domingo, 3 de mayo de 2020

Ven por la mañana

Ven por la mañana, mientras sigo acostada.
Tienes la llave de mi puerta, y sabes cómo abrirla
Despiértame despacio, como siempre lo haces.
Y así, acariciando mi mano, es como seré feliz de nuevo a tu lado.

No espero que me hables, como hace tiempo hacías.
No espero que te rías, como, a veces, reías.
Sólo espero tenerte, de nuevo, a mi vera para no estar vacía.
Para alejar la pena de despertarme sola, como cada mañana.
De despertarme ansiosa, mirar por la ventana y recordar tus besos.
Y recordar tus tretas y apretarme los pechos con fuerza, mucha fuerza.
Y moverme de prisa y clavarte los dedos.
Imaginando que con ellos te arranco la camisa.
Y te absorbo hasta el alma.
Y te chupo la vida, y te acaricio entero
Buscando una salida a mis blancos fluidos,
A mis largos orgasmos, a tu lengua de fuego,
A mi culo en tus manos.
Y, en cada embestida, gritar que te amo
Gemir agotada, que quiero que sigas y que no te vayas.

Ven por la mañana, mientras sigo acostada.
Despiértame en tus brazos, abrazada.
Haz el ruido que quieras, que acabaré bebiendo hasta la última gota
Del último punto de leche, que me empapa en cada estocada.

Ven por la mañana, mientras sigo acostada.
Durmiendo y soñando que me llenas.
Que no esperas marcharte sin dejarme saciada.
Mis piernas abiertas esperan tu cara.
Así que, ya sabes, te espero acostada.



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