domingo, 26 de febrero de 2017

Rosa

“¿Qué debemos  crear? Él había preguntado una vez, arrodillado sobre las arenas rosadas, la pala y el cubo cerca. La marea avanzaba hacia adentro, arrastró lo que pudo, y luego se empotró.

“Algo hermoso,” ella había respondido con los ojos brillantes de asombro.

Él miraba por la ventana de su dormitorio. Ellos habían comercializado arena de suelo blando durante muchos años. Él miraba a las rosas que ellos habían plantado. Azules. Rojas. Púrpuras. Treinta plantas en total. Una por cada año de su matrimonio.

Una por cada año que habían pasado juntos.

Las luces girando perforaban la oscuridad, acercándose. Una última formalidad.

“Algo hermoso,” él exhaló, acoplándose a ella, una vez más.

2 comentarios:

  1. Si no es para crear algo hermoso, mejor no ser creador :). Ataecina.

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