jueves, 8 de marzo de 2012

Límites difíciles

Cada pareja de la D/s asume que, tarde o temprano, tendrá que comprender lo que son límites difíciles. Nunca he conocido a una sumisa que no haya trazado en alguna parte una raya en la arena. Y si su dominante es inteligente, escuchará lo que ella tenga que decir y respetará sus límites. Si ella dice que nada de cuchillos ni de control de la respiración, lo cual es bastante claro y obvio, y si él no lo tiene en cuenta, probablemente conducirá la relación a un desastre. Creo que es muy poco probable que una pareja vea esto como un ajuste perfecto entre lo que ella no quiere hacer y lo que él quiera hacer. No es necesario que él (o de hecho, ella) quiera ir mucho más allá o hacerlo más difícil. El caso es que todo el mundo está conectado de una manera diferente y las cosas que hacen algunas personas en momentos determinados, dejan a otras indiferentes.
Por supuesto que las personas razonables están preparadas para adaptarse. Es cuestión de dar y recibir ayuda para que las cosas funcionen. Si hubiese algo que a ella realmente le guste, pero que no controle los pulsos de mi carrera, estaré preparado para encontrar un término medio o, incluso, ir más allá. Por ejemplo, a algunas mujeres les gustan la idea de que le miccionen encima. Esta idea no va conmigo, pero si alguna vez me encontrara con una chica que la idea la excitara, creo que le daría la oportunidad de probarlo.
No creo que esto sea lo mismo que lo de los agradables hombres vainilla que se ofrecen para azotar los culos de sus esposas porque quieren ser complacientes. Esto, de acuerdo con mi experiencia, nunca es algo bueno. Si ella sabe que él no tiene ningún interés sexual en ello, no va a funcionar para ella. Pero, si sabe que no es exactamente su tema, pero que va a funcionar porque va a conseguir placer, al hacerlo le dará y tendrá poder sobre ella y su excitación impulsará a la de él. Luego esto, puede funcionar muy bien para los dos. Dicho esto, repito: respetar los límites tiene que ser uno de los fundamentos de cualquier relación D/s.
Y, sin embargo, muchas sumisas experimentarán una situación en la cual, lo que ellas pensaban que era una línea difícil la que se había fijado, resulta ser a su vez, una especie indeterminada al cambiar los límites de la zona. Tal vez, metida en el subespacio, descubre que lo que previamente parecía inimaginable, ahora resulta que tiene un cierto atractivo. O quizás, con el tiempo y desarrollando la confianza con su dominante, descubre que toda ella consigue excitarse ante la idea de algo que, al principio, solo inducía al pánico. Uno de los grandes placeres de la D/s es precisamente esto: Descubrirse mutuamente las profundidades ocultas, profundizando más y más en la mente del otro y derribando sus tabúes, sus temores secretos y sus fantasías. Y en este proceso puedes descubrir que lo que parecía estar absolutamente más allá del límite, puede ser algo muy importante para explorar.
Lo veo como una parte de la responsabilidad del Amo, tanto respetar sus límites como también presionarlos. Si ella está por sentir su poder sobre ella, si está por conseguir un sentido real de su control sexual sobre ella, él tiene que seguir manteniendo la presión. Bajo mi punto de vista, de no hacerlo, es que quiere dejar a su sumisa demasiado tiempo en su zona de confort. Tanto si la azota o la ata boca arriba o realiza una docena de actos de dominación, ella necesita sentir que se le está demandando un poco más de lo que ella piensa que puede dar.
Aquí tienes que ser cuidadoso. Una mujer muy perceptiva me dijo recientemente que el peor temor que una sumisa puede tener, es el de fallar, de no ser demasiado sumisa, de no ser capaz de darle lo que él quiere. Y el Dominante necesita evitar el ponerla en esa posición. Establecerle tareas imposibles, intentar forzarla a soportar lo que ella simplemente no puede, no es el camino de la felicidad y la armonía. Pero, si solamente la requiere para que ella sepa lo que puede dar, ¿qué forma es esa de ejercer el control? Haga que se someta un poco más. Y luego, otra vez, un poco más. Porque, por último, si es realmente sumisa, ella quiere la excitación de pensar que el suelo puede ser barrido bajo sus pies. Ella necesita sentirse segura, pero no demasiado segura.
El Dominante quiere llevarla a la plenitud sexual. Él quiere para ella mucho más de lo que él quiere para sí mismo (porque su realización está en su regalo. Ella depende de él  y, por lo tanto, es un gran logro para él si este puede dárselo). Y la manera de conseguirlo es no darle justo lo que ella quiere. Deberías intentar hacer que ella quiera lo que tú quieras darle. Luego, ella sabrá que es suficientemente sumisa.

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