sábado, 23 de septiembre de 2017

Responsabilidad, consistencia y honor

Un Dominante, un top, o cualquier otra etiqueta dominante que elijas encarnar en este estilo de vida, conlleva algunos rasgos subyacentes, cualidades y atributos, que necesitan estar allí, para hacer que el título que llevas, lo sienta real la sumisa que te está siriviendo.

Responsabilidad: 
Cuando estoy en el trabajo, soy responsable de aquellas personas que trabajan bajo mis órdenes y de la totalidad del trabajo que necesita ser acabado, está bajo mi alcance. Incluyendo cualquier trabajo que realicen, está bajo mi vigilancia y responsabilidad para asegurarme de que se hace correctamente. Lo mismo ocurre en una relación D/s. Si mi sumisa está fastidiando o fallando, es porque no estoy haciendo un buen trabajo al dirigirla. Y adivine qué, cuando pienso en cualquier transgresión, siempre se correlaciona conmigo, al no estar en el estado mental adecuado con el fin de guiarla e inspirarla. Es curioso cómo funciona esto.

Es por eso, el que la mayoría de las sumisas que entran realmente en una relación D/s quieren servir y están en un estado variable, naturalmente sumiso, claro. Pero, en verdad, buscan inspiración y un camino a seguir por pura necesidad interior. Es por eso, que ellas desean a aquellos que son de naturaleza dominante. Tú no ves a dos sumisos tratando de servirse el uno al otro (que suena sexy como el fornicar, pero, si estuvieran desnudos).

La D/s es una asociación, que bebe de ambas partes para equiparar una dinámica rica y significativa. Pero no se equivoquen, el Dominante es el capitán e, incluso, siendo de las maneras más sutiles, la personalidad de la sumisa va a seguir hasta cierto punto y si la relación va a seguir funcionando, el capitán debe asumir la responsabilidad, a veces, y asegurarse de que se mantengan en el rumbo de la ruta acordada. Nadie quiere acabar naufragando en una relación.

Consistencia: 
Mi sumisa podría presumir en ciertos momentos de lo maravilloso que soy y qué gran Dominante soy, y luego, en otras ocasiones, sí, pero no tanto. ¿Es por que me he convertido en una persona diferente? No, es porque soy inconsistente con lo que hago desde mi disposición general ante la forma de hacer cumplir los protocolos. La inconsistencia destruirá una relación D/s más rápidamente que yo pueda destruir unas nalgas delicadas con una paleta kapow.

La D/s trata sobre la estructura. Se trata de entender y definir expectativas claras y definidas. La inconsistencia es el talón de Aquiles de un intercambio de poder que funciona.

Esta funciona en ambos sentidos. Es imprescindible ser consistentes y considerados entre sí, porque, incluso, si te sientes fuera de lugar, tienes que aparecer y estar a la altura de la dinámica, porque es mucho más que sólo tú, dado que debes contar que dependes de tu pareja. Por supuesto, surgirán múltiples circunstancias que harán que la aparente exhibición del intercambio de poder se ponga en pausa, pero durante las luchas diarias que puedan dificultar nuestras capacidades de liderar o servir, debemos impulsarlas para mantener la base de la dinámica.

Honor:
Hay algo sagrado al asumir las responsabilidades de otra persona. Ya sea durante una sesión, una aventura puntual o una relación. Es un honor ser honrado con la confianza de alguien que esté dispuesta a servirte y explorar algo arriesgado e intenso bajo tu guía.

Esa confianza siempre debe ser honrada y siempre debe proyectarse hacia fuera por el bienestar de la sumisa, ya sea mental, física o emocionalmente. Espere y exija que honren también su dirección. Pero hay algo más importante aún, el Dominante necesitará inspirarlas para que justo hagan eso.

Cuando se honra y se asume la responsabilidad de una sumisa, de una manera consistente, no se puede predecir qué grandeza podría surgir de semejante conexión. Pero cualquier cosa que venga de ella, y de cualquier duración, será siempre algo especial, porque cuando tienes todo eso en un intercambio de poder, ¿cómo no va poder ser?

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