Siempre me pareció un encanto. Y
es que es tan tierno...
Es como un panecillo blandito, que quieres probar
sin calma.
Es suave, dulce, cariñoso.
Nunca una palabra más alta,
siempre susurros bajitos.
Palabras bonitas, palabras
sinceras.
Caricias tan suaves, tan
sencillas, tan certeras...
¡Y es que es tan tierno!
Siempre me pareció indefenso...
Pero su defensa es su cariño, es
su ternura, es su dulzor...
Y me gusta cómo me mira, cómo me
besa, cómo sonríe, cómo me abraza...
Es un sol.
¡Y es que es tan tierno!
Le
da miedo hacerme daño, por eso siempre acaricia despacio, siempre se mueve
lento, siempre me mira intenso, y con su pene inmenso, me atraviesa con
dulzura, con cuidado, con ternura... ¡¡¡Y me derriten sus ojos... porque este
niño... ayy!!! Este niño me gusta, este niño me tienta, este niño me deja, me
trae, me lleva, me eleva...
¡Y es que es tan tierno!
Que todas mis armas se quedan en la
puerta, y solo me dejo besar, querer, buscar, lamer, acariciar... con los ojos
cerrados, con los ojos abiertos. Disfrutando del placer de ser la muñeca a la
que él desea cuidar...
¡Y es que es tan tierno!
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