas cosas, una y otra vez. Lo que sucede cuando te entregas a alguien de esa manera. Cuando ellos te dejan, tú no recuperas nada. Una parte de tí está siempre con ellos. Mantienen esa parte tuya para siempre y la parte ingrata es, que sólo te quedan una ciertas partes para dar. Llega un día, en el que has sido abusada, maltratada y abandonada sin motivo, tantas veces que, literalmente no puedes amar de nuevo. No tienes nada más que dar. Tu confianza y voluntad de estar en una posición de vulnerabilidad ya no existen. En su lugar, hay una pared que ya nunca será escalada.

La mujer de la que hablo todavía tiene pedazos para dar. Pero quién sabe cuántos y ella tiene miedo de que parta otra pieza, porque ahora sabe lo escasas que realmente son.

Ella quiere un dominante que la posea con amor. Quiere servir para que pueda ser apreciada. Quiere someterse para poder encontrar su sitio en el mundo, bajo su dominación. Quiere amar para ser amada, ser conocida, ser poseída y, por última vez en su vida, poder estar en su casa para permanecer días en el confort de su unión.

Con el fin de conseguir ese sitio, no se trata simplemente de encontrar al dominante apropiado. Se trata de dejar las piezas que nunca más van a volver. Esas piezas que la llaman por su nombre en las noches más solitarias, que nunca serán nuevamente de ella, que siempre serán de otros. Pero, ella todavía tiene mucho que ofrecer, mucho que dar. Necesita justo reconocer su valor y sólo servir a alguien que la valore y que nunca trate de desmoralizarla o disminuir su valor, como una manera de ejercer el control sobre ella, como algo que ha hecho antes. Ella no quiere repetir el pasado, sólo quiere ser inspirada por alguien para que pueda ver el futuro que se mueve.

Ella quiere amar, servir y, a cambio, quiere ser cuidada y el amor recíproco en un intercambio diario de belleza, ideas y deseos mutuos para realizarse constantemente. Porque ella no quiere ser algo de alguien. Ella quiere ser “Ella,” de alguien y quiere que signifique tanto como él significa para ella.

sábado, 20 de mayo de 2017

Los espacios hablan

Si yo hablara tu idioma. Si yo susurrara la verdad y hablara de un futuro que, justo, pudiera ser. ¿Querrías escucharme?

Si yo te dijera lo que quería. Compartir un sueño contigo y pintar el cielo con estrellas y el color del mundo en nosotros. ¿Me oirías?

Si sonreí cuando vi la forma especial en que siempre estás. Hermosa en tu propio camino y no la forma que otros querían. ¿Lo notarías?

Si te escucho, tú hablas y comprendes no solamente las palabras, sino también los espacios. Esa mentira todavía en medio. ¿Me amarías?