lunes, 9 de noviembre de 2015

Una lección de paciencia

Le envié una caja a la mujer de la melena rubia por su cumpleaños. Tardó mucho en llegar (ella estaba muy lejos). Al final, la recibió y estaba muy emocionada.
“¿Puedo abrirla?” me preguntó.
Lo estuve pensando durante un rato. “No,” dije. “No todavía.”
Su cara cambió de color. “¿Por qué no? Oh, por favor, por favor.”
“No,” le dije inflexible. Ella había puesto cara de puchero, a pesar de que poner mala cara no está permitido. Ella me miró fijamente. Creo que no podía creer lo que estaba oyendo.
“Debes esperar todo el día de hoy,” le dije.
“Pero, ¿por qué? He estado esperando ya mucho tiempo.”
“Pues, un par de horas más no te va a hacer daño.”
Silencio. Pude sentir su resentimiento. Ella se había venido abajo, más de lo que la había visto anteriormente.
“Crees que soy malo, ¿verdad?” le dije.
Silencio. “Creo que vamos a tomar esto como un sí.”
“Me explico,” dije. “Las mujeres sumisas no siempre pueden tener lo que quieren o bien, que ellas no pueden tenerlo sólo cuando lo quieren. La paciencia es una virtud.”
Ella había oído esto antes. Pero no estoy convencido de que lo crea. ¿Qué mujer sumisa lo hace?
“Estoy haciéndote esperar porque puedo. Es una prueba de tu sumisión. Algunas veces necesitas sentir mi mano firme en tu nuca, por así decirlo,” le dije.
Ella se siente agraviada.
“La sumisión y la dominación trata sobre el poder. Tú me has dado el poder para hacer lo que me plazca. Y lo que yo quiero hacer ahora, es que esperes, a pesar de que no te gusta. Sobre todo porque no te gusta.”
“¿Por favor?” ella me rogó. Creo que piensa que soy de toque suave y que siempre se lo concederé si ella parece lo suficientemente desesperada.
Asiente con la cabeza.
“Tú confías en mí para hacer lo que es mejor para tí, ¿no?”
“Es mi creencia de que lo que es mejor para tí, es hacer lo que te diga y no protestar. No me gusta poner mala, ya lo sabes,” insistí.
Ella parecía estar a punto de llorar. Pero no me iba a conmover. Las cosas continuaron en esta línea durante mucho más tiempo, explicándole el por qué ser paciente era bueno para ella. “Las mujeres sumisas necesitan someterse,” dije. “Esto significa hacer lo que le diga. Así de simple, ¿no?”
Creo que con el tiempo, mi mensaje le llegará y ella conseguiría ser más ecuánime, una vez que pudiera comprobar que no cambiaré mi manera de pensar.
“A veces, quiero que hagas cosas sexuales para mí y algunas de ellas son cosas que tú no elegirías hacer por tí misma, pero las haces de todas las maneras y es gratificante que sean hechas, ¿no?”
Ella reconoció esto.
“Y algunas veces, hago cumplir mi voluntad en formas que no sean sexuales, como lo de hoy.”
“Sí,” ella dijo.
Pero, yo lo debería haber sabido mejor. Todo es siempre sexual entre nosotros. Justo antes de que ella cerrara la sesión con la webcam, me dijo que su coño estaba empapado. Y entonces, descubrí que mi polla estaba también humedecida. ¿Por qué ninguno de nosotros se había sorprendido?

2 comentarios:

  1. Saludos Sr. Ben Ali
    La paciencia una gran virtud a desarrollar! Disfrute mucho su historia.

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  2. Estoy de acuerdo, la paciencia es una cualidad muy necesaria para la vida en general y más para una sumisa.
    Ella le estará muy agradecida.

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